La UNICEF celebra aprobación del etiquetado frontal en alimentos y bebidas

El representante de la UNICEF, Christian Skoog. Foto: Benjamín Flores El representante de la UNICEF, Christian Skoog. Foto: Benjamín Flores

CIUDAD DE MÉXICO (apro).– El Fondo de las Naciones Unidas para la Infancia (UNICEF) celebró la decisión del Senado de aprobar la minuta del etiquetado frontal de advertencia para alimentos y bebidas ultra procesadas, aunque aclaró que el siguiente paso es elaborar una norma que garantice el cumplimiento de los derechos de los niños a la salud e información.

“Es un importante paso para que México cuente con una norma eficaz que garantice el cumplimiento del derecho de la infancia a una buena nutrición”, dijo Christian Skoog, representante del organismo.

A través de un comunicado, Skoog manifestó que la modificación de la Ley General de Salud no podía esperar, debido a la epidemia de sobrepeso y obesidad que actualmente afecta a uno de cada tres menores en México y que requiere acciones eficientes para revertir la situación.

Además, aclaró que el etiquetado frontal se basa en evidencia científica y buenas prácticas internacionales que confirman que las advertencias claras en el etiquetado de productos alimenticios modifican los hábitos de compra y de alimentación de los consumidores.

Asimismo, resaltó la importancia de que las familias cuenten con toda la información necesaria sobre los alimentos y así saber cuáles tienen altos contenidos de azúcar, sodio, grasas saturadas y calorías.

También las organizaciones que conforman la Alianza por la Salud Alimentaria aplaudieron que los legisladores hayan votado a favor del dictamen que reforma y adiciona varios artículos de la Ley General de Salud para incluir en los alimentos y bebidas un sistema de etiquetado frontal de advertencia.

En un comunicado, sostuvieron que la evidencia científica ha demostrado que este etiquetado de advertencia es una política eficaz para reducir el consumo de alimentos y bebidas con altas concentraciones de azúcar grasas saturadas, sodio y calorías, además de ser recomendado por organismos internacionales como la FAO, OPS, Unicef y los institutos nacionales de salud en México.

Ana Larrañaga, coordinadora de ContraPeso, señaló: “Esta es la primera vez que se da prioridad al interés superior de la infancia y a los derechos de las poblaciones más vulnerables. Este etiquetado permite que México se posicione como un referente en políticas públicas para el combate al sobrepeso, obesidad y diabetes. Agradecemos a las y los senadores y esperamos que cada vez más países se sumen para proteger a sus poblaciones”.

De acuerdo con las organizaciones, esta fecha queda como un parteaguas en el camino hacia una política integral que logre hacer frente a la epidemia de obesidad y diabetes que aqueja a la población mexicana. Queda esperar que se publique en el DOF, para consecuentemente entrar en vigor luego de 180 días.

En tanto, Katia García, coordinadora de Salud Alimentaria, declaró: “Hoy es un día histórico para la salud pública. Nuestras senadoras y senadores votaron a favor de nuestra salud y la de nuestros hijos. En México finalmente tendremos un etiquetado claro que garantice nuestro derecho a la información”.

Alejandro Calvillo celebró que el día de hoy se haya privilegiado el interés de la salud pública por encima de los intereses comerciales de unos cuantos, los cuales han afectado gravemente la salud de los mexicanos y agregó: “Hoy es un día histórico para los mexicanos después de sexenios pasados en los que ha quedado en el olvido el derecho a la salud”.

 

La recomendación de la CNDH

Antes de la aprobación del etiquetado en el Senado, la Comisión Nacional de los Derechos Humanos (CNDH) emitió una recomendación a diferentes instancias federales, gobiernos estatales y el Congreso de la Unión, para combatir la emergencia epidemiológica de sobrepeso y obesidad infantil que, de acuerdo a la Comisión Económica para América Latina y el Caribe, le costó México, en 2014, un total de 6 mil 134 millones de dólares anuales, lo que representó un 11.5% del gasto público en materia de salud.

En dicha recomendación, el organismo hizo un llamado al Congreso de la Unión y al secretario de Hacienda y Crédito Público (SHCP), Arturo Herrera, para instaurar un impuesto de 20% al consumo e importación a las bebidas de alto contenido energético (que deberá ser calculado por gramos o mililitros), así como a productos que utilizan sustitutos de azúcares con efectos potencialmente dañinos para la salud.

Ese impuesto sería asignado a la SSa para fomentar estudios y políticas de prevención del sobrepeso, así como la promoción de hábitos saludables.

La recomendación de la CNDH señaló que la SSa debe establecer un sello nutrimental para alimentos no procesados como frutas, verduras, granos integrales, frijoles, nueces, legumbres, leguminosas con el fin de incentivar su consumo y producción.

Asimismo, exhorta a Ricardo Bucio Mújica, titular del Sistema Nacional de Protección de Niñas, Niños y Adolescentes (SIPINNA) a promover la lactancia materna durante los dos primeros años de vida a fin de impulsar una alimentación nutritiva, suficiente y de calidad, especialmente en comunidades indígenas y otros grupos vulnerables.

En suma, la CNDH hizo un llamado las secretarías de Educación, Gobernación, Salud y a la SIPINNA a prohibir el expendio de alimentos chatarra dentro y fuera de las escuelas, así como buscar alternativas para que las familias que dependen de esos negocios no vean afectados sus empleos e ingresos.

Ismael Eslava Pérez, primer visitador general de la CNDH, afirmó que la omisión de autoridades federales, estatales y municipales respecto de sus obligaciones convencionales, constitucionales y legales en materia de protección y garantía integral de los derechos de niños y adolescentes que han propiciado el incremento del sobrepeso y obesidad infantil dio origen a la Recomendación General 39/2019.

En conferencia de prensa, manifestó que el problema del sobrepeso y obesidad infantil constituyen una emergencia epidemiológica y un problema de derechos humanos que compromete su desarrollo integral.

Explicó que, de acuerdo con el Consejo Nacional de Evaluación de la Política de Desarrollo Social (Coneval) en 2014 el 27.6% de la población menor de 18 años presenta carencias en el acceso a alimentación; 16.2% no contaba con acceso a servicios de salud; 24.8% carecía de servicios básicos en su vivienda, y 8% presentaba rezago educativo, lo cual resulta relevante debido a que el acceso a alimentos saludables y de calidad, el cuidado de la salud y las decisiones sobre qué productos consumir dependen en gran medida de las posibilidades económicas de las familias y de que se cuente con acceso a servicios de salud y educativos que permitan a las personas tomar elecciones saludables.

En su oportunidad, la Coordinadora del Programa sobre Asuntos de la Niñez y la Familia, Cinthya González Téllez Girón, expuso que de acuerdo con datos de la CEPAL 2014, los costos del sobrepeso y obesidad para el sistema de salud mexicano alcanzaron los 6 mil 134 millones de dólares, equivalentes al 17.5% del gasto público de salud de ese año, y que para 2050 el costo podría elevarse a más de 10 mil millones de dólares, debido a que la malnutrición por exceso tiene un costo diez veces mayor a la malnutrición por déficit, y estima que para 2030 se registrará en México un incremento del 28% en el número de muertes asociadas a la obesidad, y respecto de las políticas públicas y estrategias implementadas para su atención indicó que es necesario profundizar las iniciativas tendentes a reducir su prevalencia.

Ante ello, la CNDH enfatizó que se deben garantizar, entre otros aspectos, la seguridad alimentaria, el acceso a alimentos a un costo asequible, la disponibilidad de agua potable, el fomento a la lactancia materna y regulación de los sucedáneos de leche materna.

Asimismo, aplicar medidas fiscales y normativas que regulen el ingreso de alimentos calóricos en las escuelas y otros espacios donde concurren personas menores de edad, y restringir la publicidad de los mismos, especialmente ante las principales dificultades para acceder a una alimentación saludable, entre las que están la falta de recursos de las familias para adquirir frutas y verduras (50.4%), la falta de conocimiento (38.4%) y el tiempo para preparar alimentos saludables (34.4%). (Con información de Manuel Alejandro Godínez)

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