“The Pillowman” en el Lucerna

Juego perverso ficción-realidad

CIUDAD DE MÉXICO (Proceso).- Una mujer escribe cuentos de terror. Que asustan. De asesinatos de niños; de abusos, de tortura y muerte. La protagonista The Pillowman en la versión de la puesta en escena que dirige y adapta Miguel Septién es mujer, no hombre como en la versión original de Mcdonagh.

La propuesta potencia los sentidos para descubrirnos otras formas de relaciones entre una hermana y un hermano con deficiencia mental y entre un par de militares y una escritora acusada de asesinato. En esta propuesta, lo sexual no es lo que guía la dinámica relacional hombre mujer (ya que en el original es hombre el protagonista), ni es una referencia que interfiera en los juegos de poder e inteligencia que plantea el autor.

Los giros se precipitan en esta obra del anglo-irlandés Martin Mcdonagh, en donde la incertidumbre de lo que realmente sucede nos lleva a un juego perverso entre la ficción y la realidad. Antes era él, Katurian, ahora es ella, la Katurian que quiere que sus cuentos perduren y no le importa asumir responsabilidades de cualquier caso que se le acuse –tal es el vínculo con su hermano– y que acepta resignada la realidad que se le va develando.

The Pillowman es una obra de teatro que, a través de la palabra, nos traslada al terror de la narración de múltiples crímenes inventados por la autora en sus escritos. Cuentos que le contaba a su hermano mayor, que no sabe distinguir entre ficción y realidad, ni las consecuencias que tienen los actos.

Es compleja la dinámica trama de este dúo encerrado en una estación de policía, como cualquiera en Estados Unidos o México, donde los policías o militares, detectives o gendarmes, según la interpretación, ejercen formas de control y represión, violentando los mínimos derechos humanos de los acusados. La puesta en escena mezcla estas posibilidades, y en el lenguaje champurrea malas palabras coloquiales que desconciertan en una propuesta no tan regionalista. Los militares o policías despliegan su poder sobre los detenidos, los agreden o los condenan manipulando la realidad, mintiendo y siendo tan corruptos como cualquier sistema social actual. La obra está ubicada en el pasado –para realzar el conflicto–; antes de que se pudiera multiplicar digitalmente un texto y fuera de vida o muerte el que se quemaran los escritos de la autora.

La obra The Pillowman, cuenta con la actuación no caricaturizada del hermano mayor, interpretado por Alfonso Borbolla con inocencia y maldad; y con la espléndida actuación de Regina Blandón, que desde la entraña proyecta las variantes que el personaje puede estar viviendo. Es sensible y poderosa para amar a su hermano y odiarlo a la vez, para aceptar la humillación y estar dispuesta a todo con tal de lograr su último deseo, que al final de la obra se trastoca y vuelve a girar la historia con el poder de la ficción, para dejar al espectador en suspenso. También participan Pablo Perroni y Enrique Arce en el papel de los militares, Andrea Biestro y Adrián Pola como los padres, y María Perroni Garza como la niña. La obra excede en  el desarrollo de la historia, y por tanto en tiempo (casi tres horas). Hay situaciones ejemplificadas, pero en su mayoría, son narradas por la protagonista o por los militares que leen o cuentan los cuentos que ella ha escrito y por lo que también la acusan: incitadora al crimen.

The Pillowman es una obra de teatro de una gran riqueza dramatúrgica, donde la vida real y la invención narrativa se contaminan. La puesta en escena del Foro Lucerna es una propuesta provocadora que en su segunda temporada experimenta con la participación femenina en el centro del torbellino.

Esta reseña se publicó el 20 de octubre de 2019 en la edición 2242 de la revista Proceso

Load More