Oposición y gobierno sirio, cara a cara por primera vez en encuentro “histórico” en la ONU

El enviado especial de la ONU para Siria, Geir Pedersen (centro), logró reunir a los representantes del gobierno, Ahmad Kuzbari (izquierda), y de la oposición siria, Hadi al-Bahra (derecha). Foto: Gabriela Sotomayor El enviado especial de la ONU para Siria, Geir Pedersen (centro), logró reunir a los representantes del gobierno, Ahmad Kuzbari (izquierda), y de la oposición siria, Hadi al-Bahra (derecha). Foto: Gabriela Sotomayor

GINEBRA (apro).– Por primera vez tras ocho años de guerra civil, en un encuentro catalogado como “histórico”, el régimen de Siria y la oposición se reunieron cara a cara para redactar una nueva Constitución en un proceso facilitado por el enviado especial de la ONU para Siria, Geir Pedersen.

Entre nerviosismo, cierto escepticismo y fuertes medidas de seguridad, Pedersen logró reunir en la emblemática Sala de Desarme del Palacio de Naciones Unidas en Ginebra a los copresidentes del Comité Constitucional Ahmad Kuzbari, por parte del gobierno, y a Hadi al-Bahra, de la oposición, así como a 50 representantes leales al presidente Bashar al-Assad, 50 miembros de la oposición y 50 activistas, intelectuales y sociedad civil.

“Este es un momento histórico, porque por primera vez, los copresidentes, gobierno y oposición están sentados cara a cara para trabajar como miembros del Comité en un proyecto clave: un nuevo acuerdo constitucional para Siria, una oportunidad para algo nuevo para Siria”, dijo Pedersen al abrir la sesión.

En las negociaciones anteriores, el régimen sirio rechazó sentarse en la misma mesa con la oposición, a la que suele calificar de “terroristas”.

“Sé que no es fácil para todos ustedes estar aquí juntos en esta sala, y lo respeto. Sé que hay sentimientos profundos entre ustedes, lo que refleja los sentimientos entre todos los sirios sobre el estado de su amado país después de casi nueve años de conflicto violento”, reconoció.

“Pero el hecho de que estén aquí hoy, sentados cara a cara, listos para comenzar un diálogo y negociaciones, es, creo, una señal poderosa de esperanza para los sirios en todas partes, tanto dentro como fuera del país”, remarcó Pedersen, recordando a los asistentes la gran responsabilidad que conlleva este compromiso adquirido.

El objetivo primordial es el de convocar a elecciones basadas en esta nueva Constitución, supervisadas por la ONU, y la implementación de la resolución 2254 que demanda cese al fuego, regreso voluntario de refugiados al territorio, muestras de confianza entre las partes como intercambio de prisioneros, acceso irrestricto de ayuda humanitaria y, la más urgente, acordar una salida política al conflicto.

En su discurso el copresidente Kuzbari, en nombre del gobierno sirio, fue menos conciliador que su contraparte de la oposición.

Kuzbari, a pesar de reconocer que las negociaciones que inician en Ginebra pudieran ser la “piedra fundacional” para lograr la paz en el país, advirtió que el ejército sirio no dejará de combatir a los grupos que considera terroristas y que se encuentran instalados en su territorio.

“Nuestra lucha contra el terrorismo continuará”, advirtió el jefe de la delegación de Damasco.

“La presencia de cualquier fuerza de ocupación en nuestro territorio, el despojo de los recursos de nuestro país, la imposición continua de sanciones unilaterales amenaza todo el proceso político, además de estar en contradicción con la legitimidad internacional”, dijo.

Y en el plano positivo, Kuzbari elogió las conversaciones como “uno de los puntos de entrada al proceso político para resolver la crisis que ha devastado nuestra querida patria”.

Por su parte, el copresidente de la oposición, Hadi al-Bahra, lamentó la sangre derramada durante el cruento conflicto civil y estimó que el 65 por ciento de la infraestructura de Siria había sido destruida.

“Es hora de que creamos que la victoria en Siria es lograr justicia y paz, no ganar la guerra”, declaró.

“El recuerdo de 1 millón de víctimas debe guiarnos fuera de este túnel oscuro. Las aspiraciones de millones de sirios de regresar a su tierra natal y encontrar a sus seres queridos deben ser nuestra brújula”, llamó Al-Bahra.

A partir de mañana, un grupo reducido de 45 personas, que representan a los tres grupos sirios, comenzará a trabajar sobre la Constitución.

Ninguna agenda fue fijada para el desarrollo de las conversaciones y las enmiendas deberán obtener al menos 75% de los votos para evitar que una parte “dicte” su posición. Estas dos condiciones, según una fuente cercana a la negociación consultada por Apro, fueron impuestas por Siria a la ONU, así como el bloqueo a la prensa y fuertes restricciones a periodistas para abordar a los miembros del Comité.

¿Cuáles son las posibilidades de éxito?

En cuanto al éxito de este proceso negociador, expertos en política internacional estiman que el presidente sirio, Bashar al-Assad, llega a estas negociaciones “en posición de fuerza” y “tiene poco que perder”.

Las fuerzas del régimen controlan ya cerca del 60% del país y se desplegaron recientemente en las antiguas zonas kurdas, en el noreste, tras la ofensiva turca.

Especialistas consideran que debido a que la Unión Europea y Estados Unidos imponen sanciones económicas contra el régimen sirio desde el inicio del conflicto, en 2011, es probable que Al-Assad tome este foro para tratar de normalizar sus relaciones con la comunidad internacional.

El mes pasado, la oposición acusó a Damasco y a sus aliados rusos e iraníes de utilizar al Comité como una “opción” para obtener capitales o impulsar el retorno de los refugiados sirios contra su voluntad.

En este sentido, el canciller de Turquía, Mevlut Cavusoglu, dijo en rueda de prensa en Ginebra, horas antes de la instalación del Comité Constitucional, que esperaba que unos dos millones de refugiados sirios pudieran regresar a la “zona segura” establecida en la frontera con Siria, pero no aclaró que el retorno sería voluntario.

Para observadores, esta franja de población siria en su frontera norte serviría como “una especie de escudo” para evitar la incursión kurda a territorio turco.

Pese a este escenario, Pedersen cree que el Comité podría “abrir una puerta” hacia un proceso político más amplio e inclusivo, reformas y, finalmente, nuevas elecciones para unificar a Siria.

En un encuentro con la prensa dijo que una muestra de un “progreso tangible” podría incluir medidas tempranas de fomento de la confianza, como la liberación de mujeres y niños que han sido detenidos por las partes en conflicto.

Sin embargo, con una clara ventaja militar, el gobierno de Al-Assad puede ser reacio a ofrecer concesiones, y los funcionarios sirios han sugerido que pueda presentarse nuevamente en las elecciones.

El acuerdo sobre la formación del Comité Constitucional fue firmado en diciembre de 2018 por Rusia, Turquía e Irán, el trío de países del llamado Grupo Astana, que lanzó el proceso de paz destinado a poner fin al conflicto sirio en enero de 2017.

El proceso de Astana eclipsó gradualmente el anterior marco de negociaciones patrocinado por la ONU conocido como las pláticas de Ginebra, que había puesto más énfasis en la transición política, pero no pudo frenar la violencia.

Hasta ahora han sido cuatro los mediadores de la ONU para este conflicto: Kofi Annan, exsecretario general de la ONU fallecido el 18 de agosto de 2018; el argelino Lakhdar Brahimi; Staffan de Mistura, de origen sueco, y Pedersen, el actual negociador de Noruega.

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