“Titus” o la violencia vigente

Titus, de William Shakespeare en el Helénico. Foto: helenico.gob.mx/

CIUDAD DE MÉXICO (apro).- La vida es cíclica y, pensar que estamos regresando a patrones antiguos violentos, es aterrador.

Titus, escrita hace más de cuatro siglos por William Shakespeare, es un visceral y horroroso retrato del pasado y del futuro; pero hoy, de manera más palpable y dolorosa, del presente. Esta versión la adapta y dirige Angélica Rogel.

En una Roma apocalíptica, suspendida en épocas confusas, Titus Andrónico (Mauricio García Lozano) es un general amado por el pueblo cuando regresa de una larga guerra contra los godos. Siempre guiado por el respeto al poder y por los códigos de las grandes familias, Titus declina el cetro concedido por los ciudadanos y nombra emperador a Saturnino (Antonio Vega).

Pero el nuevo emperador, celoso de la popularidad y méritos del general, escogerá como emperatriz a Tamora (Nailea Norvid), reina de los godos y prisionera de Titus, quien habría perdido a su primer hijo a manos del líder romano.

Desde la segunda escena de esta tragedia vemos a un poderoso conquistador siendo consumido por la destrucción de su familia, la locura, la humillación, la violencia y el horror. Esta precipitación hará que espectadores y personajes consideremos la venganza como la única forma de restaurar la tranquilidad.

Otro de los temas principales es la discriminación y color de piel; pero esto pierde fuerza frente a un casting predominantemente blanco, que no coincide con las diferencias étnicas que el texto asigna a sus personajes. No basta con representar a “los diferentes” como los que ríen con más malicia, o enseñan más los dientes.

Las actuaciones cobran potencia hasta la mitad de la obra. Sin embargo, García Lozano logra materializar la caída de un hombre que se va reduciendo frente a la impotencia y el dolor. Por otro lado, algunas escenas que representan dificultades para el montaje por sus convenciones espaciales, son narradas por los actores, sin más.

“Me hubiera gustado conocer a Shakespeare”, declara la directora en el programa de mano: “… Me hubiera gustado preguntarle: ¿qué es para ti Titus? ¿Una comedia de humor negro? ¿Una tragedia aterradora? ¿Un retrato de nuestra realidad? ¿Por qué escribir una tragedia de dimensiones tan aterradoras? Cada quien tendrá su respuesta”.

Y continúa: “Para mí esta obra es un retrato del futuro; de lo que estamos construyendo. Una asquerosa fotografía del ser humano, de su decadente forma de actuar.”

Rogel atribuye la vigencia de la obra a tres ejes temáticos: el ejercicio del poder despótico; la violencia contra las mujeres, retratada en el personaje de Lavinia (Inés de Tavira), expuesta a violencias terribles y después revictimizada por su familia; y finalmente, el racismo entre las culturas y entre los individuos.

Realizada con el apoyo de la compañía Herdez y el estímulo EFIARTES, Titus recupera signos familiares de violencia y locura, para arrojar un grito “que no fuera de venganza, sino de justicia” frente a una “constante repetición de nuestra naturaleza”.

La obra se presenta jueves y viernes a las 20:30 horas, sábados a las 18:00 y 20:30 horas, y domingos a las 18:00 hasta 10 de noviembre en el Teatro Helénico (Av. Revolución 1500, Guadalupe Inn).

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