Educación financiera para niñez y el Mercader de Venecia

El titular de la Secretaría de Educación Pública, Esteban Moctezuma, en el encuentro sobre educación financiera. Foto: Twitter @emoctezumab

CIUDAD DE MÉXICO (apro).- Hay personas aficionadas a leer las obras de William Shakespeare. Entre ellas, está Frido Kyan Aliotti. Es Frido admirador de Porcia, una joven y rica heredera que, disfrazada, funge como abogado en un juicio. Juicio en que el banquero Shylock exige a Antonio, mercader de Venecia en bancarrota, le entregue en pago una libra de carne cercana al corazón. Libra dada en prenda a Shylock por Antonio para el caso de no poderle pagar una deuda de tres mil ducados. Pero el banquero desiste de su reclamo al advertírsele que la prenda se limita a la libra de carne, sin que pueda derramarse gota alguna de sangre. Así, gracias a Porcia, la injusticia se ve conjurada. Y la vida del mercader al borde de la muerte, salvada.

Frido dialoga imaginariamente con Porcia sobre una noticia publicada en varios medios, el pasado sábado 26 de octubre. La noticia versa sobre lo dicho por el titular de la SEP en un encuentro de educación financiera. Este es el diálogo:

Frido: Buena tarde Porcia. Te agradezco haber aceptado dialogar conmigo acerca de lo dicho por un funcionario en un foro de educación financiera. Foro organizado por un banco. Te he invitado porque conoces desde tiempo antiguo la mentalidad de los banqueros de lucrar a costa de todo, salvo alguna que otra excepción. Tu padrino William Shakespeare, bien que sabía escudriñar los recovecos del corazón humano, sus debilidades.

Porcia: Gracias Frido por invitarme. Tenía desde hace siglos, la intención de visitar tu país, por sus contrastes, colores, mercados. Pero dime, ¿qué fue lo que se dijo en dicho foro? Seguramente se insistió en que los deudores pagaran religiosamente sus deudas, -a pesar de que muchas veces resultan impagables por lo elevado de los intereses y comisiones. Siempre recuerdo la historia del banquero Shylock, compañero fiel de la usura.

Frido: No Porcia, no se habló de eso. Mira, esta es la síntesis de lo dicho en tal encuentro por el titular de la Secretaría de Educación Pública: una temprana educación financiera en niños sirve para inculcarles un espíritu de rectitud y responsabilidad, para formar mexicanos incorruptibles… de conformidad con el Acuerdo Educativo Nacional. Sin maestros, se dijo, con cultura financiera será difícil brindar tal formación.

¿Qué tal? Casi se dijo que sin esa temprana educación financiera no se puede ser virtuoso a lo San Francisco de Asís -quien de muy joven por cierto, regaló a los pobres riquezas de su acaudalado padre sin permiso.

Porcia: ¡Vaya, vaya! que trilogía tan paradójica: banca, educación de la niñez y espíritu de rectitud y responsabilidad. Insólito. Para empezar ¿es ese encuentro de “cultura” financiera, patrocinado por un banco, lugar idóneo para que un encargado de la educación pública hable de la formación de niños y niñas? ¿Te imaginas al divino Platón y su Paideia, en tal escenario financiero?

Paideia esa, síntesis genial de la educación griega: dominio de sí mismo y no de los demás.  No de los demás por medio de la fuerza o del dinero. Grecia y su cultura, dice Jaeger, representan un nuevo estadio, un adelanto del espíritu humano, de la conciencia inserta en comunidad. Adelanto filosófico providencial frente a otras cosmovisiones, -a contrapelo del infructuoso afán igualador del positivismo multiculturalista actual. No en balde Tomás de Aquino fue aristotélico para sostener la universalidad de la Fe católica.

Déjame hablar un poco acerca de la banca, no la de tiempos de Shylock, sino la del FOBAPROA-IPAB -que bien conozco de tiempo atrás. Ese FOBAPROA-IPAB es un escándalo. El FOBAPROA-IPAB rescató de la quiebra a la banca mexicana por su imprevisión. La rescató a costa del porvenir de varias generaciones de mexicanos, al haber convertido en pública una deuda privada; al haber comprado cartera chatarra de la banca. Había otras salidas para resolver el problema en justicia, pero se optó por la más dañina para la nación y su pueblo.

Frido: Es terrible, los mexicanos tardaremos en pagar esa deuda pública, si acaso, más de 50 años, tomando en cuenta el raquítico crecimiento del PIB y los astronómicos intereses que se pagan por ella. Este año ¡más de 50,000 millones de pesos! y sólo de intereses.

Y no hay dinero para apagar incendios; para fumigar a tiempo y evitar el dengue que ha matado a infantes, mujeres, ancianos, principalmente en Jalisco y Veracruz; para medicinas de niños con cáncer; para que estudiantes brillantes -no obstante, el precario estado de la educación pública en México- asistan a olimpiadas de matemáticas en otros países. Y tampoco hay fondos para cumplir deberes mínimos de cristiana humanidad para con refugiados detenidos y hacinados, en violación burda de sus derechos.

Porcia: Sería justo que los bancos -ahora en manos de extranjeros en su mayoría- devolvieran el favor a los mexicanos con una quita significativa, dado además, que están bastante bien capitalizados. Pero, conociéndolos, es más fácil que el sol deje de salir por las mañanas a que se dé esa quita.

Y cómo olvidar Frido, la crisis bancaria mundial del 2008. Crisis que sacudió la estructura financiera del orbe entero y cuyas consecuencias todavía se resienten. La irresponsable voracidad de la banca, jugando con los riesgosísimos derivados financieros, fue paradigmática. Y esa irresponsabilidad fue una de las causas de la devastadora crisis del 2008.

Frido: Increíble. Y para colmo, Porcia, el trumpismo -para halagar a la banca mundial- pretende derogar una ley que puso límites a esa voracidad a raíz de tal crisis. Bueno, ni hablar ya del peluquín “cultural” bancario. Ahora abordemos, si te parece, el tema concreto de la noticia antes mencionada: la temprana educación financiera como necesaria para que los niños tengan, según eso, espíritu responsable e incorruptible. Dime Porcia, ¿qué te parece esa idea?

Porcia: Pues fuera de lugar por lo antes dicho sobre la banca, y por lo siguiente. Conozco cifras sobre educación pública en México. Datos del CONEVAL, OCDE, SEP, PRUEBA PISA, PLANEA, entre otros. Las cifras son alarmantes en pleno siglo XXI. Dos de cada 10 alumnos de educación básica no cuentan con mobiliario adecuado -en algunas escuelas rurales no hay pupitres. Muchas escuelas no tienen servicio de ¡sanitario! El 77% de las secundarias no tiene bebederos.

El 36.2 % de profesores de primarias en zonas indígenas, no cuenta con programas de estudio. Los profesores de primaria reciben un salario 33% más bajo que el promedio de la OCDE. Solamente 2 de cada 10 alumnos tienen nivel satisfactorio en matemáticas. Más del 55% de alumnos de tercero de secundaria, por ejemplo, reprueba matemáticas, y en Guerrero, más del 69%. Y 33.9 % de estudiantes en todos los niveles, son deficientes en lectura básica y comunicación.

Frido: A la luz de tales datos, sería muy conveniente que antes de inculcar en la niñez mexicana la “cultura financiera”, se proporcionara a todas las escuelas públicas del país una infraestructura digna. Sería necesario que antes de todo, se enseñara bien a sumar, restar, dividir y multiplicar. A aplicar la regla de tres. A entender los quebrados.  A leer con fluidez. A comunicarse con otras palabras en adición al común y elegante denominador: “buey” o “güey”.

Porcia: ¡Ay que Frido! Realmente es de no creerse lo que pasa en México en materia educativa. Y por cierto, los bancos tan interesados en fomentar la educación financiera desde la infancia, seguramente ayudaron a niños, en mayo pasado, a sufragar sus gastos para asistir a la Competencia Internacional de Matemáticas (IMC) en Sudáfrica. Pues supe que no contaron con el apoyo de CONACYT en ese entonces.

Frido: Quien los apoyó fue el solidario cineasta Guillermo del Toro. Los tenderos del dinero por regla, no le “dan agua ni al gallo de la pasión”, como dicen.

Porcia: ¡Qué lección de generosidad la de ese brillante cineasta! Finalmente, Frido, ¿acaso es sensato hablar de “cultura” financiera para la niñez en un México con 50 o más millones de pobres y una desigualdad económica de escándalo? ¿Qué van a ahorrar? ¿Su miseria, su pobreza, su desesperanza crónica? Por favor, un poco de seriedad, un poco de sensibilidad.

Lo indispensable es educación no para tener, acumular y servirse hasta el hartazgo, sino para ser y servir. Para ser y servir cumpliendo los deberes de justicia y solidaridad para con la común vulnerabilidad humana de la que habla el genial Alasdair MacIntyre, el de “After Virtue”. Vulnerabilidad humana de la que todos participamos en algún momento de la vida. Entonces, el tener vendrá por añadidura.

Para terminar Frido, te comento que la crisis de fondo por la que atraviesa tu país, Latinoamérica, el mundo entero, y que explica el caos y malestar generalizados, no es ni moral, ni política, ni económica. Es religiosa: el eclipse del Dios de los Profetas, su ausencia en la familia, en todos los ámbitos. Dios personal sustituido por mitos propios de analfabetas, por ídolos políticos que se atribuyen poderes divinos. Hay un mal gusto generalizado por la barbarie en todas sus manifestaciones. Tiempo sin estilo donde todo, todo se vale.

Frido: Es inaplazable entonces, un cambio de fondo en las estructuras culturales con miras a la justicia y equidad sociales. Un cambio que rescate los principios sociales de solidaridad y subsidiariedad propios de una democracia integral como forma de vida en comunidad. Y en consecuencia y paralelamente, una revolución educativa en México, una paideia que se inspire en los valores universales del espíritu, heredados de la Judea, de la Grecia y Roma antiguas. Paideia que sepulte el relativismo cultural y el individualismo destructor de solidaridades.

Paideia que sepulte tantas ideologías estrambóticas, basadas no en la razón, no en la solidaridad y justicia social, no en la naturaleza dada, sino en caprichos de género o de lucro. Ideologías inhumanas promovidas en lo esencial por el Estado para cumplirle al financierista Nuevo Orden Económico Mundial.

Renovada paideia para salvar el futuro de la cultura y, por ende, el de la niñez. Utopía realizable, esperanzadora.

Muchas gracias Porcia por venir a México y ayudarnos a comprender tantas cosas. Saludos al genio de Shakespeare.  Fin del diálogo.

Dedico este texto a la memoria de Romano Guardini, insigne pensador católico, guía y educador de la juventud alemana de la posguerra; juventud necesitada de orientación después de la hecatombe nacionalsocialista, como la de hoy en plena descomposición civilizatoria.

 

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