La de la matanza de los LeBarón, una zona de guerra de los cárteles

Uno de los vehículos de la familia LeBarón atacados por presuntos narcotraficantes. Foto: Christian Chavez/AP Uno de los vehículos de la familia LeBarón atacados por presuntos narcotraficantes. Foto: Christian Chavez/AP

Dos días después de la matanza de la familia LeBarón, el general Homero Mendoza admitió que el gobierno federal desconocía el grado de violencia que se vive en los límites de Chihuahua y Sonora. Sin embargo, un informe de inteligencia de la Secretaría de Seguridad y Protección Ciudadana contiene un detallado registro de las bandas criminales que operan en la zona, sus territorios, escisiones y cabecillas. Con esos datos y entrevistas a funcionarios estatales se ofrece aquí una aproximación a la compleja y poderosa red en la que el narcotráfico atrapó desde hace años el norte del país.

CIUDAD DE MÉXICO (Proceso) El lugar donde el pasado lunes 4 fueron emboscados y asesinados niños y mujeres de las familias LeBarón y Langford está en una histórica zona de influencia de Rafael Caro Quintero. Actualmente, según reportes de inteligencia de la Secretaría de Seguridad y Protección Ciudadana (SSPC), el Cártel de Sinaloa controla desde ahí el envío de enervantes a Phoenix, Arizona, a fin de distribuirlos en el mercado estadunidense.

Desde hace tiempo los cárteles de Juárez y de Sinaloa –este último mediante Los Salazar– se disputan el control de esta franja entre los estados de Sonora y Chihuahua. En los últimos cuatro meses sicarios de uno y otro bando incendiaron varias casas con niños adentro, emboscaron a grupos de policías y se mataron entre ellos, aunque las autoridades federales de seguridad afirmen que no sabían nada.

El miércoles 6, dos días después de que fueron atacadas las familias mormonas en los límites de Janos, Chihuahua, y Bavispe, Sonora, durante la conferencia de prensa del presidente Andrés Manuel López Obrador, el jefe del Estado Mayor de la Defensa Nacional, general Homero Mendoza, evidenció la falta de labor de inteligencia:

“Teníamos muy escaso personal en ese punto. No se habían tenido referencias (de violencia) en meses anteriores. Las necesidades de proporcionar seguridad tanto por la Guardia Nacional como por las tropas regulares del Ejército se orientan generalmente a las áreas de conflicto. Esta no la teníamos nosotros referenciada como tal, luego entonces la presencia de tropas de las dos instituciones era escasa”.

La autoridad ignoró los avisos. El 10 de junio pasado, luego de la ruptura con Los Paredes de Agua Prieta, el grupo delictivo que encabeza Leonel Toscano Cuevas, El Tolteca, atacó ese municipio sonorense y asesinó a cuatro hombres y una mujer, entre ellos a José Javier Rascón Ramírez, El Fox, integrante de Los Paredes (también llamados Los Pesados Apson). Dos horas después, en la carretera a Naco, Sonora, murieron otras cuatro personas en otro enfrentamiento.

Después, el 24 de agosto, se filtró en Twitter un video donde se ve que un grupo armado recorre la sierra alta de Sonora en varias camionetas: “Así nomás van listos para la guerra, listos pa’l topón, vamos por ustedes pinche Misael y Tolteca”.

(Fragmento del reportaje especial publicado en Proceso 2245, ya en circulación)

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