“El Olimpo de Sor Juana”

Obra de reivindicación femenina

CIUDAD DE MÉXICO (Proceso).- Sor Juana Inés de la Cruz, la escritora, la filósofa y la erudita ávida de conocimiento, desafió al sistema establecido de su tiempo, donde se les cerraban las puertas a las mujeres para participar en ámbitos intelectuales y creativos, y se les conminaba a habitar en el orbe de lo doméstico o a entregarse a la devoción religiosa (como hizo Juana Inés en su juventud al decidir dedicarse al estudio y la escritura, y librarse de las obligaciones del matrimonio).

Organización Secreta Teatro, dirigida por Rocío Carrillo, la enaltece al crear el Olimpo donde pueda discurrir y exponer su inteligencia. En el monte Olimpo, lo más alto de lo alto, donde residían los dioses griegos, está Sor Juana en su madurez, Juana Inés arrebatada y desafiante, Sor Filotea y Antonio Núñez de Miranda, con los que polemiza, y Lizandra con su chelo para integrarse a la recreación de una época y un universo ideológico del siglo de oro en la Nueva España.

Rocío Carrillo, la directora, y Leticia Garza que interpreta a Sor Juana, hacen la investigación y la adaptación para crear una dramaturgia a partir de la Carta de Sor Filotea de la Cruz –seudónimo que usó el obispo Manuel Fernández de Santa Cruz–, la Respuesta de Sor Juana; fragmentos de la Carta de Monterrey y de Antonio Núñez de Miranda, su confesor, y sonetos y escritos de la monja jerónima que sobresalió por su talento y su sabiduría. Con habilidad, logran un diálogo entre posiciones contrapuestas entre los protagonistas, la poesía de la autora, sus escritos y la música que, desde su lenguaje, comparte la pasión por las ideas.

El Olimpo de Sor Juana es una obra de teatro en la que se debaten conceptos, paradigmas y prejuicios. Sor Juana, mayor, interpretada con prestancia por Leticia Garza maneja la ironía y las buenas maneras literarias, para responder a los que la cuestionan o llaman al recato, el obispo y su confesor. Los personajes representan distintas formas de ver el mundo, en donde la Iglesia representa el poder que reprime la libertad del conocimiento, subrayadamente hacia las mujeres. La perspectiva de las autoras adaptadoras, es contemporánea, y su acertada elección de los textos hacen que la polémica se convierta en algo actual, reivindicando el poder de las mujeres como seres pensantes y creativos, y mostrando las maneras en que se les ha llenado el camino de obstáculos para expresar su pensamiento y su creatividad. Sor Juana defiende con astucia su poder, y Juana Inés, que no sólo representa una etapa de la vida de la monja, refleja ese espíritu juvenil que se rebela sin medir las consecuencias.

Brisei Guerrero tiene presencia escénica y momentos emotivos representando a Juana Inés, y Alejandro Joan Camarena interpreta con versatilidad los papeles de Sor Filotea y Núñez de Miranda, y Mónica del Águila realiza la dramaturgia sonora y toca el chelo en escena, convirtiéndose también en un personaje que completa el cuadro escénico.

En El Olimpo de Sor Juana el énfasis está en la palabra y la confrontación de las ideas. El espacio escénico es conciso y muy bien iluminado por la misma directora. La cuidadosa propuesta visual nos da la época y un rico simbolismo a través de los objetos. El Olimpo de Sor Juana, que se estrenó en el X Festival Iberoamericano de Literatura en Atenas y en el Festival del Siglo de Oro en Ciudad Juárez, cierra su primera temporada en la ciudad de México el 12 de noviembre en el Foro Polivalente Antonieta Rivas Mercado, de la Biblioteca de México.

Es una buena manera de acercarse a una mujer que se adelantó a su tiempo y que brilla con luz propia hasta nuestros días.

Esta reseña se publicó el 10 de noviembre de 2019 en la edición 2245 de la revista Proceso

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