La colección “Foro Valparaíso”,  puente artístico e histórico de México

Espacio incomparable. Foto: Benjamín Flores

CIUDAD DE MÉXICO (Proceso).- El Palacio de los Condes de Valparaíso abre sus puertas como museo con la magna muestra pictórica permanente Foro Valparaíso, desde este 15 de noviembre, en el Centro Histórico de la Ciudad de México.

La apertura es histórica: Ocurre en el marco del 135 aniversario de Citibanamex, entidad financiera que posee el edificio desde 1884, inmueble del siglo XVIII de dos plantas ubicado en Venustiano Carranza 60, residencia en la que vivieran los Condes de San Mateo Valparaíso.

A decir de Alberto Sarmiento, director de Patrimonio Cultural de esa institución, el Foro Valparaíso, que tomó año y medio de gestión, se divide en dos partes:

Por un lado, un compromiso social que incluye dos proyectos pilotos en las alcaldías de Cuauhtémoc (La Merced) y Milpa Alta; y por el otro, la apertura del palacio con la exhibición homónima que incluye 117 obras que van del siglo XVIII al XX, piezas de David Alfaro Siqueiros, Leonora Carrington, Eulalia Lucio, José Clemente Orozco, Diego Rivera, Julio Ruelas, Francisco Toledo, Remedios Varo, y José María Velasco, entre muchos otros, –curadas por la investigadora Angélica Velázquez–, que se acompaña por talleres y dos amplias salas interactivas.

Explicó Sarmiento:

“Queremos que el Foro Valparaíso se convierta en un referente clave de visita al centro histórico… No se trata sólo de un museo más, aunque estamos orgullosos del edifico y su colección, e incluso si fuera nada más eso sería una gran noticia, pero el proyecto es más completo, ya que incluirá actividades constantes y publicaciones electrónicas especiales, incluso una aplicación móvil a futuro. Lo que buscamos es una relación a largo plazo con los visitantes.

“Nuestro objetivo es tender nuevos puentes con comunidades, porque si bien muchas de estas obras se han visto en otras exposiciones temporales, es la primera vez que se encuentran reunidas y de manera gratuita al público.”

La exposición

En recorrido especial, Proceso pudo acceder al histórico palacio por su entrada principal, que tras un área de registro recibe al público con una escalinata helicoidal, única en América; ya cruzada, el patio cuenta con un arco de 17 metros de largo sin sostén en columnas y portada interior de novedad para el siglo XVIII, y tras ello inicia la aventura pictórica.

El primer reflejo artístico que espera a los visitantes es el biombo de Juan Correa del siglo XVIII, que relata por un lado alegorías de “Los Cuatro Continentes”; y por el otro, el “Encuentro de Cortés y Moctezuma y”, uno de los primeros reflejos plásticos sobre el hecho histórico que el día 8 de este mes cumplió su quinto centenario. Esa pieza se replicó en 2015 a través de un mural hecho en talavera y colocado en las calles de Uruguay y Pino Suárez, (Proceso, 2031), donde anteriormente existía sólo una placa de concreto en referencia a ese momento.

Después de ello, la exposición abre en solitario con el óleo de Daniel Thomas Egerton titulado Valle de México (1928), obra que a decir de Luz del Carmen Martínez, historiadora y guía de la muestra, fue seleccionada por la curadora por representar los distintos temas a lo largo de las 22 salas de la exposición: paisaje, volcanes, naturaleza, figuras humanas (la nobleza y las castas, primordialmente) y en esencia la Ciudad de México a través de sus edificios, casas e historia colonial a la fecha.

Tras una sala dedicada a quienes habitaron el palacio, con retratos al óleo de los condes de Valparaíso, y parte de la trágica histórica que vivieron, las salas muestran algunas joyas, como dos cuadros pintados por Pietro Gualdi donde se aprecia el extinto Teatro Nacional (construido en 1844), tanto su majestuosa fachada como de lo que fue su interior, ese recinto estuvo ubicado en la calle 5 de mayo hasta que se demolió en 1901 al abrirse esa arteria para que tuviera salida al Palacio de Bellas Artes.

También una vista del Paseo de la Reforma en sus orígenes, rodeada de campo; las históricas haciendas de la ciudad; el trazado original de la Alameda Central –a la que solía acceder la nobleza incluso con carruaje, cuyo espacio estaba delimitado por enormes vallas, y en especial la sala de arte mexicano en donde se encuentra la Vendedora de alcatraces (1942) de Diego Rivera; Los Teules (1947) de José Clemente Orozco, un Guerrillero Veterano (1966) de Jorge González Camarena, Paricutín (1943-1946) del Dr. Atl, y Mujer con metate (1931) de David Alfaro Siqueiros.

Y como despedida del recinto, la pieza Bicicleta de los arquitectos (1998) de Francisco Toledo, cuya obra no estaba considerada, pero tras la muerte del artista juchiteco, y con la condición de que los artistas expuestos no estuvieran vivos, se decidió colocarla en la colección.

El paseo que dura cerca de dos horas, remata con la opción de talleres y diversas visitas interactivas.

Foro Valparaíso abre de martes a domingo de 10 a 18 horas, la entrada es por la puerta de Venustiano Carranza 60, en el Centro Histórico, el ingreso se controla con turnos de cada dos horas para un máximo de 100 personas en la planta alta y 300 en la baja. Y el último ingreso del día es a las 17 horas de la tarde.

Además a partir de enero de 2020 el control de entrada operará a través de un sistema de reservaciones en línea.

Este texto se publicó el 17 de noviembre de 2019 en la edición 2246 de la revista Proceso

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