Carlos Sánchez, del nido americanista al destierro de las canchas

Carlos Sanchez. Foto: mediotiempo.com

Carlos Sánchez Romero, el futbolista que vio truncada su carrera en agosto de 2008 por el infarto cerebral que sufrió en pleno entrenamiento con el equipo América, fue protegido por un fallo del Juzgado Decimotercero de lo Civil en la Ciudad de México… después fue abandonado a su suerte.

CIUDAD DE MÉXICO (Proceso).- En un primer momento, una sentencia condenó al equipo de futbol –propiedad de Televisa– a pagarle al exjugador 30 millones de pesos como indemnización por daño moral, según la resolución emitida el 25 de febrero último. No obstante, el exdefensa central reclama un monto que asciende a 178 millones 664 mil pesos.

El 26 de octubre reciente el dictamen fue modificado por la Cuarta Sala Civil del Tribunal Superior de Justicia de la Ciudad de México, cuyo veredicto absuelve de toda responsabilidad al club de futbol, así como a la codemandada Federación Mexicana de Futbol (Femexfut), cuyo presidente, Yon de Luisa, era el vicepresidente del equipo cuando ocurrió la tragedia de Sánchez Romero.

La resolución del Tribunal Superior de Justicia también determinó que las filiales de Grupo Televisa: Corporatel, Televisa Talento y Televisa no tienen legitimación pasiva en la causa y las absuelve de todas las prestaciones reclamadas por el exjugador.

De Luisa, antiguo empleado de Grupo Televisa, es uno de los involucrados en la trama al igual que su exjefe Emilio Azcárraga Jean y el entonces presidente del equipo Michel Bauer. Estos últimos prometieron públicamente apoyar “de por vida” a Sánchez Romero cuando supieron de su situación (Proceso 1919).

En agosto de 2013 Carlos Sánchez reveló a este semanario que Yon de Luisa le ofreció el Centro de Rehabilitación Infantil Teletón (CRIT) y que también le prometió a su madre que, de ser necesario, lo trasladarían a Cuba para que recibiera una terapia más completa “y pueda continuar su profesión”.

Agregó que De Luisa le decía que su caso “no ameritaba algún estudio complementario y que las dolencias se me pasarían en cuestión de tiempo”.

Con la promesa de emplearlo en el equipo como entrenador, los directivos le pidieron a Carlos Sánchez que estudiara para director técnico. El exfutbolista aceptó y obtuvo su título en diciembre de 2012.

La defensa

En entrevista, Alfredo Massad, abogado de Carlos Sánchez, relata lo que ocurrió con su cliente en su nueva faceta profesional: el exdefensa central fue contratado por el Club América en enero de 2013, pero sólo por seis meses. Durante ese lapso iba al club, pero no entrenaba a nadie. Cuando terminó el contrato no lo renovaron y se quedó sin empleo. Ya no le permitieron su entrada a las instalaciones y quedó pendiente su indemnización.

En 2014, de acuerdo con el abogado, el América ya no quiso negociar la indemnización bajo el argumento de que carece de presupuesto y porque ya había cumplido con el exdefensa central al pagar la operación que sufrió y la rehabilitación en el hospital Médica Sur.

Sánchez recuerda que De Luisa le dijo que “fue mucho” lo que pagaron por la operación, pero aclara que ese gasto no es su responsabilidad. Es más, reclama que el equipo jamás lo dio de alta ante el Instituto Mexicano del Seguro Social (IMSS), anomalía cometida con el consentimiento de la Femexfut. Y agrega que por primera vez fue tratado como “discapacitado”, causándole daño moral.

Azcárraga y De Luisa también fueron emplazados a juicio, pero la parte agraviada retiró las acusaciones porque en los tribunales le advirtieron que ambos no tenían responsabilidad en el conflicto.

A 11 años del infarto cerebral que lo dejó imposibilitado de por vida para volver a las canchas, Carlos Sánchez está en total indefensión, alega su defensa. “Todo lo que se había ganado en la primera instancia, ¡adiós! Pudo más la fuerza del América y de Televisa porque en la sentencia se evidenciaron una serie de irregularidades”.

A decir de la defensa legal de Sánchez, la resolución de la Cuarta Sala Civil del Tribunal Superior de Justicia de la Ciudad de México marca un grave precedente por la manera en la cual la Femexfut y sus clubes afiliados han operado históricamente al margen de la ley porque, además del América, todos los equipos profesionales del futbol mexicano no registran a sus jugadores y entrenadores ante el IMSS.

Massad niega que el equipo propiedad de Televisa le haya ofrecido a su cliente la opción de afiliarse al IMSS. “De hecho, demandamos al Instituto Mexicano del Seguro Social la afiliación de Carlos Sánchez Romero. Finalmente el IMSS respondió que Carlos Sánchez fue dado de alta en 2010, pero cuando ya estaba como personal administrativo, no por parte del Club América. Tampoco puede considerarse un error del jugador, porque la obligación de afiliarlo es del patrón. Es un derecho irrenunciable, de acuerdo a la Ley Federal del Trabajo”.

Pese a las irregularidades en el proceso, expone la defensa legal de Sánchez, el propio tribunal de justicia reconoce que no hubo protocolo médico de parte del club que le diera seguimiento al jugador tras padecer el infarto cerebral el 12 de agosto de 2008.

Anomalías

Según Alfredo Massad, la Cuarta Sala Civil del Tribunal Superior de Justicia de la Ciudad de México le dio entrada indebidamente al recurso de apelación del América, dado que existe una violación en el proceso. No obstante que la parte afectada interpuso un recurso, en la sentencia de los magistrados no le concedieron la violación procesal.

Ante el desaseado manejo del caso, el abogado recuerda una serie de apelaciones de efecto inmediato que se promovieron contra la sentencia. “Cada vez que yo ofrecía una prueba, América impugnaba”.

También habla sobre las peticiones que realizó para defender a su cliente: “Hacerle un requerimiento al Club América de su Registro Federal de Contribuyentes, la fecha de inscripción de Carlos Sánchez al club, su posición, los equipos en los que fue cedido a préstamo, los nombres de los médicos internos y externos que lo atendieron, el protocolo médico que siguieron, el historial clínico del jugador, ¿Cuándo dieron de alta a Carlos Sánchez en el IMSS? y que exhiba el reglamento interno del club. No hubo respuestas”.

En cambio, expone la defensa de Sánchez, entregaron una promoción en la que argumentan que no tienen la obligación de entregar el protocolo médico ni el reglamento interno del equipo, y se limitan a decir: “El jugador fue prestado al club San Luis en tal época y a otro equipo durante tal periodo”.

Massad también destaca otra irregularidad: “En 2016, al contestar la demanda, el América señala a varios abogados. Uno de ellos, Francisco, es al que vimos siempre en todas las audiencias, y al otro, Jair Olaf Osorio Celayos, nunca lo habíamos visto.

“En el acuerdo en el que admiten la contestación de la demanda del Club América dice: ‘Se le tiene por designado a los mandatarios judiciales que nombra en su escrito de contestación, en la inteligencia de que deberán presentar su cédula profesional en su primera intervención’.”

Massad agrega: “Nos llevamos todo el juicio con Francisco, Francisco y Francisco. Llega la sentencia, meten la apelación y la presenta Jair Olaf como apoderado. Este muchacho nunca se presentó y no presentó su cédula. La ley es muy clara: ‘Tendrás que presentar tu cédula en la primera intervención que tengas’. Por lo tanto, la apelación se tiene por no presentada. Sin embargo, la Cuarta Sala sacó mañosamente la sentencia en la que dice: ‘Revisamos en el Registro Federal de Cédulas Profesionales y sí aparece la de él’”.

El abogado acusa que se trata de un asunto ilegal “toda vez que la autoridad responsable no debió confirmar la admisión del Recurso de Apelación interpuesto por la codemandada Club de Futbol América por no tener legitimación, ni personalidad alguna”.

Así, Carlos Sánchez decidió combatir el revés que le propinó la Cuarta Sala Civil del Tribunal Superior de Justicia de la Ciudad de México y el caso continúa abierto.

El ahora director técnico mantiene su reclamo y asegura que hubo negligencia de parte de Alfonso Díaz y Joaquín Velázquez, médicos del América, tras el golpe que padeció en la cabeza el 15 de mayo de 2008 durante un encuentro de la Copa Libertadores ante el Santos de Brasil, y el posterior infarto cerebral ocurrido el 12 de agosto de ese año.

“Sólo le dieron paliativos, sin cumplir con algún protocolo médico para descartar cualquier secuela de gravedad derivada de dicho golpe, lo que causó el infarto cerebral que padeció el 12 de agosto de 2008”, plantea la defensa.

El reclamo

El abogado Alfredo Massad detalla que su cliente sufrió el menoscabo en su personalidad en virtud de que el padecimiento causado por la negligencia de los médicos y de los codemandados no le permiten una vida independiente, como sí la tuvo en el mejor momento de su carrera deportiva, a los 28 años.

Sánchez –continúa– se ha visto afectado y disminuido en su aspecto físico, emocional y en sus afectos porque perdió las relaciones emocionales que tuvo al momento del accidente y debió “enfrentar aspectos emocionales duros y de sufrimiento y reestructurando su vida”.

“A causa del infarto cerebral se vio imposibilitado para realizar tareas básicas, dependiendo del apoyo de sus familiares y amigos, lo que ocasionó que se coartara su independencia y también se vio afectado en su economía, al no continuar en su profesión de futbolista.”

Carlos Sánchez Romero reclama una pérdida económica personal por 64 millones 800 mil pesos y una pérdida económica profesional de 124 millones 800 mil pesos, más 8 millones 64 mil pesos por los periodos mundialistas en los que pudo haber destacado.

Para Massad, con este procedimiento jurídico también se pretende que sirva como referente para impedir que se repitan casos como el de Sánchez Romero. En sus alegatos, el abogado agrega que, sin problema, el exdefensa pudo percibir 450 mil pesos mensuales porque jugaba con futbolistas extranjeros que percibían aproximadamente medio millón de pesos al mes.

Este reportaje se publicó el 17 de noviembre de 2019 en la edición 2246 de la revista Proceso

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