López Obrador y el desdén por los foros multilaterales

López Obrador durante su conferencia matutina. Foto: Alejandro Saldívar López Obrador durante su conferencia matutina. Foto: Alejandro Saldívar

GINEBRA (apro). La ausencia de México con representantes del más alto nivel en la cumbre del G20, en la Asamblea General de la ONU, el Consejo de Derechos Humanos, la Asamblea Mundial de la Salud, el centenario de la Organización Internacional del Trabajo, ha sido notoria.

Esa ausencia envía señales de desdén del gobierno del presidente Andrés Manuel López Obrador y el gobierno de la 4T hacia los foros multilaterales por excelencia, y es notoria su ausencia en la arena internacional.

En el primer año de su gobierno y en consonancia con su postura de que “la mejor política exterior es la interior”, el presidente López Obrador no asistió a la cumbre del G 20 en Osaka, Japón, ni a la Asamblea General de la ONU en Nueva York, ni al centenario de la OIT en Ginebra a la que fue invitado por su director, Guy Ryder.

La ausencia de López Obrador al G20 quedará registrada como la primera vez que un presidente mexicano no asiste a la cumbre de los líderes más poderosos del mundo, que se lleva a cabo desde 2008 a raíz de la crisis financiera mundial.

La reunión anual del G20 es el principal espacio de deliberación política y económica del mundo. En conjunto las entidades políticas representadas reúnen el 66 % de la población mundial y el 85 % del producto bruto global.

Cero viajes

López Obrador, que de hecho no ha salido del país desde 2017, tampoco ha realizado visitas de Estado para estrechar relaciones bilaterales.

Es el primer presidente mexicano que no sale del país en su primer año de mandato, lo que contrasta con sus antecesores: Vicente Fox realizó 15 viajes al extranjero en su primer año de gobierno, Felipe Calderón ocho y Enrique Peña Nieto 19.

En la sede de la ONU en Ginebra, Suiza, el gobierno de la 4T también se ausentó del segmento de alto nivel del Consejo de Derechos Humanos en el que se esperaba la presencia del canciller Marcelo Ebrard o de Alejandro Encinas, subsecretario de Derechos Humanos de la Secretaría de Gobernación.

Además, el secretario de salud Jorge Alcocer Varela no asistió a la Asamblea Mundial de la Salud, tampoco la subsecretaría de la dependencia.

Luisa María Alcalde, secretaria del Trabajo, ni los subsecretarios de esa dependencia tampoco participaron en el centenario de la OIT en el que tuvieron una presencia destacada el presidente de Francia Emanuel Macron y la canciller alemana Angela Merkel.

Desinterés oficial

Para miembros del servicio exterior, diplomáticos y fuentes entrevistadas por esta agencia, hay una sensación real de que la 4T no le da importancia a lo que sucede en la escena internacional, salvo contadas excepciones.

Al respecto Jorge Castañeda, canciller de México de 2000 a 2003, autor de varios libros y catedrático de la Universidad de Nueva York, advierte en entrevista con Apro que este abandono tendrá costos.

Habla sobre el vacío que se está gestando en las relaciones bilaterales de México con otros países. En un año, dice, pocos mandatarios han visitado el país: los de España, Singapur y Cuba, enlista.

Y advierte:

“Si tú no viajas, los otros también dejan de viajar (…) Si tú no vas al G20, a APEC, a la Cumbre de las Américas, a la Asamblea en Nueva York, te comienzas a aislar’’.

La relación bilateral con países como Alemania, Francia, Reino Unido, Canadá, Japón, por mencionar algunos, se ha empezado a desgastar.

A su modo de ver “eso tiene costo porque, por ejemplo, cuando viaja Macron a México, viaja con la mitad de su gabinete, un importante número de empresarios, personalidades, intelectuales y se firman acuerdos.

“Así son todos los viajes de Estado de los países serios”, sostiene, y todo este aparato “no está llegando a México”.

“Esto sí hace daño a la larga”, afirma Castañeda quien explica que así se hacen las relaciones internacionales hoy en día.

“Puedes hablar por teléfono o por skype con alguien, pero la parafernalia, el bombo y platillo de los viajes se pierde”, dice.

Castañeda considera que los viajes son para eso, para que los gobiernos, los empresarios se centren en el tema, se preparen con un mes de anticipación, los corresponsales que viajan con el mandatario en turno den cobertura y se llegue a ciertos acuerdos de cooperación.

Los cuates de AMLO

El excanciller mexicano explica que esto refuerza el tema en lo multilateral porque en estos foros internacionales en Washington, París, Nueva York, Ginebra, o donde sea, “te juntas con tus cuates”.

“¿Quiénes son tus cuates? ¿Con quién te quieres juntar, con Canadá, Chile, Costa Rica, Suecia, Suiza, ese tipo de países? O te juntas con Cuba, Venezuela, Nicaragua, y es lo que se está viendo en los votos de la OEA o en el Consejo de Derechos Humanos.

“Tú puedes escoger a los cuates que quieras, tienes todo el derecho, pero los otros a los que no escogiste, también tienen todo el derecho a no llevarse contigo y a la larga dejan de ser tus cuates”, advierte.

“España puede querer ser tu amigo, pero te va a decir que dejes todas esas jaladas del Rey y ahora parece que van a querer hacer una carta a Francia para que se disculpe por la intervención francesa”, deplora.

“Te hace daño porque al escoger a cuates que son parias internacionales, te empiezan a percibir como a un paria y no les caes bien a los demás, incluso los de izquierda que son de izquierda democrática”, expone.

Por ejemplo, recalca el diplomático, los de la Unión Europea están ahora en La Paz, Bolivia, mediando para lo de las elecciones, las fechas, la observación internacional, y a México se le ocurre votar en la OEA junto con Nicaragua y Sant Vincent en contra de esos comicios.

“Me imagino que han de pensar ¿y los mexicanos qué? Los mexicanos se están llevando con Nicaragua, han de decir”, evoca el diplomático.

“Estamos a la izquierda del MAS (Movimiento al Socialismo)”, señala en referencia a la organización política que lidera Evo Morales. Y explica que “este conjunto de cosas en el mediano y largo plazo sí te perjudica y sí tiene consecuencias”.

Austeridad, un obstáculo

Para Castañeda hay varias razones más en este desinterés hacia los foros multilaterales.

La primera “es la tontería de la austeridad: si tú le pides a un secretario como el de Salud que es de edad avanzada que se vuele en clase turista hasta Ginebra para estar dos días ahí y se quede en un hotel de cuarta, pues prefiere no ir y podría sonar frívolo, pero así es’’.

En segundo lugar, hay la sensación de que como la política exterior y las relaciones internacionales no le interesan a López Obrador los funcionarios se cuestionan para qué ir.

Y además “no saben qué decir”, dice. Se tienen que tomar posiciones sobre ciertos temas que pueden brincar de repente, se tiene que definir posturas, votaciones y simplemente no hay definición en los temas de sustancia, acusa.

“En el fondo no hay Secretaría de Relaciones (Exteriores)”, lanza Castañeda.

“Lo que hay es un secretario muy hábil, muy listo”, dice en referencia a Marcelo Ebrard, quien está dedicado exclusivamente a la cuestión migratoria, a una parte de Estados Unidos, y ha dejado en manos de Maximiliano Reyes — a quien señala de tener una postura “castrista”—la cuestión de América Latina

“Si no se tiene una agenda pues cómo se va a avanzar, son asuntos de los que nadie se ocupa. Fuera de los pocos viajes a Estados Unidos y de América Central, Marruecos y China, Ebrard no viaja. ¡No sólo no viaja López Obrador, tampoco viaja Ebrard!”, fustiga.

Viraje ideológico

Por otra parte, Castañeda destaca que México ha dado un viraje ideológico “muy claro” en la región de América Latina alineándose con Cuba y con una política ejecutada por Maximiliano Reyes.

Por ello, en votaciones como la de la OEA sobre llamar a elecciones en Bolivia se votó de esa manera “vergonzosa” considera.

“Con el expresidente Evo Morales el asunto no era darle asilo, el asunto fue ofrecerle asilo. Toda esa faramalla que hicieron. Mandar el avión, arreglar lo del espacio aéreo, sacarlo de ahí, todo eso va mucho más allá de aceptar una solicitud de asilo”, dice.

Critica que no hay día que Evo no haga abiertamente política contra el gobierno de Bolivia con el que México tiene relaciones diplomáticas normales hasta el día de hoy.

“Entonces cómo se permite que alguien que tienes en tu territorio esté conspirando activamente contra un gobierno con el que tienes relaciones”, cuestiona.

Abunda:

“Hay cierta incompatibilidad entre tener relaciones diplomáticas normales con un país y por el otro darle todas las facilidades a alguien que quiere tumbar a ese mismo gobierno. Eso hace trizas la famosa no intervención”, observa Castañeda quien sostiene que también afecta la imagen del país ante la comunidad internacional.

Oscuridad de la calle… y de su casa

En cuanto al Consejo de Derechos Humanos que sesiona en Ginebra, México también ha cambiado su alineación: Se deslindó del Grupo de Lima y en una de las últimas resoluciones sobre Venezuela, México apoyó un texto con Irán, Siria, Corea del Norte y Nicaragua.

El texto fue visto como una maniobra del régimen de Nicolás Maduro para evitar a toda costa una misión de expertos para evaluar la situación en el terreno sobre ejecuciones extrajudiciales, tortura, desapariciones forzadas y graves violaciones a los derechos humanos.

Existe una posición contradictoria del gobierno de López Obrador en Ginebra y hay una actitud defensiva. por ejemplo, con la competencia contenciosa del Comité de Desaparición Forzada que no ha sido reconocida, dice a Apro Juan Carlos Gutiérrez director de I(DH)EAS.

“Hay una actitud repetitiva de administraciones anteriores en las que se pretende manifestar que es un gobierno diferente, pero no hay procesos serios y no hay diálogo de la sociedad civil con la cancillería”, acusa Gutiérrez, al lamentar que no hayan tenido una reunión con Ebrard, lo que habla de un menosprecio por los derechos humanos.

Por su parte, el titular de la Comisión Nacional de Defensa y Promoción de Derechos Humanos, José Antonio Guevara Bermúdez, dice a esta agencia que México ha optado por disminuir su exposición internacional en derechos humanos, “en primer lugar porque quiere evitar pronunciarse sobre la situación de los derechos humanos de los países con los que simpatiza ideológicamente o tiene una cercanía política”.

Por ejemplo, “para evitar condenar la situación de los derechos humanos en Venezuela, Nicaragua o los Estados Unidos”.

Además, en su opinión con ello se quiere evitar que la comunidad internacional se exprese negativamente sobre la crisis de derechos humanos que arrastra el país, “por las políticas contrarias a derechos humanos de esta administración en materia migratoria, de seguridad militarizada y por la política por controlar las instituciones autónomas y que debieran ser independientes para controlar excesos del Ejecutivo.

“México pasó de ser candil de la calle y obscuridad de la casa, a ser obscuridad en la calle y en la casa”, remata.

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