La clavadista Adriana Jiménez y el amparo inédito contra la Conade

La clavadista Adriana Jimenez. Foto: AFP / Oli Scarff

En un hecho sin precedente, un juzgado ordinario –sin pasar por la justicia deportiva– resolvió amparar, provisionalmente, a la clavadista Adriana Jiménez quien reclama la restitución de su beca. El pasado 26 de noviembre el juez primero de distrito en materia Administrativa en la Ciudad de México, Jonathan Bass Herrera, resolvió darle la protección de la justicia a la clavadista, para que reciba el apoyo económico que la Conade, a cargo de Ana Guevara, le quitó en septiembre pasado porque participó en un reality show.

CIUDAD DE MÉXICO (Proceso).- El Juzgado Primero de Distrito en Materia Administrativa en la Ciudad de México concedió a la clavadista Adriana Jiménez la suspensión provisional para que reciba la beca del Fondo para el Deporte de Alto Rendimiento (Fodepar) que la Comisión Nacional de Cultura Física y Deporte (Conade) dejó de depositarle desde agosto último, sin primero haberle entregado una carta compromiso de 2019.

La deportista ingresó al Fodepar en 2015 tras ganar el cuarto lugar en el Campeonato Mundial de Kazán. Desde entonces recibía una compensación económica mensual por sus resultados en competencias internacionales.

Sin embargo, desde que en mayo Adriana Jiménez solicitó públicamente a la Conade que le depositara los tres meses que le debía, y confrontó a la directora de la dependencia (Ana Guevara), sufrió una reducción de su beca (de 30 mil pesos a 20 mil) y después fue dada de baja del padrón de beneficiarios.

En el juicio de amparo 1681/2019, promovido por Rita Adriana Jiménez Trejo, el juez Jonathan Bass Herrera resolvió –el 26 de noviembre reciente– conceder la suspensión provisional para que la clavadista continúe recibiendo las prestaciones que le retiraron, hasta en tanto se resuelva el fondo del asunto.

“Se concede la suspensión provisional para que la quejosa continúe recibiendo las prestaciones que percibía del Fondo para el Deporte de Alto Rendimiento, hasta en tanto se resuelva sobre la suspensión definitiva, siempre y cuando cumpla con los requisitos y satisfaga las condiciones establecidas en las cartas compromiso que ha firmado desde su incorporación a dicho fondo, y de cuyo cumplimiento depende el otorgamiento del apoyo económico, así como las demás prestaciones inherentes a éste”, se lee en el documento, del cual Proceso posee copia.

El juez otorgó 48 horas a la Conade para que entregue un informe en el que exprese si son o no ciertos los actos reclamados que se le atribuye, “y podrán expresar las razones que estimen pertinentes sobre la procedencia o improcedencia de la suspensión”. También le solicitó que entregue cualquier documento que considere necesario para que pueda pronunciarse sobre la suspensión definitiva.

El juez fijó como fecha de la audiencia el próximo martes 3, a las 9:30 horas, “a la cual podrán comparecer las partes, así como ofrecer pruebas documentales”.

Esta es la primera ocasión en la que, de manera directa ante un juzgado ordinario sin pasar por la justicia deportiva, un atleta mexicano solicita el amparo de la justicia para resolver una diferencia con una autoridad del deporte.

La participación del juzgado ordinario es posible porque el presidente Andrés Manuel López Obrador no ha nombrado a todos los integrantes de la Comisión de Apelación y Arbitraje del Deporte (CAAD), postergando la integración del pleno que debería de atender el reclamo de Jiménez. A la fecha, sólo el presidente de este organismo del derecho deportivo, Juan Bautista Gómez Moreno, está en funciones.

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“Es una venganza”

En entrevista con Proceso, Adriana Jiménez explica que tuvo que solicitar la protección de la justicia porque la Conade le retiró la beca con base en criterios ajenos al rendimiento deportivo.

“Siento que me quieren afectar. Estoy de acuerdo en que las personas que no den resultados, o incurran en una indisciplina, pierdan la beca. Si estuviera en esos casos, lo aceptaría, pero no lo acepto porque he cumplido con todos mis compromisos y metas; no existe un reglamento donde diga que no soy acreedora. Las cosas tienen que ser claras y precisas. Si un atleta viola la reglamentación, que lo saquen (del Fodepar), pero si no, no hay por qué atacarlo y dejarlo fuera de un programa deportivo que necesita.”

–¿Diría que la beca no es un favor ni un medio para revanchas?

–Por eso solicité el amparo. En 2019 cumplí con los objetivos, y ni siquiera me entregaron mi carta compromiso. Soy acreedora a un apoyo que necesito y que me gané. Al sacarme de la lista de beneficiarios también salió mi entrenador y perdí el seguro de gastos médicos mayores. Con esta acción también le quiero decir a los atletas que tenemos derechos que no pueden ser violados.

Adriana Jiménez dice que la Conade le quitó la beca porque es la manera en que Ana Guevara halló para vengarse del reclamo público que le hizo. En mayo último, la deportista le preguntó a la Conade en su cuenta de Twitter cuándo le depositarían el dinero de su beca, que entonces era de 30 mil pesos mensuales, correspondiente a los tres meses que le debían.

A los pocos días, la Federación Mexicana de Natación (FMN) publicó en redes sociales que la clavadista no está afiliada y que no tiene por qué recibir una beca del Fodepar, porque este organismo deportivo no lo solicitó. Es falso. La clavadista considera que la FMN, cuyo presidente es Kiril Todorov, la desacreditó a petición de la Conade.

El caso escaló a tal nivel que, en el noticiario de Carlos Loret de Mola en Televisa, Ana Guevara dijo que los clavados de altura son un deporte profesional, que Jiménez recibe premios económicos por sus participaciones en la Serie Mundial de Clavados de Altura que patrocina Red Bull y que, como no es un deporte olímpico, no merecería ni un peso.

En el mismo espacio, un día después, Jiménez corrigió a Guevara. La atleta expuso que, efectivamente, recibe dinero por participar en algunas competencias, tal como lo hacen en otras disciplinas deportivas –como la propia Guevara lo hizo en la Golden League–, que los clavados de altura son un deporte oficial de la Federación Internacional de Natación (Fina) y que está entre la lista de propuestas para integrarse al programa olímpico.

“No lo hice para exhibirla, sino para informarle y dar a conocer que mi deporte es oficial de la Fina desde 2013. Tal vez ella lo tomó como una ofensa. Empecé a recibir una beca en 2015 y después mejoré en Budapest 2017 y en Gwangju 2019 con dos platas. Lo que ella dijo demerita mi trabajo y mi desarrollo porque es falso que sólo compito en la Serie Mundial que es profesional. Participo en la Copa del Mundo y en los Campeonatos Mundiales que son avalados por la Fina.”

Así nació el conflicto entre Ana Guevara y Adriana Jiménez. Para entonces, la clavadista ya había recibido un depósito de 60 mil pesos por los tres meses de adeudo. Sin embargo, le correspondían 90 mil.

La Conade tampoco le informó que su beca se había ajustado de 30 mil a 20 mil pesos mensuales. Esto ocurrió un mes antes de que compitiera en el Campeonato Mundial de Gwangju, Corea del Sur, donde obtuvo la medalla de plata.

Para entonces tampoco había recibido de parte de la dependencia la carta compromiso correspondiente a 2019, documento en el que están asentados cuáles son las obligaciones de los deportistas a cambio de los recursos públicos que perciben.

En el juicio de amparo que promovió, Jiménez informó de ello al juez: la Conade fue omisa al no entregarle ese documento, lo cual tiene efectos y consecuencias que la perjudicaron.

Conflicto por el Exatlón

Como evidencia para solicitar el amparo de la justicia, el abogado de la deportista, Luis Fernando Jiménez, también exhibió un comunicado de prensa que la Conade despachó el 30 de octubre último, donde explica que la atleta fue dada de baja del Fodepar por incumplir requisitos y obligaciones en las Reglas de Operación del fideicomiso: no firmó la carta aceptación-compromiso ante la dirección de Alto Rendimiento de la Conade.

En el comunicado, la dependencia alegó que el 26 de agosto recibió una carta escrita y firmada por Jiménez donde avisó que se ausentaría de las instalaciones del Centro Nacional de Desarrollo de Talentos Deportivos y Alto Rendimiento (Cnar) “para llevar a cabo un proyecto personal”.

La Conade explicó que ese documento carece de sustento técnico porque debió haber sido enviado por el entrenador César Cuevas junto con un informe del estado de la preparación y resultados que tenía la obligación de entregar en la dirección de Alto Rendimiento, que encabeza Arturo Contreras.

Según Adriana Jiménez, cuando terminó su temporada de competencias de este año (en el Mundial de Gwangju), entró a un periodo vacacional en el que aceptó la invitación de Televisión Azteca para participar en un reality show Exatlón.

Al no tener más compromisos, envió esa carta a la Conade y a la FMN, para informar de sus planes, que supieran que no utilizaría su dormitorio del Cnar ni se alimentaría en el comedor, y para que no les sorprendiera si la veían en la televisión abierta.

La clavadista añade que entes de irse al Exatlón, a principios de septiembre, la analista técnica de la Conade, Marla Natalia Escobar Mota, informó a César Cuevas que ya estaban listas las cartas-compromiso de Adriana y de él para que pasaran a recogerlas. Jiménez se comunicó con ella, le pidió que se la enviara por correo electrónico para firmarla y que su hermano la entregaría en la Conade. Escobar nunca le mandó la carta.

“Cuando regresé del Exatlón, a principios de octubre, hablé con Marla, le dije que iba a ir por la carta y me dijo que sí. Cuando le pregunté qué día y a qué hora podía recibirme no me volvió a contestar y me bloqueó. Me presenté en la Conade, la encaré, le pregunté por qué no volvió a contestar y me dijo que no me daría la carta hasta que hablara con Israel Benítez (subdirector de Calidad para el Deporte), pero él no tuvo tiempo para recibirme.

“Llamé a Arturo Contreras, quien de manera grosera me dijo que me buscaron, pero que yo no estaba, y que ya no había prórroga. Esa misma semana casi todos los deportistas firmaron sus cartas.”

El 17 de octubre pasado se reunió con Israel Benítez, quien le explicó que, como los clavados de altura no son un deporte olímpico, no puede recibir más recursos públicos. Jiménez le respondió que hay otros deportistas en disciplinas no olímpicas que también están en el Fodepar y que existe un tabulador para esos casos.

Benítez le dijo que los clavados de altura tampoco están en los programas centroamericanos ni panamericanos. Jiménez le recalcó que tiene más valor un resultado en un Mundial que en esas competencias regionales.

“Le dije que yo sentía que esto ya es algo personal y le pregunté en qué programa de apoyos podía entrar. Me contestó que en ninguno porque participé en el Exatlón. Le expliqué que yo no sabía que está prohibido participar en esos proyectos, pero que, además, lo hice después de mis competencias, de mi temporada que fue exitosa y que ya estaba de vacaciones.”

–La Conade podría alegar que por participar en el Exatlón puede lesionarse, desviarse de sus objetivos deportivos y que, incluso, luego con recursos públicos haya que pagar su atención médica. Es un argumento válido quitarle la beca.

–Ellos tienen todo el derecho de hacer la reglamentación que quieran, siempre y cuando lo den a conocer a los atletas. Cuando no lo hacen, ignoras que una decisión así te va a afectar en el apoyo que te dan. Cuando firmas el compromiso cumples al pie de la letra, pero si no es de tu conocimiento, te sientes libre de aprovechar los proyectos que se presenten.

“Me siento atacada por ambos lados. Quieren encontrar algún pretexto para quitarme el apoyo. No he violado ningún reglamento. Me siento atacada porque mi deporte no es olímpico y porque, según ellos, violé algo que no está prohibido. Yo no veo que a otros atletas de mi disciplina los hayan sacado del Fodepar porque no es deporte olímpico.”

Proceso obtuvo una copia de la carta-aceptación compromiso que los becarios del Fodepar firmaron para 2019 y, efectivamente, en la cláusula “R” se indica que “durante mi permanencia en el Fideicomiso evitaré participar en eventos deportivos y/o publicitarios de cualquier índole que afecte mi preparación y que ponga en riesgo mi integridad. En todo caso deberé tener autorización por escrito por parte del Fideicomiso”.

Aunque no menciona abiertamente al reality show ni es una prohibición tajante, esta cláusula se añadió para evitar que los deportistas participen en el Exatlón o cualquier evento deportivo publicitario sin autorización del fideicomiso, pero se hizo a finales de abril, cuando ya varios atletas habían firmado en los primeros meses del año otra carta que no incluía la negativa.

El 29 de abril último, el director de Alto Rendimiento envió un correo electrónico a los metodólogos de la Conade con el nuevo formato de carta. Por ello tuvieron que darse a la tarea de pedir a los atletas que firmaran las nuevas, proceso que se demoró prácticamente seis meses más.

De acuerdo con las Reglas de Operación del Fodepar, las cartas-compromiso deben estar firmadas por atletas y entrenadores a más tardar en marzo de cada año, por ello deben comenzar a prepararse en noviembre del año anterior.

En los últimos cambios del fideicomiso Fodepar hay una lista de 75 deportistas que salieron del padrón de beneficiarios entre el 1 de junio y el 1 de noviembre de 2019. Entre ellos está Adriana Jiménez, pero no Jonathan Paredes, otro clavadista de altura, lo cual significa que no aplicaron el mismo criterio para darla de baja y mantenerlo a él.

Dinero perdido

En el documento que contiene la propuesta para retirar a la clavadista del Fodepar se lee que su baja es a partir del 1 de septiembre y que al momento de salir del padrón el monto de su beca era de 30 mil pesos. Esto significa que debieron haberle depositado el monto correspondiente a agosto, pero no fue así.

La atleta se pregunta a dónde fue a parar la diferencia de 10 mil pesos que ya no le depositaron mensualmente y los 30 mil correspondientes a agosto. Además, en ninguna de las carpetas del Fodepar correspondientes a 2019 aparece el documento en el que se oficializó la reducción de su beca.

Después de que la Conade emitió el citado boletín de prensa, Jiménez presentó una denuncia ante la Secretaría de la Función Pública (SFP) para que investigue cuál es el motivo por el cual se le retiró el apoyo. La dependencia hasta ahora sólo contestó que recibió la información y que se iniciaba la investigación. Pese a que continúa abierta, el representante de la SFP avaló la baja de la clavadista.

Jiménez aclara que no se ha hecho rica a costillas de la Conade. Dice que los premios económicos que recibe de Red Bull rondan los 60 mil pesos por subir al podio y que de los siete del calendario 2019 sólo participó en cuatro.

“La Fina también le da dinero a los clavadistas de trampolín de 3 metros y de plataforma de 10 que participan en la Serie Mundial. A ellos no les quitan la beca ni les dicen que su deporte es profesional. Los parámetros tienen que ser parejos y en un reglamento decirnos qué competencias sí podemos participar y en cuáles no.”

Como no tiene dónde entrenar, puesto que la FMN no ha respondido a su solicitud para que tenga permiso de regresar al Cnar, Adriana Jiménez lo está haciendo en las instalaciones del Centro Deportivo Chapultepec. La cirugía que se realizó en la rodilla derecha tampoco la cubrió el seguro de la Conade.

Este reportaje se publicó el 1 de diciembre de 2019 en la edición 2248 de la revista Proceso

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