Imperativo moral, disponer de recursos para frenar afectaciones a la salud por cambio climático: OMS

El director general de la Organización Mundial de la Salud (OMS), Tedros Adhanom Ghebreyesus. Foto: Twitter @ICASA2019Rwanda El director general de la Organización Mundial de la Salud (OMS), Tedros Adhanom Ghebreyesus. Foto: Twitter @ICASA2019Rwanda

CIUDAD DE MÉXICO (apro).- El director general de la Organización Mundial de la Salud (OMS), Tedros Adhanom Ghebreyesus, calificó como un imperativo moral que los países dispongan de los recursos necesarios para luchar contra el cambio climático y salvaguardar la salud actual y futura.

“El cambio climático no es sólo una factura que deberán pagar las generaciones venideras, sino que se está pagando ya ahora a través de la salud de las personas”, subrayó.

De acuerdo con un reporte de la OMS, salvaguardar la salud humana de los efectos del cambio climático es más urgente que nunca, pero la mayoría de los países no están cumpliendo plenamente con sus propios planes para lograrlo.

El informe, basado en datos de una encuesta realizada por la OMS en 101 países, destaca que los países priorizan cada vez más el cambio climático y la salud, y la mitad de los encuestados han desarrollado una estrategia o plan nacional en este ámbito.

Sin embargo, apunta, es preocupante que únicamente el 38% de los encuestados cuente con recursos financieros para ejecutar, aunque sólo sea parcialmente, su estrategia nacional, y menos del 10% destine recursos suficientes para su plena ejecución.

De acuerdo con la OMS, 48% de los países han llevado a cabo una evaluación de los riesgos climáticos para la salud pública, y los riesgos más comunes que han señalado en relación con el clima han sido el estrés térmico, las lesiones o la muerte causados por fenómenos meteorológicos extremos, y las enfermedades de transmisión vectorial, alimentaria o hídrica (por ejemplo, cólera, dengue o paludismo).

No obstante, alrededor de 60% de estos países informan que los resultados de las evaluaciones han tenido poca o ninguna influencia sobre la asignación de recursos humanos y financieros para cumplir con las prioridades que se han fijado en los esfuerzos de adaptación para proteger la salud.

Según el texto de la OMS, dos tercios de las actuales contribuciones determinadas a nivel nacional al Acuerdo de París mencionan la salud, y el sector sanitario es uno de los cinco que más a menudo se señalan como vulnerables al cambio climático, pero ello no se ha traducido en los niveles de ejecución y apoyo que serían necesarios.

Además, los esfuerzos realizados hasta la fecha han demostrado que el valor de los beneficios para la salud derivados de la reducción de las emisiones de carbono duplicaría aproximadamente el coste de la aplicación de estas medidas a nivel mundial, y que el cumplimiento de los objetivos del Acuerdo de París únicamente en lo relativo a la reducción de la contaminación atmosférica podría salvar cerca de un millón de vidas al año en todo el mundo de aquí a 2050.

Pero muchos países no son capaces de aprovechar este potencial. Y la encuesta muestra que menos de 25% de las naciones cuentan con mecanismos de colaboración claros entre el sector de la salud y los sectores que más influyen en el cambio climático y la contaminación atmosférica: el transporte, la generación de electricidad y la energía doméstica.

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Los beneficios para la salud que se obtendrían como resultado de la reducción de las emisiones de carbono rara vez se tienen en cuenta en los compromisos nacionales relacionados con el clima, como lo demuestra el hecho de que sólo una quinta parte de las contribuciones determinadas a nivel nacional mencionan la salud en el contexto de la reducción de las emisiones, y sólo una de cada 10 menciona los beneficios esperados en la esfera de la salud.

La doctora Maria Neira, directora del Departamento de Medio Ambiente, Cambio Climático y Salud de la OMS, explicó que para que el Acuerdo de París sea un instrumento eficaz en la protección de la salud de las personas, “es preciso que desde todos los niveles del gobierno se dé prioridad a la mejora de la resiliencia de los sistemas de salud ante el cambio climático, y cada vez son más los gobiernos nacionales que apuntan claramente en esa dirección”.

Añadió: “Si la salud fuera tenida en cuenta de manera sistemática en las contribuciones determinadas a nivel nacional –así como en los Planes Nacionales de Adaptación, las promesas de contribuciones para la financiación de la lucha contra el cambio climático y otras comunicaciones nacionales a la CMNUCC–, el Acuerdo de París podría llegar a ser el acuerdo internacional más importante del siglo en la esfera de la salud”.

No obstante, existen desajustes que es preciso abordar urgentemente. Por un lado, hay que lograr que los países pongan en práctica los planes que elaboran, para lo cual se deben adoptar medidas dirigidas a eliminar los obstáculos que se lo impiden, como por ejemplo asegurarse de que el sector de la salud participe en los procesos de lucha contra el cambio climático y velar por que los países cuenten con la capacidad y el apoyo requeridos para acceder a la financiación que necesitan.

Por otro lado, hay que integrar la salud en los procesos de toma de decisiones que afectan a la reducción de las emisiones de carbono y otros objetivos en materia de sostenibilidad, y tener en cuenta los beneficios para la salud que se derivan de la adopción de medidas relacionadas con el clima.

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