Fritzia Irízar en el MUAC

"Mazatlanica" se exhibe en el MUAC hasta el 29 de diciembre. Foto: Cortesía UNAM "Mazatlanica" se exhibe en el MUAC hasta el 29 de diciembre. Foto: Cortesía UNAM

CIUDAD DE MÉXICO (apro).- Mazatlanica es el título de la muestra de la artista mexicana Fritzia Irízar (Culiacán, 1977), actualmente en exhibición en el Museo Universitario Arte Contemporáneo (MUAC) de la UNAM.

Esta exposición reúne una serie de trabajos sobre lo preciado; son varias propuestas en las cuales la artista profundiza y reflexiona de manera compleja, inteligente y crítica en función del valor otorgado a los materiales, su permanencia y su relación con la historia.

Irízar cuenta con una sólida trayectoria: Ha expuesto en diferentes partes del mundo –recientemente en el Museo de Beirut, en la Bienal de Cuenca, Ecuador, y en el Museo Orange Country, en California, E. U.

Su trabajo forma parte de importantes colecciones; actualmente ella pertenece al Sistema Nacional de Creadores de Arte de México.

La investigación abarca lo efímero del valor y al mismo tiempo las cualidades físicas de resistencia de los materiales preciosos.

Los trabajos a la vista del público permiten apreciar el discurso de manera óptima. El recorrido comienza con la pieza más reciente de la artista, Makech, que traza los tres ejes conceptuales que convergen en su obra: La tensión entre lo animal y lo humano, el concepto de valor y la fisicidad de materiales preciosos como oro, diamantes o perlas.

Makech es el escarabajo vivo decorado con piedras preciosas que responde a la tradición de la leyenda de la princesa maya que lo llevaba siempre sujeto con su cadena… Era un símbolo a su verdadero amor, que fue convertido en insecto por un hechicero. El oro ha quedado incrustado en el tórax y abdomen del insecto. El insecto-joya también remite a la tensión entre lo humano y lo animal.

El oro es recurrente en la artista. Su utilización implica un añadido de valor y a la vez su cosificación. Irízar experimenta con el material de diferentes maneras: lo diluye, lo desgasta, lo deshace o lo disuelve, creando nuevas corporalidades. Esto se ve también en la pieza La desaparición del símbolo (2015).

Otros objetos y su narrativa inquietante giran en torno a las perlas. En algunas ocasiones investiga sobre su materialidad, su metamorfosis y la creación de nuevas perlas.

Estas joyas son creadas por el animal (la ostra), y la secreción va creando una pátina de nácar que le da forma a la joya. En su proyecto Sin título (Injerto humano 2019), ésta se inserta dentro del animal (aquí en particular, el cuerpo humano), que explica la analogía y cuestionamiento entre los seres vivos.

También se muestra todo el proceso creativo de sus propias joyas en una granja de ostras en Baja California. El resultado de las perlas amorfas que se salen de los cánones de belleza y de apreciación, genera una reflexión como acción de resistencia, y la lucha por supervivencia de cuerpos extraños.

Hay una parte dedicada a la tradición milenaria en Japón, donde mujeres bajan a las profundidades del mar sin oxígeno (más que el propio) en busca de estás hermosas joyas naturales, experiencia que con los años se está extinguiendo, y sigue siendo motivo de ejemplos poéticos para descubrir lo oculto. Además, e exhibe una filmación realizada por Fritzia Irízar.

La muestra cuenta con un catálogo que reúne escritos complementarios que ofrecen, además de un panorama amplio de su obra, diferentes ensayos de sus propuestas.

La exposición “Mazatlanica” permanecerá abierta al público hasta el mes de enero del 2020 en el MUAC, ubicado dentro del Complejo Cultural Universitario, en la Ciudad de México.

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