Los sueños wayúu en la película colombiana “Lapü”

"Lugar en sombras" es una exposición itinerante de 25 fotografías nacidas en el proceso de escritura de Lapü. Foto: Facebook "Lugar en sombras" es una exposición itinerante de 25 fotografías nacidas en el proceso de escritura de Lapü. Foto: Facebook

TULUM, Q. Roo (apro).– Al darse cuenta que los sueños son parte fundamental de la muerte en los indígenas Wayúu de Colombia, César Alejandro Jaimes y Juan Pablo Polanco idearon un documental con elementos de ficción titulado Lapü.

Los realizadores, nacidos en Bogotá, se enteraron del sueño de la joven Doris, de esa comunidad, con un familiar fallecido y cuyos restos debía exhumar, y comenzaron el filme, el cual se proyectó en el primer Festival Internacional de Cine de Tulum (FICTU), que finalizará este 8 del mes en curso, y también forma parte de la sección Pueblos y Culturas Originarios de la 41 edición del Festival de Nuevo Cine Latinoamericano de La Habana, Cuba, que inició el 5 de este diciembre y finalizará el 15 del mismo mes.

En la cinta, de 75 minutos, una chica wayúu se despierta intranquila porque ha tenido un sueño que no sabe cómo interpretar. Se lo narra a su abuela y al médico tradicional del lugar, y comprende que su prima, quien ha muerto hace varios años, le está pidiendo que desentierre sus restos y los vuelva a depositar en el cementerio de la familia en la alta Guajira.

Es un ritual, llamado el Segundo Entierro, donde sacan los restos de un familiar y es el evento más importante en la vida de un wayúu. Así Doris se prepara para entrar en contacto directo con la muerte, el mundo de los espíritus y los recuerdos de su prima.

Los dos directores coinciden que los colombianos conviven de manera particular con la muerte: “Son cifras tras una guerra civil de 50 años, y lo mismo pasa en México por la violencia. Crecimos, desde pequeños, viendo en los noticieros los números de fallecidos y nos insensibiliza. No son nombres de personas, sino cantidades, y se construyó toda una ida de nación frente al muerto bueno y el malo”.

Jaimes explica que lapü significa sueño en la lengua de los wayúu:

“La palabra sueño posee muchos significados en la Guajira. También es una deidad, igual es una forma de existir en el mundo o una fuerza que da y quita la vida. La película explora esa misma palabra y sus caminos distintos, y por eso nos interesó traducir el título”.

Compara ese ritual del Segundo Entierro con una boda, donde acuden todos los amigos y todo lo comparten y lo celebran. “Cuando se exhuman los restos de un pariente, invitan a todo mundo”, detalla.

La historia contiene partes de ficción, ya que Doris habla con su prima fallecida:

“Es una familia de muchas mujeres y nuestra relación con ellas se construyó desde el juego, y le propusimos a Doris que en el largometraje tuviera una charla con su allegada fallecida, y aceptó, porque ella había tenido en sus sueños conversaciones con su prima y eso se puso en escena”.

Manuel Ponce, asistente de dirección, explica que cuando “los wayúu se mueren por primera vez, se les efectúa un entierro común y corriente, pero el alma de esa persona queda suspendida en el mundo de los vivos, y después de un tiempo, en este caso pasaron nueve años, y Doris sueña con su prima, es como un mensaje de ese difunto que le pide a su familia que organicen ese segundo entierro para que el espíritu de ese ser se pueda ir por la vía láctea y llegar a un lugar que existe físicamente llamado Jepira para descansar”.

Jaimes estudió fotografía en la Escuela de Artes Guerrero y cine en la Escuela de Cine Unitec. Es cofundador con Juan Pablo Polanco de la productora audiovisual Los niños Films. Polanco cursó bellas artes con énfasis en audiovisual en la Universidad Javeriana y trabajó con la productora bogotana Crack donde participó en documentales y publicidad.

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Nació en la Ciudad de México. Estudió ciencias de la comunicación en la Facultad de Ciencias Políticas y Sociales de la UNAM. Desde 1991 inició en el periodismo. Ha trabajado en los diarios mexicanos El Universal y La Jornada, entre otros, y el periódico español El País. En 1999 ingresó a Proceso, donde labora hasta la fecha. Foto: Carlos Enciso.

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