“Oscura sangre”

"Oscura sangre" (Macbeth), versión de Alejandro García del clásico de Shakespeare. Foto: Twitter @cultura_mx "Oscura sangre" (Macbeth), versión de Alejandro García del clásico de Shakespeare. Foto: Twitter @cultura_mx

CIUDAD DE MÉXICO (apro).- En teatro se suele retomar a los clásicos y hacer de ellos lo que se quiere, y en México pocas obras han tenido tantas versiones como el Macbeth, de William Shakespeare.

Oscura sangre se plantea como una adaptación por Alejandro García, aunque la obra, muy bien dirigida por Evan Regueira, no difiere gran cosa del texto original.

A Macbeth se le aparecen tres seres fantasmales –en la versión original son brujas– que predicen su futuro: él será rey de Escocia. No muy convencido, Macbeth se lo cuenta a su esposa, quien lo anima a mancharse las manos de sangre con tal de alcanzar su objetivo. El primer asesinato le es difícil, pero luego ya no podrá parar.

Las actuaciones de Jorge Ávalos, Alejandro Guerrero, Roldán Ramírez, Antonio Peña, Atza Urieta y el mismo Regueira, reciclan la infinidad de personajes de esta trama sobre la lucha encarnizada por el poder.

Un rey tibio

La actuación de Urieta, aunque va in crecendo y cobra fuerza en la segunda mitad, no le hace honor al potente Macbeth. Es un rey tibio, le falta la pasión (o la obsesión) que caracteriza a alguien tan enfermo de poder. Curiosamente, es el también director el que se lleva el mayor aplauso con su interpretación de Lady Macbeth. Su vestuario con un esbozo de corsét y falda nos da la convención del personaje, tal y como se hacía en Inglaterra en la época de Shakespeare, donde sólo actuaban los hombres.

La escenografía de Hamlet Casas es un solo cubo con el que juegan: lo abren, suben, bajan, lo hacen girar… Y aunque está muy bien aprovechado, rechina de forma exagerada. Hay escenas donde el defecto se aprovecha, y otras donde el sonido estorba a los diálogos.

Lo magnífico en esta obra es el manejo de la luz. Diseñada por Patricia Gutiérrez Arriaga, la cantidad innumerable de cambios guían al espectador en el progreso macabro del personaje con sed de sangre, y mezclada con humo, crea atmósferas a la vez duras y deliciosas.

Como siempre, Macbeth vale la pena de ser montada. Vigente y viva.

Se presenta en La Gruta del Centro Cultural Helénico, todos los miércoles a las20:30 horas, hasta el 18 de diciembre.

 

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