La democrática imposición del Tren Maya

Una asamblea informativa en torno al Tren Maya. Foto: Alejandro Saldívar Una asamblea informativa en torno al Tren Maya. Foto: Alejandro Saldívar

Previamente a la consulta sobre el Tren Maya, Proceso asistió a las asambleas que representantes del gobierno federal efectuaron a finales de noviembre último para explicar el proyecto a líderes indígenas y campesinos de la Península de Yucatán. En los encuentros se pudo constatar que la información ha sido parcial. Organizaciones que apoyan a las comunidades rurales advierten sobre el “manejo confuso y manipulador” que el gobierno federal realiza de la información en torno al megaproyecto.

CIUDAD DE MÉXICO (Proceso).- Los días 29 y 30 de noviembre último representantes de las comunidades indígenas y campesinas de la Península de Yucatán escucharon durante más de cuatro horas a los funcionarios del Fondo Nacional de Fomento al Turismo (Fonatur) y del Instituto Nacional de los Pueblos Indígenas (INPI) promocionar el Tren Maya y prometer que traerá desarrollo para la región.

“La ley internacional nos obliga a dar los pros y contras del Tren Maya”, dijo el coordinador general de los asesores del INPI, Guillermo May Correa, en el arranque de la “asamblea informativa” que se realizó en Cobá, Quintana Roo, el 30 de noviembre pasado.

Sin embargo, en las horas siguientes sólo presentaron argumentos en favor y ninguno contra el megaproyecto. En particular, el funcionario del INPI les dijo a los asistentes que “no somos neoliberales” y les solicitó “que no se siga diciendo que es un proyecto neoliberal”.

Si bien abundaron en los detalles técnicos del futuro tren –como su velocidad, número de vagones, el sistema de rieles, durmientes y basalto de las vías o su propulsión “ecológica”–, los representantes del gobierno no dieron información sobre los elementos clave del megaproyecto, como las ciudades nuevas de mil hectáreas que el Fonatur pretende construir alrededor de las estaciones ni sobre las afectaciones a la selva, pues aún no cuentan con una Manifestación de Impacto Ambiental (MIA).

En cambio, en las seis asambleas en las que Proceso estuvo presente los enviados del Fonatur y del INPI presentaron un coctel de beneficios que el megaproyecto promete, entre ellos, la “justicia social” y la “preservación ambiental”. También abundaron los ofrecimientos de mejorar los servicios básicos en las comunidades marginadas y generar “empleos bien remunerados”.

Lilia Gabriela González Moreno, representante del Fonatur en la asamblea de Cobá, dijo a los asistentes que era el momento de mostrar que “los mayas siguen viviendo ahora mediante su cultura, su lengua y su cocina. No solamente es un tren turístico, también es para ustedes y por eso se llama Tren Maya”.

(Fragmento del reportaje especial publicado en Proceso 2250, ya en circulación)

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