División Minúscula: triunfo acústico más allá de “Fronteras”

División Minúscula en el Metropólitan. Foto: César Anaya División Minúscula en el Metropólitan. Foto: César Anaya

CIUDAD DE MÉXICO (proceso.com.mx).- División Minúscula olvidó por un momento las distorsiones de guitarra y ofreció un concierto acústico en el cierre de su gira “Fronteras”, con un repertorio de 20 canciones ante un Teatro Metropólitan donde no cabía un alma extra.

El anuncio de “localidades agotadas” los días previos al evento a través de redes sociales prometía que el show sería inolvidable; las personas dentro del recinto construido hacia los años cuarenta se acomodaban en su lugar poco a poco, mientras el escenario lucía cubierto con una cortina gigante en color negro y detrás de ella, aguardaban los instrumentos musicales, coprotagonistas de la velada.

A las 20:50 horas, como si fuera la tercera llamada de una obra de teatro, el telón se abrió: atriles, una batería, el bajo, y diversas guitarras recargadas sobre sus bases daban bienvenida a los músicos quienes subieron uno tras uno al foro; el último en hacerlo fue Javier Blake, vocalista de la agrupación. Con atuendo color negro, donde destacaba una camisa que combinaba con las luces neón de la escenografía, Blake se acercó al micrófono y se dirigió a los presentes:

“Buenas noches, somos División Minúscula, de Matamoros, Tamaulipas, ¡bienvenidos a Fronteras!”.

Y sin dar tiempo al público de culminar sus gritos y halagos, tomó su guitarra y dio inicio al concierto con “Un beso al aire y un tiro al pecho”, para luego continuar con “Cada martes”; el Teatro Metropólitan parecía derretirse entre tantos acordes acústicos; nadie estaba de pie, todos cantaban desde sus asientos.

El hecho de que las personas permanecieran sentadas durante el recital fue algo destacado; sin embargo, asistentes que iban y venían sobre los pasillos y personas que decidieron estar paradas impedían la visibilidad (al menos así sucedió desde la sección “AA1″).

“Humanos como tú” continuó en el repertorio y después “Frenesí”, melodía en la cual se extrañaron las distorsiones eléctricas de su versión original, pero que el público coreaba:

Si te sueltas yo te atraparé/ y si fallo a la primera/ yo lo intentaría otra vez…

La agrupación continuó con “Juego” y enseguida apareció el primer invitado de la noche en el estrado, presentado por   Blake de la siguiente manera:

“Quiero que den un fuerte aplauso para un amigo de Monterrey, Javier Alcalá y su acordeón”, entre aplausos fue recibido  para luego dar inicio a “Casa de cristal”.

Los asistentes tomaron aliento unos segundos para seguir cantando cada una de las canciones que continuaron, convirtiendo el recital la noche de ayer en un ritual musical con “Maquillaje” y “Altamar”.

De vuelta al micrófono, Blake refirió:

“Aunque parezca muy raro, somos una banda que tiene más de 20 años tocando, aunque nos veamos más jóvenes, y los más bonito de todo es que hasta el día de hoy tenemos gente que nos sigue… Hemos tenido altas y bajas; yo creo que cuando no mides el tiempo es porque la estás pasando muy bien, esto se llama ‘Cursi’”.

Sonó entonces el tema que los dio a conocer como banda hace dos décadas. Continuaron con “Préstame tu piel”, interpretación donde el vocalista de la agrupación oriunda de Matamoros volteó para cantarle una parte de la letra a Carla Sariñana, quien se encontraba en los coros –integrante de la banda Ruido Rosa, así como pareja sentimental del vocalista–, hecho que causó la gritería de los presentes.

Los éxitos consolidados hacían acto de presencia uno a uno; así emergieron “Sognare” y “Me tomé una pastilla”. Tras una pausa de segundos, Javier Blake se acercó una vez más al micrófono:

“Quiero dedicar esta canción para la noche de la Ciudad de México, para cada uno de ustedes y a los amigos que están arriba de este escenario, y tras bambalinas. ¡Salud por esta noche, y que la vida nos de muchas más de estas!”, para después ejecutar desde su guitarra “Las luces la ciudad”.

El final de “Fronteras” se acercaba; pero el público tenía que conocer a los protagonistas y pilotos del viaje musical, motivo por el cual Blake presentó a cada uno de sus compañeros quienes recibieron aplausos y ovaciones diversas. La alineación musical fue: Ricardo Pérez Ricci y Alan Robles en las guitarras; Pipe Ceballos en percusiones, Rodrigo Montfort Bucho en los teclados, Alejandro Luque en el bajo, Alejandro Kiko Blake en la batería; Carla Sariñana en los coros y Javier Blake en la voz.

La noche se extinguió de manera paulatina. División Minúscula siguió con “Año Nuevo” –la última melodía que faltaba de su disco de 2018 intitulado justamente Fronteras–, para después bajar del escenario del Metropólitan resonando las palabras del líder:

“¡Gracias, nos vemos muy pronto!

Encore acústico

Pero nadie se movió de su butaca. Bastaron dos minutos para que al grito de “¡otra, otra, otra!” Javier Blake volviera al escenario en solitario; los presentes gritaban: “¡Sismo!, ¡Sismo!, ¡Sismo!” y Blake contestó:

“¿Quieren ‘Sismo’? Yo iba a tocar otra…”

La petición de las 3 mil 165 personas (cifra oficial de asistencia) ganó y desde la guitarra del vocalista de la banda salieron los acordes de la canción pedida. Ninguna persona dejó de cantar de principio a fin. Para la siguiente melodía Blake invitó a un amigo y antes de interpretarla, comentó:

“Esto lo hemos hecho un par de veces… Realmente nunca lo ensayamos, espero nos salga bien, esta canción es una canción con la que nos conocimos, esta versión inclusive es mejor que la original y quiero hacerla renombrada aquí en el Metropólitan.”

Interpretaron “N-Amigo”, tema que forma parte de su disco Defecto Perfecto (2006). Después de dos canciones en solitario por parte de Javier, la banda volvió al escenario: luces azules y fondo nostálgico fueron el complemento para la siguiente interpretación: “Sin nombre”, pieza que hace alusión a las desapariciones, cuestión que en la actualidad sucede día a día en nuestro entorno y del que es inevitable hablar a través de la música.

“Muchas gracias todos por estar aquí, todos los que estamos arriba son mi familia”, y tras pedir un aplauso para los músicos en cuestión, llegó el final.

Y después de interpretar un cover que en palabras de Blake los define como banda, terminaron con “La última y me voy”, del disco Sirenas (2008). A las 22:48 todo terminó; con las manos en alto, el Teatro Metropólitan quedó enmarcado dentro de una fotografía colectiva tomada desde el centro del escenario, momento que se preservará en la memoria visual de los músicos y los presentes, hasta el próximo encuentro.

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