La tenaz lucha del ambientalista Paul Watson

Paul Watson. Foto: latimesblogs.latimes.com

Llevando la protección marina enarbolada por Jacques Cousteau al extremo de hundir buques balleneros, el canadiense Paul Weston (Ontario, 1950) abandonó Greenpeace desde 1977 para arriesgar su vida defendiendo la fauna cetácea de los arponazos humanos en el océano. La californiana Lesley Chilcott documentó sus batallas en Watson, cinta proyectada en el Primer Festival de Cine en Tulum, que transmitirá por TV el canal Animal Planet este 22 de diciembre.

TULUM, QR. (Proceso).– Paul Watson, polémico y tenaz defensor canadiense de los océanos, tenía dos órdenes de arresto en la Interpol interpuestas por Costa Rica y Japón, cuando la destacada cineasta estadunidense Lesley Chilcott empezó a entrevistarlo para crear un documental.

Sucedió hace alrededor de tres años y ahora el filme aparece con el título Watson (2019), proyectado del 4 al 8 de diciembre durante el Primer Festival Internacional de Cine de Tulum (Fictu), donde se observa la ardua y peligrosa lucha del activista (nacido en Ontario el 2 de diciembre de 1950) para detener a los cazadores de ballenas, tiburones, delfines y focas, entre otros animales marinos.

Las personas podrán observar en el documental cómo este hombre, sin pensarlo, dos veces se interpone entre un arpón y la ballena, ya que Watson se transmitirá el domingo 22 de diciembre por el canal de paga Animal Planet a través de 35 países, de acuerdo a Lesley Chilcott (también realizadora de A Small Section of the World o Una pequeña franja del mundo (2014), y Code Girl (2015), así como productora de An Inconvenient Truth (Una verdad incómoda, Oscar 2007) y Waiting for “Superman” (Esperando a “Supermán”), de Davis Guggenheim, 2010).

La realizadora enfatiza en entrevista con Proceso:

“Animal Planet proyectó la serie Whale Wars (Guerras por la ballena) en 2008 la cual siguió a Paul Watson, fundador en 1977 de la Sea Shepherd Conservation Society (Sociedad de Conservación Pastores Marinos) cuando él y su tripulación a bordo de embarcaciones intentaron impedir la matanza de ballenas por parte de barcos japoneses (en la zona de la Antártida denominada Santuario Ballenero Austral, donde se prohíbe la caza comercial). Ahora empezaron a adquirir largometrajes documentales y por ello Watson se transmitirá. Me encuentro muy emocionada. Por supuesto como cineasta me gustaría que estuviera presentándose en el cine; sin embargo, no hay mucha gente que vaya a las salas a ver este tipo de cintas.”

La fotografía es de Logan Schneider, la música de Christophe Beck y la edición de Greg Finton.

La mar de vida

 

En el filme, de 99 minutos, se muestra la vida del ambientalista y cofundador de Greenpeace quien, expulsado de dicha organización hacia 1977, comenzó Sea Shepherd, una ONG que protege la fauna marina para terminar la pesca ilegal, por lo que desde el 2016 trabaja en campañas en asociación con las autoridades africanas de Gabón, Santo Tomás y Príncipe; Liberia, Benin y Tanzania.

En su documental, la directora entrevista a Watson y ofrece imágenes de archivo de él. Además, incluye bellas filmaciones del mar con ballenas y tiburones. Se precia que desde 1977 el capitán y vigilante ecológico comenzó con Sea Shepherd a detectar la pesca ilegal:

“Detiene a los barcos con provocativas tácticas antes que puedan actuar, y gracias a que graba todo, existen testimonios de esos enfrentamientos los cuales salen en la película. ‘Tenemos que entender: si el mar muere, todos moriremos, no se puede vivir en este planeta con un océano muerto. Los gobiernos no solucionan problemas, los crean’, dice Watson en el filme”, el cual se mostró por primera vez en la décima octava edición del Festival de TriBeCa, Nueva York, en abril pasado.

El también responsable del buque MY Steve Irwin (bautizado en honor del conservacionista australiano Steve Irwin, fallecido el 4 de septiembre de 2006), deja claro que el 80% del óxigeno del planeta lo proporciona el océano.

Chilcott manifiesta que Watson es “el héroe de su esposo”; así le surgió la idea del documental. Conectaron vía la plataforma Skype y el proyecto fluyó:

“Nuestro principal reto fue que podían deportar a Watson mientras lo filmábamos. La entrevista la grabamos en seis meses, por partes. Lo complicado era incluir las actividades de este hombre tan activo en noventa minutos, él participaba en doce protestas al año. Vive en (el diminuto poblado de) Woodstock (Vermont, Estados Unidos). Ahí no hay hoteles, me hospedé en su hogar y fue muy interesante. Desayunábamos, comíamos y cenábamos juntos, y me empezó a tener confianza. Había muchos cineastas que querían filmarlo y fui yo quien lo hizo, pero le manifesté que iba a poner lo bueno y lo malo. Que abarcaría todos los aspectos.”

–¿Watson le mostró su preocupación porque lo podían arrestar?

–Él expresaba que para qué preocuparse, que era una emoción inútil… Durante la filmación sus abogados le comentaban: “Debes irte porque el problema es que Donald Trump va a llegar a un acuerdo con Japón”. Él señalaba: “No me preocupa”. Más bien lamentaba no salir al mar para protegerlo. Una vez le pregunté si era sentimental, porque guadaba objetos y recuerdos de sus luchas, y me respondió: “No entendí la pregunta”.

Chilcott, nacida en Bellflower, California, radica entre Los Ángeles y Costa Rica. También produjo It Might Get Loud (Puede ser ruidoso, 2009) sobre los guitarristas legendarios The Edge (U2), Jimmy Page (Led Zeppelin) y Jack White, más A Mother’s Promise (La promesa de una madre), biografía de Barack Obama para la Convención Nacional Demócrata 2008.

Nuestro “planeta Océano”

 

La realizadora añade que se preparó a fondo para entrevistar a Watson, quien ha sido detenido varias veces por entorpecer los asesinatos balleneros:

“Son 40 años de activismo de Paul. Me preparé mucho. Leí libros, en fin. Realicé mucha investigación antes de llamarlo. Primero conversamos unas cuantas veces por Skype. Le volvieron a dar permiso de entrar a Estados Unidos y fue cuando ya nos reunimos. Su conocimiento del océano y su gran experiencia te hace sentir que hablas con una enciclopedia”.

–¿Cómo es posible que los políticos no se solidaricen con él y no sean sensibles de proteger el mar como él lo recomienda?

–Los políticos van apagando fuegos de acuerdo a como se van encendiendo las situaciones. No ven hacia el futuro, así que no ven el océano profundo. Se la pasan de crisis en crisis, pero si no ven hacia los océanos, como dice Paul Watson, nos vamos a morir.

“Realmente la Tierra debería llamarse el ‘planeta Océano’ porque el 70% es agua. El mar se encuentra en estado deplorable y la mayoría de las personas no lo saben, por eso quiso que cuidasen del océano. Hay soluciones. Existen culturas indígenas que no pescan en ciertas áreas donde alguna vez se pescó mucho. Si dejamos de pescar unos años, se repoblaría el océano”.

Watson actúa contra la destrucción del mar amparado por la Carta Mundial de las Naciones Unidas para la Naturaleza (1982). Chilcott platica que no esperaba halagos de Paul Watson:

“Su personal me había advertido antes que cuando a Paul le entusiasma algo o le gusta mucho, lo único que dice es: ‘¡Bien!’. Pero cuando me llamó, me tuvo al teléfono media hora. Yo estaba muy contenta y muy emocionada. Sé que hay algunas partes en las que no le gusta cómo se ve, pero le dijo a su equipo: ‘No le digan (a ella) porque parece que sabe lo que hace’. Fue difícil para él porque no poseía ningún control editorial de lo que íbamos a mostrar en la película. Considero que fue muy valiente pues no es fácil poner la historia de tu vida en manos de otra persona, sobre todo cuando la prensa te ha calificado siempre como el malo.”

El largometraje Watson, producido por Louise Runge, Wolfgang Knöpfler y la misma Chilcott, contiene imágenes impresionantes bajo el mar:

“Mi camarógrafo y yo estamos muy emocionados por esto. Filmamos debajo de las ballenas. Ellas pasaban por encima como naves espaciales. Hay un momento en donde él mantiene la cámara de lado y las sigue.”

Igual grabaron a tiburones en la Isla de Cocos en Costa Rica:

“Ahí hablamos con el ministro del medio ambiente y estaba también el presidente, hacíamos comentarios de que filmando a Paul para ver si podíamos hacer algo contra su orden de arresto internacional, pero no logramos nada. Watson ha sido complicada y creo que con esta película finalmente encontré mi voz, a pesar de que mis otros dos documentales fueron arduos y buenos. Sin embargo aquí se mezcla la historia de Paul, las ballenas y los tiburones. Fue muy, muy difícil enlazar su vida”, culmina Chilcott.

Su pleito con Costa Rica fue sobreseído. De acuerdo al filme, Paul Watson ya sólo enfrenta orden de aprensión internacional por un país: Japón.

Este texto se publicó el 15 de diciembre de 2019 en la edición 2250 de la revistsa Proceso

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