Diferendo diplomático entre México y Bolivia suma otro incidente e involucra a España

La representación diplomática de México en La Paz, Bolivia. Foto: AP / Luis Gandarillas La representación diplomática de México en La Paz, Bolivia. Foto: AP / Luis Gandarillas

CIUDAD DE MÉXICO (apro).- La situación de la embajada de México en Bolivia tomó aires absurdos hoy, en un nuevo incidente que involucró a diplomáticos de España y ataques mutuos entre las cancillerías de México y la del gobierno de facto de Jeanine Áñez en el país sudamericano.

De acuerdo con la Secretaría de Relaciones Exteriores (SRE), la encargada de negocios de la Embajada de España en Bolivia y el cónsul del país ibérico realizaron una “visita de cortesía” a la embajadora mexicana María Teresa Mercado en la residencia de México en La Paz, que se encuentra bajo asedio policiaco y militar desde hace una semana.

Al concluirse el encuentro, los diplomáticos españoles salieron hacia la entrada del recinto, donde esperaron sus vehículos. Las camionetas nunca llegaron; en cambio, se oyeron gritos, y todos reingresaron a la residencia. Los españoles fueron informados de que los autos habían sido detenidos en el acceso del conjunto residencial. El asunto tardó horas en resolverse, y finalmente los diplomáticos españoles se fueron en un vehículo de la cancillería boliviana.

Esta fue la versión oficial mexicana; la de Bolivia resultó radicalmente distinta. De acuerdo con la cancillería, los diplomáticos españoles llegaron a la residencia de México con “personas con el rostro cubierto”, quienes “intentaron ingresar de forma subrepticia y clandestina” en el recinto.

El gobierno de Áñez aseveró que impidió el paso a las personas encapuchadas porque representaban una “amenaza evidente a la seguridad del local de la Misión mexicana y del condominio”, y que frenó su ingreso por su “misión de proteger la residencia de la embajadora”.

El gobierno boliviano utiliza el argumento de la “protección” a los recintos diplomáticos mexicanos para justificar el despliegue de agentes policiacos y militares en sus inmediaciones; en realidad, buscan detener a los nueves seguidores del expresidente Evo Morales que se encuentran asilados en estos locales.

La Cancillería boliviana aprovechó el evento para denunciar, de nueva cuenta, “la actitud de intromisión en los asuntos internos de Bolivia por parte del Gobierno de México y su Embajada acreditada en La Paz, cuyos comportamientos están tensionando las relaciones entre ambos países”.

Por su parte, la canciller Karen Longaric reiteró –en un mensaje a medios que dio hoy, con un militar atrás– su interés en reunirse con el canciller Marcelo Ebrard Casaubón, en lugar de conversar con Maximiliano Reyes Zúñiga, el subsecretario para América del Norte y el Caribe.

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