Ahora es “Mexica”, de Amazon, la que arrasará Xochimilco

Xochimilco, de nuevo en peligro. Foto: Benjamín Flores Con Mexica, Xochimilco, de nuevo en peligro. Foto: Benjamín Flores

Primero fue Grupo Salinas, que con la producción de su serie televisiva Hernán causó daños en un Área Natural Protegida de Xochimilco. Ahora es un proyecto encabezado por el director de cine Steven Spielberg y el actor Javier Bardem para grabar la serie Mexica, que ya empezó a provocar daños en la misma zona de protección ambiental. Sin embargo, para la secretaria del Medio Ambiente de la CDMX, Marina Robles, todo está en orden. En entrevista, dice que el lugar donde se está armando el nuevo set de por sí “está lleno de cascajo”. Sin embargo, los ejidatarios temen por el futuro de sus tierras y el de la flora y fauna existentes.

CIUDAD DE MÉXICO (Proceso).- Con el volcán Iztaccíhuatl de fondo y una laguna que comienza a recibir patos canadienses, el equipo para la superproducción Mexica, encabezado por el director de cine Steven Spielberg y el actor Javier Bardem, construye dentro de un Área Natural Protegida (ANP) de Xochimilco un set de grabación destinado a esa serie televisiva.

Aunque la Secretaría del Medio Ambiente (Sedema) del Gobierno de la Ciudad de México asegura que el proyecto ha cumplido con todos los permisos y las condicionantes, en realidad la autoridad no ha transparentado la autorización.

A causa de la opacidad oficial los ejidatarios de San Gregorio Atlapulco, donde se levanta una estructura metálica que simulará al templo mayor de ­Tenochtitlan, temen que la empresa Redrum S.A. de C.V., productora local que instala el set, ocasione un “ecocidio” permanente en las 84 hectáreas donde se desplegará el proyecto. El set cuenta con el aval del comisariado ejidal para la grabación, que durará alrededor de ocho meses.

El temor de los ejidatarios está fundado en lo que ocurrió a menos de un kilómetro de sus tierras: el año pasado la compañía Dopamine, de Grupo Salinas, instaló un set para grabar la serie Hernán, cuyo equipo ocasionó daños ambientales por los que la Sedema multó con 14 millones de pesos a dicha empresa, monto que, por cierto, no ha pagado todavía (Proceso 2247).

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Pero el caso de Redrum pinta peor: esta casa productora tiene antecedentes de afectar los lugares donde trabaja. De acuerdo con una nota del diario Excélsior (25/08/2017), por orden de la Secretaría de Desarrollo Económico (Sedeco) del gobierno capitalino, tuvo que pagar 4.7 millones de pesos para indemnizar a 723 comerciantes formales del Centro Histórico que fueron afectados por el cierre de las calles aledañas a la Plaza de Santo Domingo y El Carmen durante los cuatro días de filmación de la película Godzilla.

Primeros daños

El ejido de San Gregorio Atlapulco en Xochimilco fue declarado Área Natural Protegida (ANP) en 1992, con categoría de Zona Sujeta a Conservación Ecológica.

El área de conservación integra el polígono del sitio declarado en 1987 Patrimonio Mundial, Cultural y Natural por la Organización de las Naciones Unidas para la Educación, la Ciencia y la Cultura (UNESCO); también es parte de la Zona de Valor Histórico Cultural y Ambiental para preservar técnicas de agricultura ancestral –las chinampas–, declarada así por la Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura (FAO) en 2012 y por una zona que desde 2004 está enlistada como un área de relevancia mundial de la Convención de RAMSAR, cuya misión es “la conservación y el uso racional de los humedales” del mundo.

El martes 10, la coordinadora de locaciones de Redrum, Claudia Montero, entregó en la Dirección General de la Comisión de Recursos Naturales y Desarrollo Rural (Corena) de la Sedema, a cargo de Columba Jazmín López Gutiérrez, un oficio en el que agradece el “visto bueno obtenido por parte de Corena para poder filmar” el proyecto “fílmico-histórico-cultural” denominado Mexica.

En el oficio, cuya copia tiene este semanario, le “compartió” que ya tenía el folio 0724-DCA de la Declaratoria Ambiental, y le pidió la autorización para la entrada de camiones de materiales de montaje y “vans de personal”. De paso, le avisó que los trabajos durarán ocho meses.

Ese mismo día comenzaron a ingresar vehículos pesados con grava, madera, estructuras metálicas y herramientas por las entradas al ejido conocidas como “Cuenca” y “Heberto Castillo”, sobre la avenida Canal de Chalco, en la alcaldía de Xochimilco.

El rastro de esas unidades de carga es evidente. Proceso constató los primeros daños durante un recorrido por el lugar y comparando las fotografías proporcionadas por los ejidatarios sobre cómo estaba la zona antes del martes 10. Mediante el uso de los vehículos pesados el equipo de producción abrió brechas entre la maleza para llegar a la zona donde se instala el set.

Además, máquinas aplanadoras tendieron al menos cuatro “alfombras” de grava roja en distintas partes de la zona para la entrada de autos. Por el contrario, la producción prohíbe con cinta amarilla el paso a los caminos estrechos que suelen usar los habitantes para llegar a la laguna de San Gregorio y por donde cruzan vacas, borregos y caballos para pastar.

En uno de esos caminos clausurados se observa un letrero que anuncia que dicha obra “está controlada” por el “Sindicato Libertad de Trabajadores de Transporte de México”.

A un lado de la laguna donde ya comenzó el arribo de patos canadienses para convivir con garzas, pelícanos y más aves nativas y migratorias, van y vienen camiones pesados que causan ruido y vibraciones en el suelo fangoso y en parte del humedal.

En la zona de conservación también fueron instaladas torretas altas donde personal de seguridad privada realiza labores de vigilancia. Los ejidatarios entrevistados aseguran que Redrum va a construir un muelle en una parte de la laguna, lo que podría afectar a los peces que ahí habitan, como la tilapia.

Para los ejidatarios, los primeros trabajos de la casa productora ya representan afectaciones ecológicas. Aún faltan las obras para recrear el escenario donde el actor español Javier Bardem protagonizará a Hernán Cortés en la llamada “Noche Triste”, cuando según la historia oficial el conquistador lloró la derrota en una batalla contra el imperio azteca y comenzó su retirada.

La Sedema se defiende

En la entrada al ejido conocida como la “Cuenca”, donde comienzan los 84 mil metros cuadrados que usará Redrum para grabar Mexica, fue colocado un gran letrero que dice: “Declaratoria de Cumplimiento Ambiental Folio 0724-DCA”.

Ese es el argumento oficial que la productora utiliza para avanzar con la construcción de su set en el Área Natural Protegida. Según una tarjeta informativa que la Sedema envió a la reportera el jueves 26, la empresa presentó la declaratoria ambiental el viernes 6; le explicó asimismo que con eso se “garantizaba la prevención, mitigación y compensación de los impactos ambientales ocasionados” por Mexica.

En entrevista con Proceso, la titular de la Sedema, Marina Robles, asegura: “Primero llegaron con nosotros. Sí hicieron todos los análisis que hay que hacer y sí existe la serie de recomendaciones que tienen que cumplir, por supuesto, que hace el área que vigila las áreas naturales protegidas con las condicionantes que tiene que cumplir de cómo hacer el establecimiento del set y luego cómo dejar este espacio restaurado”.

Aclara que no es la Corena, sino la Dirección General del Sistema de Áreas Naturales Protegidas y Áreas de Valor Ambiental, la que emite la opinión y las condiciones que toda empresa debe cumplir para llevar a cabo algún proyecto en una ANP.

Reitera que Redrum sí presentó “todo lo que se tenía que hacer para instalar ese set”. Incluso destaca “la forma en que está diseñado el esquema constructivo, porque va con muchas condicionantes para que pueda cuidarse esta zona”.

Robles, oceanógrafa y egresada del Programa de Liderazgo Ambiental de El Colegio de México, y quien se ha tomado fotografías con Bardem y los demás productores de Mexica, justifica el permiso al asegurar que el lugar donde se instala el set “es una zona dañada”.

Continúa: “O sea, tampoco es un área en la mejor condición; es un área que está muy llena de cascajo. No sé si la han visto en una imagen de satélite; parte de las condicionantes es que ellos van a ayudar a la restauración de esta zona y de una zona de humedal que está al lado, que va a permitir regenerar este espacio. Estamos valorando cómo exactamente se hace la restauración”.

En efecto, una zona del ejido está llena de montículos de cascajo que el gobierno capitalino envió, producto de los edificios y casas que se derrumbaron o quedaron dañados por el sismo del 19 de septiembre de 2017. Sin embargo, la reportera comprobó que en la zona donde se construye el set no hay este tipo de material de desecho.

–¿Qué garantía da la empresa de que cumplirá con las condicionantes?

–Como autoridad, lo que haces es asumir que estamos en una sociedad donde se respetan las leyes y confiar en que todos son buenos ciudadanos y que las empresas se comportan también con el respeto al marco jurídico de un país y de una ciudad.

–Ya van dos productoras que instalan sets en esta ANP: Dopamine y Redrum… ¿No se corre el riesgo de que San Gregorio Atlapulco pierda las denominaciones que tiene de la FAO, la RAMSAR y la ONU?

–Al contrario. Yo creo que este tipo de cosas nos van a ayudar a cuidarlo. Una de las cosas que estuvimos viviendo en los últimos años es un avance de relleno (de cascajo ilegal) de todas estas zonas que justo lo que tenemos que hacer es recuperarlas.

Al término de la entrevista, Proceso solicitó a la funcionaria la copia de los documentos oficiales que avalan sus afirmaciones, los cuales se comprometió a entregar. Sin embargo, una semana después, la Dirección General de Evaluación de Impacto y Regulación Ambiental, a cargo de Andrée Lilian Guigue Pérez, sólo entregó una “tarjeta informativa” en la que asegura que la empresa presentó la Declaratoria de Cumplimiento Ambiental, aunque ni si quiera mencionó el folio de ésta.

Dijo que las direcciones generales del Sistema de Áreas Naturales Protegidas y Áreas de Valor Ambiental y de la Comisión de Recursos Naturales y Desarrollo Rural, así como las secretarías de Cultura, a cargo de Alfonso Suárez del Real; de Turismo, de Carlos Mackinlay, y de Educación, Ciencia, Tecnología e Innovación, de Rosaura Ruiz, dieron el “visto bueno” al proyecto. Recordó que San Gregorio ­Atlapulco tiene cuatro usos de suelo: ANP, Suelo de Conservación, Suelo Urbano y Comunidades y Poblados Rurales.

Contratos ocultos

Ejidatarios de San Gregorio, quienes hablaron a condición del anonimato por temor a represalias, denunciaron que el comisariado ejidal, Roberto de la Cruz Flores, ha incumplido normas y estructuras que rigen al ejido respecto de los convenios firmados con Redrum para autorizar la instalación del set en sus tierras.

En una carta que le enviaron el domingo 8, de la cual este semanario tiene copia, le recordaron que el 17 de noviembre último la mayoría de los ejidatarios aprobó la intención de Redrum; sin embargo, algunos propusieron restricciones para que la casa productora siguiera la normatividad ambiental.

Al día siguiente se reunieron con Isaías Galicia, gerente de Locación, quien les mostró un “supuesto estudio de impacto ambiental” que, les dijo, presentarían ante la Sedema. Luego les cambió la versión y les comentó que sólo mostrarían la “declaratoria” y, aunque se la solicitaron, no les entregó una copia del documento, lo cual les ha generado incertidumbre sobre el futuro de sus tierras.

Por si fuera poco, en la documentación que Redrum sí les mostró descubrieron un contrato que la representante de la casa productora, Stephanie Correa Fritzsche, suscribió con el comisariado Roberto de la Cruz Flores por 50 mil pesos el 10 de julio último, así como contratos individuales de 35 mil pesos por ejidatario –también firmados por ella– en los que éstos le otorgan el uso, ingreso y acceso de la propiedad para construir el set y grabar la serie.

Mediante los contratos la compañía se comprometió a remover las estructuras al término de las grabaciones y a dejar el sitio “en las mismas condiciones en las que lo recibió, exceptuando el desgaste o uso natural del inmueble conforme al convenio y las finalidades de la filmación”.

En la carta enviada al comisariado los ejidatarios le recordaron que el Programa de Manejo del Área Natural Protegida prohíbe actividades como la instalación de un set de filmación y todas las acciones inherentes a ella.

También le señalaron que esa ANP tiene un sistema “paisajístico único que provee múltiples servicios ecosistémicos a la Ciudad de México, que alberga a 2% de la biodiversidad mundial y al 11% de la biodiversidad nacional, con 139 especies de vertebrados, 21 especies de peces, 56 anfibios, 10 especies de reptiles, 79 de aves y 23 especies de mamíferos”.

Por último, lo alertaron: continuar con la instalación del set “es llevar a cabo un ecocidio, condenando a la flora y la fauna que alberga el ejido a la extinción”.

Dopamine no paga

En su edición 2247, Proceso publicó que la empresa Dopamine, del emporio de Ricardo Salinas Pliego, fue multada por la Sedema con 14 millones 20 mil 493 pesos por instalar cinco sets de grabación para la serie Hernán en San Gregorio Atlapulco sin los permisos correspondientes y por haber causado daños ambientales en la zona. Además, le ordenó retirar “de inmediato” las instalaciones.

Consultada al respecto, la Sedema informó que dos semanas antes del estreno –el 24 de noviembre último– la productora interpuso un juicio de nulidad para no pagar la multa.

En la tarjeta informativa enviada a este semanario el jueves 26, la dependencia agregó que del monto total establecido en el Dictamen de Daño Ambiental, con folio SEDEMA/DGEIRA/DEIAR/004983/2019, Dopamine ha pagado sólo 2 millones 112 mil 250 pesos, en tanto que el juicio de nulidad continúa su curso.

Entre tanto, las estructuras siguen en el ejido. Según declaraciones de algunos actores de la serie, el próximo año comenzarán las grabaciones de la segunda temporada.

Al respecto, la titular de la Sedema, Marina Robles, dijo: “Es inexplicable que en una ciudad con tantos problemas, ante tanta evidencia en el planeta de los efectos que genera que violentemos este tipo de condiciones en sitios que lo que debemos hacer es cuidarlos (sic), sorprende que empresas tan grandes se comporten de esa manera, en donde es un daño que también termina afectándoles a ellos porque finalmente todos vivimos en la misma ciudad y en el mismo planeta. Es entonces doblemente irresponsable que tengan un comportamiento de esa naturaleza”.

Este reportaje se publicó el 29 de diciembre de 2019 en la edición 2252 de la revista Proceso

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