¿La culpa es del CGI?

La cantante Taylor Swift, transformada gracias al CGI en el personaje Bombalurina para la adaptación fílmica de Cats. Foto: AP / Universal Pictures La cantante Taylor Swift, transformada gracias al CGI en el personaje Bombalurina para la adaptación fílmica de Cats. Foto: AP / Universal Pictures

CIUDAD DE MÉXICO (apro).- Hasta hace poco se les consideraba una maravilla, ahora parecieran un lastre. Las siglas CGI, que en un principio parecieron abrir nuevas e infinitas posibilidades al arte cinematográfico, hoy suenan como su enemigo.

Como otras innovaciones surgidas en la era digital, la llamada “computer-generated imagery” (imágenes generadas por computadora) dejó de ser una bendición. A los ojos de un público exigente, esta tecnología suena ya a mero recurso fácil de los estudios para ganar dinero a costa de descuidar la calidad del guion, de las actuaciones y de la misma producción.

Al menos esa es una opinión recurrente en redes sociales, foros y canales de YouTube que han provocado que las productoras tomen decisiones antes consideradas inimaginables.

El más reciente caso lo protagonizó la adaptación cinematográfica de Cats, el conocido musical de Broadway.

El 21 de diciembre, un día después de su estreno en Estados Unidos, la edición digital de The Hollywood Reporter informó de un memorándum enviado por los estudios Universal a los exhibidores, en el sentido de que recibirían una versión actualizada del film que ya les había sido distribuido.

El nuevo archivo incluiría “algunos efectos visuales mejorados”, refirió la nota, que consideró el hecho como un movimiento inaudito para una película que ya había sido estrenada.

De acuerdo con THR, el envío de la nueva versión –vía satelital, en disco duro o como se pudiera– fue a petición del propio director, Tom Hooper. Disponible el domingo, Universal pidió a las salas reemplazarla lo más pronto posible.

Ese mismo día se supo el porqué. En Twitter circuló la imagen en la que la veterana y prestigiada actriz Judi Dench, transformada mediante CGI en una felina antropomorfizada, luce una mano con piel humana y anillo de bodas incluido.

Una falla parecida está en la mano de la actriz Rebel Wilson, distinta del resto de su atuendo gatuno.

La difusión de la nota no ayudó a detener el para entonces ya presagiado naufragio en taquilla. Con un presupuesto de producción de 95 millones de dólares, su recaudación global apenas supera los 40 millones.

Los medios especializados recordaron entonces la declaración del propio Hooper el 16 de diciembre, durante la premier mundial en Nueva York. Ese día dijo que, apenas un día antes, a las 8 de la mañana en Londres, había terminado de producir la película, después de 36 horas de trabajo consecutivo.

La sola declaración del afamado director –ganador del Oscar por El Discurso del Rey– bastaría para documentar una de las peores prácticas derivadas de la industria de la computación, o de la creencia de que todo lo puede, y rápido: la cultura crunch.

Así se le llama a la sobreexplotación laboral que obliga a los trabajadores de efectos visuales por computadora a jornadas extenuantes para cumplir con los plazos establecidos para el lanzamiento de productos.

Como buena parte del fracaso de Cats se ha atribuido en general a su equipo de efectos visuales por el resultado en general, sus integrantes han comenzado a defenderse.

Lamentablemente, sus explicaciones han pasado inadvertidas. Primero, porque las han publicado en Reddit, un foro virtual que no tiene tanta resonancia mediática como Twitter y Facebook.

Y, en segundo lugar, porque sus explicaciones están repletas de tecnicismos que las hacen sólo comprensibles para quienes están familiarizados con su oficio.

Sin embargo, de sus diálogos es posible deducir varias cosas. Que se les pidió a los técnicos hacer en dos meses una labor que en circunstancias normales se haría en 10 (al final del día, se realizó entre julio y noviembre). Que las tomas con las que tenían que trabajar tenían fallas básicas, como las proporciones en los tamaños de los “gatos” y de los objetos y escenarios con los que interactuaban. De hecho, fue un gasto inútil construir sets que al final fueron reemplazados con retoque digital.

Y todo porque se pretendía que Cats fuera estrenada a tiempo para que compitiera en los Oscares, contienda de la cual ya fue retirada por el propio estudio.

Lejos parecen los días en los que producir una película completamente por computadora (como lo fue Toy Story en 1995) eran considerados como un hito merecedor del premio de la Academia de Hollywood.

Ahora, parecen justificadas las críticas de Martin Scorsese a un modelo de cine como el de los superhéroes, que presentan espectaculares batallas espaciales libradas por actores enfundados en trajes con sensores delante de una pared verde. Por cierto, ya casi nadie ve esas escenas “detrás de las cámaras” como si fueran proezas. Más bien, le quitan la magia.

La actriz Rebel Wilson publicó fotos en Instagram del detrás de cámaras de Cats, con sus colegas Judi Dench, Ian McKellen y James Corden.
La actriz Rebel Wilson publicó fotos en Instagram del detrás de cámaras de Cats, con sus colegas Judi Dench, Ian McKellen y James Corden.

Más que asombro, el CGI ahora provoca debates ociosos como el de determinar que la nueva versión de El Rey León no es “live action”, sino una tan animada como la original. Al menos, en ese caso, a aquellos felinos generados por computadora les fue mejor que a la malograda adaptación fílmica del clásico de Andrew Lloyd Webber.

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