Denise Dresser denuncia extorsión a su madre; le dijeron que su hija estaba secuestrada

Denise Dresser, periodista. Foto: Octavio Gómez Denise Dresser, periodista. Foto: Octavio Gómez

CIUDAD DE MÉXICO (apeo).- La politóloga y escritora Denise Dresser denunció el calvario del que fue víctima su madre de 83 años de edad quien fue extorsionada para pagar por el supuesto secuestro de la también activista.

A través de su artículo publicado hoy en el diario Reforma, la también colaboradora de Proceso lamentó que sigan las extorsiones y la impotencia por “no saber a que autoridad recurrir y la frustración de encontrar la indolencia de siempre”.

De acuerdo con Dresser, la medianoche del sábado, su madre recibió una llamada a su celular, le pusieron un audio con la voz de su hija y le dijeron que la tenían secuestrada. Acto seguido, la amenazaron con matarla si no seguía las instrucciones de los presuntos plagiarios.

Debido a las múltiples amenazas de las que ha sido víctima la también analista, y la precisión de la información que le dieron, incluidos hábitos cotidianos, su madre obedeció y se dirigió a donde le indicaron: un hotel en Tlalpan donde pasó la noche en vela y esperando la siguiente instrucción.

“Temía que su celular estuviera intervenido; temía que el personal del hotel estuviera coludido”, narró Dresser.

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Por la mañana, la señora escuchó pasos en el pasillo, se asomó sigilosamente y pasó una nota y un billete de 200 pesos a una persona que le ayudó a hablarle a una hermana en Monterrey quien se puso en contacto con Denise. Con ayuda de “buenos samaritanos”, refirió la politóloga, lograron sacar a la señora del hotel y reunirla con su única hija.

Le habían pedido llevar todas sus tarjetas bancarias, pero según la escritora, lo único que se perdió fue el coche Nissan en el que se trasladó su madre “y mucha paz, pero no una vida”

“Las víctimas viven al acecho, preocupadas por sus padres, pidiéndoles que ya no contesten el teléfono, o lo cambien, comunicándose por otras vías, normalizando la anormalidad.

“Sintiéndose, sintiéndonos importantes. Porque es difícil saber a quién llamar, a quién recurrir. Por un caso similar que involucró a una amiga chef cercanísima, sabía que la Fuerza Antisecuestro fue vaciada de profesionales con experiencia al cambiar el gobierno y no investigaron un incidente peor”, relató Dresser.

Como el 99% de las víctimas

Tras el suceso, Dresser enfrentó lo que –dijo—sufren el 99% de víctimas de este tipo de extorsiones que “jamás son resueltos”.

Según refirió, le recomendaron buscar a la Policía Federal, pero le dijeron que había poco qué hacer al respecto.

Le indicaron que “son bandas operando dentro de los penales”, que “ya están recluidos” y que victimizan a padres mayores de personas con un perfil público.

“El caso de mi madre seguramente será una estadística más, parte del 99% de los crímenes que jamás son resueltos, parte de un padrón identificado, pero para el cual no parece haber respuesta ni solución”, lamentó la activista.

Añadió que en los penales prevalece el autogobierno que permite el uso de teléfonos celulares “y nadie levanta un dedo”.

“Las policías locales –desfondadas por los recortes presupuestales—no tienen la capacidad ni el entrenamiento para investigar. La Guardia Nacional no funciona para combatir la delincuencia común que más afecta a personas como mi madre y como yo.

“Qué frustrante votar por el cambio en un tema tan fundacional como la seguridad y presenciar la misma disfuncionalidad institucional, la misma indolencia, la misma falta de capacidad para prevenir, investigar y sancionar”.

Y remató:

“Mientras tanto, Andrés Manuel López Obrador celebra que la inseguridad no le quita el sueño; goza comer barbacoa y tuitear sobre ello. Hay quienes aplauden la bonhomía y la algarabía presidencial. Yo le reclamo que una madre de 83 años pasó la noche creyendo que su única hija estaba secuestrada. Y su gobierno la dejó sola”.

 

 

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