El “tejo de oro”, el lingote que se remonta a La Noche Triste

El "tejo de oro". Foto: Twitter @INAHmx El "tejo de oro". Foto: Twitter @INAHmx

CIUDAD DE MÉXICO (apro). – El “tejo de oro” hundido hace 500 años en los canales de México-Tenochtitlán sí corresponde a la huida de Hernán Cortés y sus huestes de esa zona, de acuerdo con análisis hechos por científicos del Instituto de Física de la UNAM, dados a conocer por el arqueólogo Leonardo López Luján.

El también director del Proyecto Templo Mayor del Instituto Nacional de Antropología e Historia (INAH) confirmó que el “tejo de oro” pertenece al expolio español de la llamada “Noche triste”, cuando Cortés fue derrotado por los mexicas, de acuerdo con el testimonio del arqueólogo relatado en el número más reciente de la revista Arqueología Mexicana.

La pieza fue encontrada el 13 de marzo de 1981, al norte de la Alameda Central, en correspondencia a la ruta de la célebre fuga, y a las características propias de la barra metálica, las cuales coinciden con bastante exactitud a las fuentes históricas, indicó durante la conferencia El oro del Templo Mayor y la conquista de Tenochtitlán, en la 33 Feria Internacional del Libro de Guadalajara.

“Como lo han hecho con la colección aurífera del Proyecto Templo Mayor, 267 piezas completas y un millar de pequeños fragmentos recuperados en ofrendas, el proyecto concertó el análisis del ‘tejo de oro’, el cual forma parte de las colecciones del Museo Nacional de Antropología, junto con seis piezas del Penacho de Moctezuma del Weltmuseum de Viena y el Guerrero de Texcoco del Museum of Art de Cleveland”, añadió.

Desde mediados de los setenta, explicó, de manera sistemática se han realizado estudios de la composición química de varias colecciones arqueológicas poniendo énfasis en su contenido porcentual de oro, plata y cobre.

A diferencia de otros objetos extraídos de áreas mesoamericanas como el Cenote Sagrado de Chichén Itzá, en la zona maya o en los Valles Centrales, de la mixteca, estas piezas de oro recuperadas en el Templo Mayor contienen menores porcentajes de cobre.

Sobre el “tejo de oro”, el arqueólogo relató en su artículo en la revista Arqueología Mexicana: “Con la colaboración del doctor José Luis Ruvalcaba, del Instituto de Física de la UNAM se utilizó el equipo portátil bautizado como ‘Sandra’, dotado con Fluorescencia de Rayos X.

“En fechas recientes realizamos 23 lecturas de XRF en regiones distintas de esta pieza y, como consecuencia, descubrimos que era muy homogénea químicamente. Más interesante es que se localiza perfectamente en la región ocupada por nuestras piezas más tardías, las de la etapa VI (1486-1502 d.C.), y particularmente por las halladas en torno al monolito de la diosa Tlaltecuhtli. El lingote habría sido fundido entre 1519 y 1520 d.C.”, detalló el también miembro del Colegio Nacional.

El lingote, de mil 930 kilogramos, se descubrió durante la construcción de la Banca Central (Bancen), en las inmediaciones de Avenida Hidalgo, hoy en día, las oficinas del Sistema de Administración Tributaria (SAT).

Fue el trabajador Francisco Bautista, fallecido el año pasado, quien encontró la pieza, obtenida de las fundiciones del “Tesoro de los antepasados de Moctezuma”, y lo entregó a los arqueólogos, después de casi 460 años de haber quedado sepultado en el canal Toltecaacaloco, por donde huyeron Cortés y sus huestes.

El “tejo de oro” está en exhibición en el Museo Nacional de Antropología, “como dramático testigo material de la Conquista española y testimonio arqueológico único de la llamada ‘Noche Triste’”, afirmó López Luján.

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