Twitter: ¿el fin de la conversación?

Conferencia de directivos de Twitter en un salón del hotel Cosmopolitan en Las Vegas, Nevada, como parte de la feria de consumo electrónico CES. Foto: Twitter @brianpoliakoff Conferencia de directivos de Twitter en un salón del hotel Cosmopolitan en Las Vegas, Nevada, como parte de la feria de consumo electrónico CES. Foto: Twitter @brianpoliakoff

CIUDAD DE MÉXICO (proceso.com.mx).- Twitter está decidido a como dé lugar a terminar con el acoso y el ciberbullying en su plataforma. Aunque su más reciente apuesta podría terminar, como se dice coloquialmente, en que termine tirando al niño junto con el agua sucia.

La red fundada por Jack Dorsey anunció que pondrá a prueba una característica que suena revolucionaria: dejar que los usuarios elijan quiénes pueden responder a sus publicaciones.

Así lo revelaron el pasado miércoles ejecutivos de la compañía californiana a reporteros de tecnología, quienes asistieron, como cada principio de año, a la feria de consumo electrónico CES, en Las Vegas, Nevada.

Las cuatro opciones

De consolidarse, la futura característica –revelada a los expertos en una habitación del hotel Cosmopolitan– operaría así:

Antes de que el usuario de Twitter presione “enviar” a su mensaje, un menú le dará a escoger entre cuatro opciones de participantes en la conversación.

La más laxa es la que ya existe actualmente: que todo el mundo pueda responder a los tuits públicos, sin restricciones.

Hay un par de alternativas intermedias: una, llamada “Grupo”, sólo permite que respondan los usuarios que son seguidos por el emisor del mensaje, así como a quienes éste elija como parte de la charla digital.

Por lo que se entiende de la ilustración que compartieron los periodistas invitados a la rueda de prensa, en este grupo no estarán convidados los seguidores del usuario que emita el mensaje. Tiene lógica, si se considera que los troles de cada tuitero suelen surgir de entre sus “followers”.

La tercera vía, llamada Panel, sólo autoriza a responder a quienes sean expresamente elegidor por el tuitero, lo que equivale, en algún sentido, a convertir Twitter en una especie de grupo de chat de WhatsApp. La diferencia es que se podrá ver la conversación, pero se estará impedido de participar.

Y la última opción, la más radical, se llama Statement (Declaración), y en ella nadie puede responder, salvo el propio autor del mensaje. Como su nombre sugiere, este tipo de tuits equivalen a fijar una posición sin posibilidad de réplica. Sería una nueva forma de publicar comunicados. Los reporteros dirían que es como las conferencias de prensa sin posibilidad de preguntar.

Para usuarios comunes y corrientes de Twitter, no suena mal. Les brindaría la posibilidad de evitar respuestas groseras y dañinas por parte de desconocidos, muchas veces parapetados en el anonimato, capaces de agredir en una forma que difícilmente practicarían si se tratara de una interacción de persona a persona.

No se trata de simple lenguaje venenoso para divertirse a costillas de otros. Abundan los amagos de violencia, que de lo verbal pueden transitar a lo físico.

Beneficiado involuntario

Pero, a reserva de que se especifique con más detalle cómo operaría esta característica, más de un personaje público estará feliz de no leer una sola crítica más por parte de tuiteros inconformes.

Piénsese, por ejemplo, en Donald Trump, que cada vez que publica uno de sus temidos tuits enfrenta una avalancha de respuestas, en su mayoría poco amables.

La solución a la que recurrió el magnate neoyorquino fue bloquear a sus detractores. Pero ya la Suprema Corte estadunidense se lo prohibió, al menos mientras sea presidente de Estados Unidos.

Y es que el mandatario está impedido de excluir a las personas del debate público con base en la primera enmienda constitucional que protege la libertad de expresión. Se trata de un derecho protegido aun cuando se reconozca que muchas de las conversaciones suelen ser incómodas o desagradables.

Sería una curiosa paradoja que una herramienta que busca una convivencia más saludable en esa plataforma digital terminara beneficiando a uno de los personajes más señalados por atacar la discusión pública sobre sus decisiones.

Otra consecuencia de quienes opten sólo por dejar “statements” es que no habría posibilidad de rebatirlos si contienen información falsa o imprecisa.

Al menos, de las notas publicadas por los asistentes a la reunión, no queda del todo claro si el impedimento para responder también limitará los retuiteos con comentario. Que es otra forma de interacción no ajena al bullying… pero tampoco a la réplica bienintencionada.

No es la primera vez

No es, por supuesto, el único experimento para atenuar la violencia digital. Karissa Bell, del sitio Mashable, recuerda que ya una vez Twitter introdujo la facultad de ocultar respuestas. No era muy práctica, porque requería que los usuarios ocultaran manualmente cada réplica no deseada, que suelen sumar miles tratándose de celebridades.

Y también sorprende un tanto la forma de dar a conocer esta innovadora modalidad. Esta vez Twitter no lo hizo por medio de su blog, como acostumbra. Los directivos asistentes a la reunión lo difundieron más bien discretamente en sus propias cuentas. Jack Dorsey no dijo ni pío. Y como bien anota The Verge, suena también extraño que eligiera una feria de artículos electrónicos como plataforma de lanzamiento.

Lo que quedó en claro es que, por lo pronto, se trata de un experimento. Puede que al final todo quede en jarabe de pico.

Comentarios

Load More

Informate en la revista digital de Proceso