Superar el “trauma de la conquista”: Federico Navarrete, nuevo libro

El libro "¿Quién conquistó México?", del historiador Federico Navarrete Linares. Foto: Especial El libro "¿Quién conquistó México?", del historiador Federico Navarrete Linares. Foto: Especial

CIUDAD DE MÉXICO (proceso.com.mx).– ¿La Malinche conquistó México?, ¿lo hicieron los indígenas?, ¿son todos los mexicanos perdedores en ese proceso?, ¿realmente ganaron los españoles?

Estas son algunas de las preguntas que se ha planteado y responde el historiador Federico Navarrete Linares, académico del Instituto Nacional de Investigaciones Históricas de la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM), en su reciente libro ¿Quién conquistó México?, publicado por Debate.

Creador del sitio en internet y redes sociales “Noticonquista”, a través del cual va relatando por día los hechos de 1519 (la llegada a Veracruz de Hernán Cortés, la matanza de Cholula, el encuentro con Moctezuma, entre otros), Navarrete adelanta desde la introducción del volumen de 181 páginas, que la historia en la cual los españoles son presentados como triunfadores absolutos es una invención de Cortés “para ensalzar y exagerar su propio papel en los eventos”.

Para el también autor de México racista y La invención de los caníbales, nacido en la Ciudad de México en 1964, la forma en la cual se aborda en la cotidianidad esa parte de la historia –que, en su opinión, despierta más pasiones que la Independencia, la Reforma o la Revolución–, pasa del extremo de la admiración a la execración:

“…la cobardía de Moctezuma, la valentía de Cuauhtémoc, el arrojo de Cortés, y la inquina de la Malinche…”, cuando debería ser analizada y juzgada con otras perspectivas. Particularmente porque contribuiría a entender por qué el racismo en la sociedad mexicana, por qué se considera a los blancos como superiores, pero también por qué quienes se identifican con los indígenas de hace 500 años critican a los conquistadores como una manera de criticar a quienes dominan en la actualidad.

El investigador pone acento en el hecho de que la llamada conquista es “el inicio de largos procesos históricos” que a la fecha no han concluido, pues permanecen el colonialismo, el racismo y la discriminación. Destaca asimismo que hay pueblos, como los mayas itzaes de Yucatán, que se resistieron a ser sometidos hasta principios del siglo XX.

Aun hoy, siglo XXI, hay comunidades originarias en estados como Oaxaca, Chiapas, Yucatán, Chihuahua que siguen luchando contra la conquista, dice:

“…dondequiera que las comunidades originarias son despojadas de sus territorios, de su agua, y de sus recursos naturales, siempre que se les impide decidir libremente su destino”.

Por otro lado, plantea que subsiste la idea de que los “vencedores” deben ser los que “mandan” en este país, tienen el poder y la riqueza, “porque hablan español, profesan el catolicismo y tienen, o al menos pretender tener una cultura occidental”. Y, en cambio, los “vencidos”, quienes hablan alguna de las 69 lenguas indígenas y se definen a partir de los pueblos indígenas, quedaron subordinados, derrotados y superados, y por ello “no mandan más”.

Pero él no coincide con que debe prevalecer ese llamado “trauma de la conquista”, que incluso “filósofos y excelsos poetas como Samuel Ramos y Octavio Paz” difundieron a través de su obra, porque ese “legado de derrota” ha servido para justificar el autoritarismo de los gobiernos, la corrupción y la discriminación.

El autor pone en cuestionamiento la forma en que diversos historiadores, todavía hoy, explican la conquista a partir de la supuesta superioridad de los españoles, como lo ha hecho Enrique Semo. El mismo Miguel León-Portilla, en su libro La visión de los vencidos, que ha sido leído por millones de personas, incluye entre los “vencidos” a los tlaxcaltecas, cuando fueron artífices clave en la derrota de los mexicas, enfatiza.

Plantea en su introducción que los mexicanos “no conseguiremos liberarnos del autoritarismo y la desigualdad de hoy si no cuestionamos a fondo la visión colonialista de México y si no aprendemos a extraer de ella un legado diferente al que nos proponen las ideas de ‘superioridad española’, el ‘trauma de la conquista’ y la ‘visión de los vencidos’”.

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