Darío Galicia, dentro y fuera del infrarrealismo

Darío Galicia. Foto: Javier Narváez

Cercano al punto de que los miembros del infrarrealismo literario lo consideraban parte de su movimiento, el poeta Rubén Darío Galicia Piñón, fallecido el 30 de diciembre, recibirá un homenaje póstumo cuando “La Zorra”, editorial mexicana, publique aquí dos de sus poemarios recién aparecidos en un solo volumen en Barcelona, España, bajo el nombre: “La Ciencia de la Tristeza”, por “Ediciones Sin Fin”.

CIUDAD DE MÉXICO (Proceso).- Rubén Darío Galicia Piñón, poeta cercano al infrarrealismo, nació en la Ciudad de México el 24 de julio de 1953 y perdió la vida el pasado 30 de diciembre a los 66 años. Estudió danza y literatura en la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM), disciplinas donde se adiestró para realizar su vocación real: escribir poemas.

En 1987 dio a conocer su primer libro poético en la Universidad Autónoma de Puebla, y hacía 1994 apareció el segundo, “La ciencia de la tristeza y otros poemas”, editado por la UNAM.

Este año, los dos libros de Galicia Piñón integrarán una compilación y se publicarán en nuestro país, pues ya fue editada en Barcelona, España, bajo el sello Ediciones Sin Fin, casa a cargo de su amigo y colega Bruno Montané y la editora de origen argentino Ana María Chagra.

El volumen tiene prólogos de los escritores mexicanos Juan José Oliver y la poeta Isabel Fraire, además de un epílogo del editor Mario Raúl Guzmán, quien refirió en entrevista a este semanario que será a más tardar en marzo próximo cuando “La Ciencia De La Tristeza” se imprima en México como réplica exacta, con una diferencia: se coeditará bajo el sello “La zorra vuelve al gallinero”, una revista que Guzmán dirige.

Quienes conocieron al poeta Galicia Piñón refieren que siempre destacó ante toda aquel a quien era presentado.

“Elegante, encantador, lleno de espontaneidad y frescura, inteligente, se podría haber comido el mundo, le sobraba ingenio”, así lo define la dramaturga Carmen Boullosa a quien Mario Raúl Guzmán cita en la contraportada del libro.

Además, cuenta que conoció a Darío Galicia en el café “La Habana”, en compañía del infrarrealista Mario Santiago Papasquiaro y Armando Guillén, “en ese momento aún hablaba de manera brillante, pero no con la misma chispa que solía hacerlo tiempo atrás”.

Esto podría deberse a que Galicia pasó por una doble neurocirugía a causa de un aneurisma –ensanchamiento anormal en la pared de una arteria del cerebro–, lo cual motivó un giro radical en su vida.

Por otra parte, el escritor Juan José Oliver narró en el prólogo del libro a editarse cómo fue esa convalecencia de Galicia, de quien destacó que su voz permanece en la actualidad fresca y llena un vacío en la poesía mexicana.

En esos mismos días, el poeta recibió en el hospital la visita de su amigo, el escritor Roberto Bolaño (Santiago de Chile, 1953-Barcelona, 2003), figura central del infrarrealismo, quien describió el estado de Galicia en su poema “Visita a un convaleciente”, incluido en el libro “Los perros románticos” (Lumen; Barcelona, 2000).

Bolaño retrató al grupo infrarrealista en su célebre novela “Los detectives salvajes”, al cual también pertenecieron Mario Santiago Papasquiaro (D. F., 1953-1998), José Vicente Anaya (Chihuahua, 1947), Rubén Medina (D.F., 1955), Ramón Méndez Estrada (Morelia, 1954) y José Rosas Ribeyro (Lima, 1959), movimiento que buscaba una poesía libre y personal, además de oponerse frontalmente a la figura y la estética de Octavio Paz. Su consigna era: “Volarle la tapa de los sesos a la cultura oficial”.

Galicia, por convicción propia, no era considerado un infra, comenta el editor Mario Raúl Guzmán a través de una charla telefónica, “era muy amigo de los infras, pero no le gustaba que lo tildaran de eso, aunque ellos lo querían tanto al grado que lo consideraban uno de los suyos, pero él decía: yo no soy infra, a mí me lo dijo”.

Guzmán, en compañía de Luis Antonio Gómez y la escritora Ana Clavel, se dieron a la tarea de buscar a Galicia Piñón, de quien no se sabía nada durante mucho tiempo, con la única finalidad de proponerle una reedición de sus libros. Lo encontraron en una unidad habitacional de San Andrés Tetepilco (Iztapalapa):

“Lo vimos muy deteriorado, con evidencia de necesitar atención médica y apoyo económico”.

El editor apunta:

“Este caso trágico puede dar pie respecto a la desatención de las instituciones culturales con los creadores, a la falta de la seguridad social. No es el primer caso en el que un poeta o un pintor de pronto se ven en la necesidad de hacer pública su situación que al final suele ser dramática”.

“Darío debe abrir una discusión pública respecto a que algo en el dispositivo actual de las instituciones culturales no está funcionando bien, o de plano no funciona en absoluto, porque no es el primero ni es el último en el que vemos que un artista de pronto se ve en dificultades de acceder a la salud, en un país en el que los funcionarios no tienen ningún problema por ser atendidos”.

En vida, autorizó reeditar sus poemarios, además de dar visto bueno de anexar diversos poemas que fueron publicados en los suplementos donde colaboró. “Darío Galicia. La Ciencia De La Tristeza” será presentado en diferentes lugares de la Ciudad De México y el dinero de las ventas será entregado a su familia.

Este texto se publicó el 12 de enero de 2020 en la edición 2254 de la revista Proceso.

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