Con “desastrosa” acción contra migrantes, “emergió un Estado punitivo”

El despliegue de la Guardia Nacional contra migrantes en la frontera sur de México. Foto: Marco Ugarte/AP El despliegue de la Guardia Nacional contra migrantes en la frontera sur de México. Foto: Marco Ugarte/AP

TUXTLA GUTIÉRREZ, Chis. (apro).- El Colectivo de Observación y Monitoreo de Derechos Humanos en el Sureste Mexicano, integrado por organizaciones civiles y defensores de derechos humanos, calificó de “desastrosa” la acción ordenada ayer por el gobierno mexicano.

“Se desvaneció la ilusión de una migración regular, ordenada y segura, y emergió un Estado punitivo que sigue sin reconocer la crisis de refugiados” en esta región de la frontera sur mexicana, subrayó el Colectivo en un informe sobre lo ocurrido con la caravana de migrantes en esta región.

En todo momento –puntualizó– hubo ausencia de medidas humanitarias efectivas y el gobierno mexicano centró su acción “en un aparato de represión y no en atender las necesidades más elementales de seres humanos extremadamente castigados por unas precarias condiciones de vida”.

Señaló que el lunes 20 amaneció con una tensa calma en la ribera del río Suchiate, y a la hora en que el equipo de monitoreo del Colectivo llegó a la zona se observaba clara presencia de cuerpos de seguridad, autoridades en general, organismos internacionales y medios de comunicación.

Esta calma se rompió a primera hora, luego de que el gobierno mexicano negó una autorización de tránsito masivo a los miembros de la caravana. Y ante la imposibilidad de cientos de niños, niñas, mujeres, hombres y personas de la comunidad LGBTIQ+, de esperar interminablemente en el clima extremo de esta región transfronteriza, sin ningún tipo de atención humanitaria institucional, decidieron cruzar el Río Suchiate.

En asamblea, sobre el propio cauce del río, los migrantes tomaron la decisión de transitar a pie por el Suchiate –a partir de las 11:20–, con bajo nivel por la sequía.

La reja del puente internacional permanecía cerrada, pero un niño y un joven que lo acompañaba pudieron cruzar por esa vía porque necesitaban atención médica; al poco tiempo cruzaron una mujer con su hijo de unos dos años, en situación similar.

Los cuerpos de seguridad –Guardia Nacional, Marina y Policía Militar, más elementos del Ejército y del Instituto Nacional de Migración (INM)– se repartieron el control del puente internacional y se desplegaron por la ribera del río hacia el Paso del Coyote.

Además de los escudos y toletes, se observaron agentes con armas largas y con barras metálicas, recalcó el Colectivo.

Agentes de la GN –apuntó– amenazaron que las personas que llegasen a la orilla mexicana serían detenidas y deportadas. Algunos de los migrantes lanzaron piedras y objetos a los agentes, que inicialmente conservaron la calma, pero luego intentaron intimidar golpeando sus escudos con los toletes y luego también recurrieron las piedras. A las 11:45 se observó a varios niños con crisis nerviosas.

Las primeras personas fueron detenidas y otras intentaron cruzar río arriba para evitarlo, por el Paso del Palenque.

En el incidente, una mujer joven declaró que su pareja fue herida con una piedra lanzada por policías militares, lo perdió de vista y desconoce si fue detenido o recibió atención médica.

El Colectivo destacó que si bien la mayoría de personas que cruzaron por el Suchiate quedaron atrapadas entre el río y el cordón policial, donde se mantuvo el disturbio, muchas lograron superar el control. Hubo detenciones, pero algunos salieron adelante.

El INM afirmó que detuvo a 402 personas migrantes y busca a 58 más que se internaron en la selva, luego de transitar unos metros por la carretera costera entre Ciudad Hidalgo y Tapachula.

Las personas fueron trasladadas a distintos centros de detención en Chiapas, probablemente la Estación Migratoria Siglo XXI en Tapachula, y la Estación Migratoria Cupape 2 o “La Mosca” en Tuxtla Gutiérrez.

El informe precisa que se observó a una mujer caminando junto a dos agentes, uno de la Guardia Nacional y otro del INM, angustiada porque no encontraba a su hija e hijo, ambos de corta edad.

La señora comentó que cuando fue detenida pidió a los oficiales que le permitiesen ir por su hija más pequeña, de cinco años, pero no la dejaron y perdió contacto con ella. El Grupo Beta asumió el asunto con escaso interés y ni siquiera preguntó a la madre por el aspecto físico de la niña no localizada.

A media tarde, muchas de las personas que cruzaron el Suchiate hacia México, atrapadas en la orilla frente al cordón de la GN, decidieron regresar al lado guatemalteco. Otras optaron por instalarse a la intemperie para pasar la noche junto al río, vigiladas permanentemente por un muro de militares, sin agua ni alimentos.

Un equipo del Instituto Federal de Defensoría Pública se presentó en el área para ofrecer información legal. Y personal de Protección Civil del Suchiate ha brindado atención médica básica, pero no dispone de agua ni alimentos.

Durante el regreso del equipo de monitoreo a Tapachula se observó por la carretera unidades de la GN y el INM buscando personas y realizando detenciones, destacó el Colectivo de Observación y Monitoreo de Derechos Humanos.

Y señaló que le preocupa la violencia ejercida por los cuerpos de seguridad en el sureste mexicano, “cuya cantidad de efectivos siguen en aumento en la región, con un protagonismo de la Guardia Nacional que ostenta el mando de la operación”.

El gobierno mexicano, recalcó, tiene un enfoque de seguridad nacional y de criminalización de la migración, y el INM continua sin ofrecer información y garantías de acceso al derecho a la protección internacional y el procedimiento de solicitud de refugio. Asimismo, persiste la ausencia de información a las personas sobre sus procedimientos, las razones de su detención y el lugar a donde van a ser trasladadas.

Para el Colectivo, es grave que se hayan dado varios casos de separación familiar, tanto mediante el cruce “ordenado” por el puente internacional, como por el caos generado en el cruce irregular del Suchiate tras la persecución militar.

El Colectivo de Observación y Monitoreo de Derechos Humanos en el Sureste Mexicano está integrado por American Friends Service Committee-Oficina Regional América Latina y el Caribe (AFSC), Centro de Derechos Humanos Digna Ochoa, Centro de Derechos Humanos Fray Matías de Córdova, Centro de Derechos Humanos Tepeyac, Centro de Derechos de las Víctimas de la Violencia Minerva Bello, Formación y Capacitación (FOCA), Iniciativas para el Desarrollo Humano, Kaltsilaltik, Médicos del Mundo-España y Francia, Red Jesuita con Migrantes-Centroamérica y Norteamérica, Servicio Jesuita a Refugiados México (JRS México), Una Mano Amiga en la Lucha contra el SIDA y Voces Mesoamericanas-Acción con Pueblos Migrantes.

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