Teníamos esperanza con este gobierno, pero las cosas empeoran: víctimas

El arranque de la Caminata por la Verdad, la Justicia y la Paz en Cuernavaca. Foto: Germán Canseco El arranque de la Caminata por la Verdad, la Justicia y la Paz en Cuernavaca. Foto: Germán Canseco

COAJOMULCO, Mor. (apro).- “Nada ha cambiado, teníamos mucha esperanza con este gobierno, pero ya pasó más de un año y las cosas empeoran, ahora hay más desaparecidos, más víctimas, y no se ve que haya un cambio”, suelta Melchor, padre de ‘El Galáctico’, un joven que se disfrazaba y hacía performance en Monterrey, Nuevo León, Desapareció hace más de una década.

La Caminata por la Verdad, la Justicia y la Paz llegó esta tarde a Coajomulco, la penúltima comunidad en el norte de Morelos, antes de Tres Marías. De 24 kilómetros, los participantes recorrieron 18 kilómetros a pie. El último tramo resultó extenuante por la inclinación de la carretera.

A la Caminata se han sumado víctimas del colectivo Siempre Vivos de Chilapa, Guerrero, así como pobladores de San Salvador Atenco, Estado de México, quienes subrayan que después de una década “siguen sin obtener justicia”.

El profesor José, del colectivo Siempre Vivos, reprocha al presidente Andrés Manuel López Obrador: “Yo no vengo al show, yo no estoy haciendo show. Esa señora tiene desaparecidos a dos hijos, aquella a uno. Yo perdí un hermano y otros familiares. Todos esos crímenes han sido perpetrados por Los Ardillos, ellos saben quiénes son, saben dónde operan, porque nosotros hemos investigado y siguen ahí, nadie los detiene”.

Se refiere al grupo criminal que tiene asolada la zona de la montaña en Guerrero y que la semana pasada presuntamente ejecutó a 10 músicos, luego de lo cual incineró sus cuerpos.

“Tenemos una década en la que ellos han controlado todo y ahora escucho que (el subsecretario de Derechos Humanos de Gobernación) Alejandro Encinas quiere sentarse a negociar con ellos. Eso es ponerse de rodillas”, lamenta.

Sobre los menores de edad de Chilapa, Guerrero, que fueron exhibidos como parte de la Policía Comunitaria de la zona y quienes desfilaron armados en estos días, dice que también son “víctimas”, pues en la zona a la mayoría de los hombres sólo les quedan dos caminos: “o se convierten en sicarios o en guardias comunitarios. Esos niños están destinados a la muerte, pase lo que pase”.

La Caminata salió de la Paloma de la Paz, pasadas las 9:30 de la mañana; a paso lento avanzó primero hasta el entronque de Cuautla hacia la autopista México-Cuernavaca. Ahí, los participantes subieron a autobuses que los llevaron delante de la curva La Pera, desde donde avanzaron durante dos horas y media más hasta el parador de este poblado.

Son los mismos rostros de hace nueve años y se han sumado otros más. “Nadie se ha enriquecido, estamos aquí marchando entre hermanos de dolor. El presidente no nos escucha, no quiere escucharnos, pero seguiremos gritando y caminando, porque no hemos encontrado justicia. Todavía tengo confianza en que este gobierno haga algo, pero no puede dudar ni acusarnos de que hemos lucrado. Hace nueve años aquí caminamos igual, hoy lo hacemos de nuevo porque todavía no tenemos justicia”, suelta Teresa, a quien le asesinaron un hijo hace una década y hasta ahora no ha obtenido justicia.

Araceli relata que en nueve años ha tenido cambios. Presume que terminó la primaria, estudio la secundaria y la prepa y ahora cursa la carrera de derecho, “porque quiero ayudar a otras víctimas, porque he visto cómo sufren cuando les ocurre esto y no hay nadie que las oriente, que las apoye, que les diga qué hacer y qué no”.

Madre de un policía federal desaparecido en Michoacán, critica que hasta 10 años después un funcionario federal fue sentenciado por omisiones y complicidades, detrás de la tragedia.

Y su esperanza es que se cree una comisión de la verdad nacional, “que investigue y clarifique todos los casos, porque en este país somos miles las víctimas”.

Abunda: “Con todo respeto”, Ayotzinapa no es el único caso, “hay 62 mil desaparecidos, más 43”, así que es importante investigar el caso de los 43 normalistas desaparecidos, pero también los otros miles.

“Parece que no toda la Guardia Nacional está en la frontera sur”, apunta con sorna uno de los organizadores, mientras observa las cinco o seis patrullas de la corporación policiaca que escoltan la caminata.

Los niños LeBarón –un grupo de jóvenes que habla en inglés– se divierten en una de las camionetas de federales, mientras una unidad de la Policía Morelos, una ambulancia y hasta el helicóptero de la Comisión de Seguridad acompañan la marcha.

“Yo sí creo que han cambiado cosas. Por ejemplo, hoy ya no tenemos miedo, tenemos menos miedo y hay más víctimas. Estamos dispuestos a hacer lo que sea necesario, es el tiempo de la gente, de la sociedad”, subraya Julián LeBarón.

“No queremos que haya más víctimas, tenemos que detener esto”, concluye Araceli.

Este viernes la Caminata saldrá del poblado de Tres Marías, rumbo a San Pedro Mártir, en la capital mexicana. El sábado 25 se realizará un festival cultural en la Estela de Luz y un día después se efectuará la marcha desde ese lugar hasta Palacio Nacional.

Comentarios

Load More

Informate en la revista digital de Proceso