El drama de los cruces ilegales en el Canal de la Mancha

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La migración indocumentada entre Francia y Reino Unido se ha multiplicado en poco más de un año. El temor de que el gobierno británico cierre sus puertas cuando se concrete el Brexit y los operativos por tierra han disparado los cruces por el Canal de la Mancha. De acuerdo con organizaciones humanitarias, en 2018 aumentó 50% el número de niños refugiados en territorio británico y se calcula que para finales de enero se incrementarán los casos de menores migrantes que viajan solos.

LONDRES (Proceso).- Amina, de siete años, viajaba aferrada a una mujer iraní en una balsa que partió en la helada noche del 7 de diciembre último desde una playa en Calais, en el norte de Francia, con el fin de cruzar el Canal de la Mancha. La pequeña embarcación inflable intentaba llegar al sur de Inglaterra.

Los 25 inmigrantes a bordo, en su mayoría iraníes, iraquíes, afganos y sirios, no lograron cumplir su sueño porque una patrulla de la Guardia Costera británica los interceptó en medio del canal.

Además de Amina fueron detenidos otros tres menores que no estaban acompañados por sus familias. Todos sufrieron hipotermia por las bajas temperaturas y fueron hospitalizados. Después, el grupo permaneció en un centro para inmigrantes en Dover, desde donde las autoridades prometieron deportarlos a Francia.

Según cifras del Ministerio del Interior británico, desde diciembre de 2018 al menos mil 800 inmigrantes intentaron cruzar el Canal de la Mancha hacia Inglaterra. Es decir, el fenómeno migratorio creció seis veces, si se toman en cuenta los 297 casos registrados de enero a noviembre de 2018.

En enero de 2019 el gobierno británico acordó pagarle a Francia 10 millones de euros para que refuerce la seguridad y vigilancia en su costa norte y reduzca el número de cruces ilegales. Pese a ello, los viajes en balsa van en aumento.

El pasado 26 de diciembre, más de 60 personas que viajaban en varias balsas fueron interceptadas a pocos kilómetros de la costa inglesa. Entre ellos también había niños.

Colaboradora de la Red de Acción de Refugiados en Kent (KRAN, una organización que ayuda a los menores extranjeros que llegan solos al país), Bridget Champan expone que desde 2018 aumentó 50% el número de niños refugiados que llegaron a territorio británico.

La situación es tan grave que el ministro del Interior británico, Sajid Javid, declaró que se trataba de un “incidente mayor”, y admitió que “siguen arribando balsas casi a diario desde Francia”, pese a las medidas que se han tomado.

El gobierno de Boris Johnson anunció que trabajará de cerca con las autoridades francesas para reducir el número de “cruces ilegales” por el Canal de la Mancha. Sin embargo, organizaciones humanitarias y voluntarios que trabajan con inmigrantes indicaron que la administración de Johnson ha fallado cuando se tiene que lidiar con la raíz del problema.

El refuerzo de las medidas contra los migrantes en trenes y camiones que buscan llegar a Inglaterra resultó en un mayor número de cruces en balsa.

El temor de que Reino Unido le cierre las puertas a los refugiados y extranjeros tras concretarse su salida del bloque europeo, el próximo viernes 31, también disparó los cruces de los inmigrantes que aguardan en Francia.

Para Maddy Allen, activista del grupo Help Refugees (Ayuda a Refugiados) en el norte de Francia, la situación se está deteriorando y es cada vez más grave. “Nunca se había llegado a este punto. Los intentos de cientos de migrantes de cruzar el Canal ocurren con mayor frecuencia a medida que las autoridades ponen más presión a los inmigrantes para abandonar los campos de refugiados en el norte de Francia. Es algo totalmente inhumano”.

En septiembre de 2019 las autoridades en Dunquerque, Francia, desalojaron de un campo de refugiados a más de 700 inmigrantes, incluidas las familias con niños pequeños.

Ese tipo de operativos se ha vuelto una constante para cientos de familias de inmigrantes en el norte de Francia, desde el desmantelamiento de la llamada “Jungla de Calais” hace tres años, un extenso campo de refugiados que albergaba a más de 10 mil personas en tiendas de campaña y casas de cartón y plástico.

Muchos inmigrantes denunciaron golpizas, arrestos frecuentes, amenazas de muerte y la confiscación de sus tiendas de campaña y bolsas de dormir mientras esperan poder cruzar a Inglaterra, donde creen serán tratados mejor y podrán obtener mejores condiciones de vida y trabajo que en Francia.

“Es una situación increíblemente difícil para muchos inmigrantes en situación de vulnerabilidad. Su realidad es muy peligrosa y hostil. Lo que estamos viendo es un desalojo masivo que lleva a muchos a arriesgar su vida para cruzar el Canal”, dice Allen.

Al mismo tiempo las llamadas “rutas seguras” para solicitantes de asilo en el Reino Unido han sido reforzadas y en muchos casos cerradas por completo, con un recorte de derechos para reunificación de familias en caso de menores no acompañados por adultos, y altos costos para obtener visas.

Abandonados

El gobierno británico informó que desde enero de 2019 centenares han sido deportados a Europa por haber intentado ingresar al país “ilegalmente”.

Champan, quien además de trabajar para KRAN es una nadadora amateur que suele cruzar el Canal de la Mancha, explicó que la distancia entre Francia y Gran Bretaña “puede parecer engañosamente cercana”.

El canal tiene una longitud de 560 kilómetros, aproximadamente, y su anchura varía entre 240 y 33.3 kilómetros en su parte más estrecha entre Dover y Calais.

“Todo el año nado en el canal y se cuán peligroso puede ser. De noche, cuando hay buena visibilidad y se ven las luces de Francia, parece que se está muy cerca y que el cruce es cuestión de horas. Pero no es tan sencillo. Hay corrientes muy fuertes y el agua está helada. Además, el Canal es la vía marítima más transitada del mundo, con un promedio de al menos 500 barcos por día”, dice.

Explica que el cruce del Canal puede llevar de ocho a 24 horas, dependiendo de las condiciones climáticas y las corrientes.

De acuerdo con lo reportado, los traficantes de personas suelen agrupar a más de 30 inmigrantes por balsa –cuando cada una está diseñada para soportar a seis personas– en cruces nocturnos. Así, el viaje es más peligroso. Desde enero de 2019, de los cientos de niños no acompañados por familiares que hicieron ese viaje, al menos una veintena murió ahogada.

“Aquellos que logran llegar creen que tienen más oportunidad de obtener su estatus de refugiados, de explicar más rápido sus casos y lograr autorizaciones para permanecer en el país”, agrega Chapman.

Los inmigrantes que son aceptados y logran su estatus de refugiados son enviados a hostales en Londres y luego a otras partes del país, donde se les otorga una vivienda temporal y subsidios de manutención.

Los menores no acompañados son enviados, primero, a un centro de inmigrantes en Ashford, en Kent (sureste de Inglaterra), donde suelen permanecer varios meses, ayudados por asistentes sociales y voluntarios.

Sólo en el condado de Kent hay unos 352 menores de 18 años sin familia, esperando una resolución de sus casos, expone al grupo KRAN.

Mientras las autoridades británicas buscan familias de acogida los niños migrantes reciben clases de inglés, cocina, carpintería y mecánica.

De acuerdo con cálculos de diversas fuentes sobre el tema, para finales de enero de 2020 habrá al menos un millar de menores no acompañados en los centros de inmigrantes de Kent.

Faisal Hakimi, un refugiado de 20 años oriundo de Afganistán, quien trabaja como voluntario en uno de los centros de inmigrantes de Kent, dice que muchos de los menores que llegan a Inglaterra están en situación de desesperación.

“Trato de ayudarlos respondiendo a las preguntas que me hacen sobre los requisitos del Ministerio del Interior. A veces ayudo a traducir. Estamos aquí porque estos niños se sienten muy solos. Hay menores de 13, 14 y 15 años. Es muy duro para ellos”, agrega el joven.

Procedente de un campo de refugiados sirios en Líbano, Amani Arab, de 25 años, también es migrante y voluntaria. Ella dice ser afortunada por tener su estatus de asilada junto a su familia.

Los Arab escaparon en 2013 de la guerra civil siria, y ahora ella quiere aprender a cocinar para poder trabajar en un hotel o en un restaurante en Londres.

“Hay muchos niños desesperados y quiero ayudarlos. Muchas veces les cocino un plato rico. Me emociona hacerlos un poquito más felices con un plato de comida”, dice.

“Volví a nacer”

La integración de los inmigrantes en la comunidad es crucial en la lucha de KRAN y de otros grupos de ayuda porque “muchas veces es imprecisa, errónea y alarmista” la respuesta de la prensa y de los políticos sobre la creciente llegada de balsas con indocumentados, dice Champan.

Entre sus acciones destacan los ejercicios que hacen en las primarias de Kent para tirar las barreras negativas de los británicos hacia los refugiados. “Los alumnos están un poco temerosos de conocer a los refugiados, pero después de cinco minutos de jugar un partido de futbol o compartir una merienda se hacen amigos de inmediato”, asegura.

Para Hakimi no tiene precio la posibilidad de que cientos de niños puedan rehacer sus vidas tras sobrevivir a guerras y pobreza extrema en sus países. “Muchos dicen que Dover es el peor sitio de Inglaterra (por su pobreza). Pero creo que están equivocados. Es el mejor lugar del mundo para vivir”, dice Hakimi. “Siento que en Dover volví a nacer. La gente, el mar, los acantilados blancos. Todo acerca de Dover es hermoso”, agrega.

Sin embargo, pese al trabajo de las organizaciones humanitarias y los voluntarios, el gobierno británico pretende reducir el número de cruces ilegales en el Canal de la Mancha.

“La inmigración ilegal es una actividad ilícita. Aquellos que busquen ingresar a Reino Unido ilegalmente y los que faciliten esos viajes están violando la ley y ponen en peligro su vida y la de otros”, indicó un comunicado el Ministerio del Interior.

“Vamos a asegurarnos siempre de contar con los recursos adecuados para proteger nuestras fronteras. Un buque de frontera y dos patrullas costeras están patrullando el Canal constantemente y monitorean de cerca la situación”, agrega el comunicado.

Desde la costa francesa también se duplicaron las patrullas en playas, se utilizan drones y vehículos especializados para detectar balsas y pequeñas embarcaciones que buscan cruzar el Canal.

La Agencia Nacional Británica contra el Delito puso en marcha un plan multimillonario, basado en inteligencia, para combatir a las organizaciones de tráfico de personas debido a los grupos de inmigrantes que ingresan a través del Mediterráneo y que se alojan en el norte de Francia.

La Agencia de la ONU para los Refugiados calculó que desde enero de 2014 al menos 19 mil hombres, mujeres y niños murieron al intentar cruzar el Mediterráneo.

En noviembre último, el Comité Parlamentario de Exterior británico advirtió que las políticas antiinmigratorias del gobierno para cerrar las fronteras “están llevando a miles de personas desesperadas a realizar viajes cada vez más peligrosos, haciéndolos caer en manos de las bandas de traficantes”.

Los parlamentarios británicos también criticaron a la administración de Johnson por permitir un deterioro de la situación para miles de inmigrantes en el norte de Francia, mientras destina más dinero a sus autoridades para reforzar la seguridad y la vigilancia.

El reporte de ese comité concluyó que el refuerzo de las políticas inmigratorias en los puertos franceses causó un masivo aumento en el número de cruce de balsas en el Canal de la Mancha.

“Enfocarse únicamente en reforzar la seguridad fronteriza sin mejorar las condiciones en la región es totalmente contraproducente, y está llevando a miles de inmigrantes a hacer ese cruce desesperado y peligroso a través del canal”, destacó el documento.

Los parlamentarios británicos también instaron a los gobiernos de Francia y Gran Bretaña a mejorar las condiciones en los campos de refugiados en el norte francés y a procesar más rápido los casos de solicitud de refugio y asilo para aquellos inmigrantes con familias en suelo británico.

No obstante, el Ministerio del Interior ignoró el llamado y, en cambio, amenazó con acelerar la deportación de cientos de inmigrantes que llegan en balsa al Reino Unido.

“Aquellos que lleguen al país ilegalmente deben saber que estamos determinados a deportarlos de inmediato a Europa, ya que por ley las personas que buscan protección deben pedir asilo en el primer país de acogida (dentro de la Unión Europea).”

Este reportaje se publicó el 19 de enero de 2020 en la edición 2255 de la revista Proceso.

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