“El Escándalo”: acoso detrás de cámaras

El Escándalo. El punto de vista del relato es totalmente de ellas. No se le da voz al acosador. Foto: bombshell.movie/ El Escándalo. El punto de vista del relato es totalmente de ellas. No se le da voz al acosador. Foto: bombshell.movie/

MONTERREY, N.L. (apro).- El acoso sexual, con su agregado apestoso de abuso de poder, se ha convertido en un tópico prioritario en la agenda mundial.

Con el surgimiento del movimiento #MeToo, han surgido numerosos nombres de víctimas y de victimarios, algunos famosos y otros no tantos.

Al interior de la renombrada cadena de comunicaciones Fox, en Estados Unidos, emergió uno de los casos más sonados de indecencia en el ambiente noticioso, que involucró a uno de los más encumbrados directivos.

El Escándalo (Bombshell, 2019) explica los sucesos que llevaron al derrumbe del poderoso jefe de Fox News, Roger Ailes (John Lithgow), un hombre de aspecto desagradable pero de inmensa influencia en la empresa, que utilizó su puesto para obtener favores de índole sexual de las empleadas, algunas reconocidas presentadoras de la televisión en el país.

Para entender la película se necesita contexto. Los sistemas de noticias de Estados Unidos son mayormente conocidos al interior. No son figuras mundialmente famosas las presentadoras Megyn Kelly (Charlize Theron) y Gretchen Carlson (Nicole Kidman). Menos Ailes, que forjó fortuna y fama en un escritorio, como cerebro de las políticas que hicieron de Fox líder de noticias.

Sin embargo, este caso afrentoso es una muestra precisa de lo que ocurre en todo el orbe. La manipulación, aquí, ocurre desde una posición ejecutiva, en una oficina del corporativo donde se toman las decisiones que afectan diariamente miles de vidas, no solo cuando se deciden los contenidos que se hacen públicos en su forma noticiosa, sino de empleados que los colocan en los medios electrónicos.

El acoso a las presentadoras es una metáfora básica, didáctica y accesible de la forma en que las mujeres están expuestas a ser molestadas por razón de género. Los depredadores las ven como pedazos de carne, a las que pueden morder, saborear sin consentimiento y desechar en la total impunidad, según creen. Aunque algunas se rebelan y cuando una mujer se enfada, se convierte en una fuerza irresistible.

Theron y Kidman hacen una gran mancuerna como las conductoras angelicales que, increíblemente, fueron victimizadas por el narcisista Allies, que les demandó favores con propuestas nada decorosas. La negativa tuvo, para ellas, consecuencia de destierro y censura. Pero, acertadamente, las afectadas devolvieron el golpe, y con fuerza, como una sólida patada en la entrepierna. Y el tipo que manoseaba vidas y destinos se convirtió en noticia por las peores razones pues tras las denuncias iniciales surgieron decenas de afectadas de la conducta inapropiada que sigilosamente sostuvo durante décadas.

El Escándalo se inscribe en la subcategoría de dramas de medios. Aunque es una película de periodistas, con un subtexto del mundillo de la TV, aborda un importante tema de actualidad que, aunque tarde, comienza a llamar la atención en el planeta sobre la opresión a las mujeres que, desafortunadamente, todavía no terminan de liberarse de un yugo que históricamente la han impuesto los varones a base de fuerza y violencia.

Es un buen drama que ayuda a entender cómo funcionan los medios por dentro y la forma tan sutil con la que se le demanda a las chicas favores de intimidad a cambio de algo de fama ante la audiencia.

El punto de vista del relato es totalmente de ellas. No se le da voz al acosador. Pero parece justo, porque, pese al desdoro que padeció, tuvo su retiro dorado y sin castigo hasta el último de sus días.

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