A quién beneficiará el incremento en zonas arqueológicas y museos

La pirámide de Kukulkán, en la zona arqueológica de Chichén Itzá, en Yucatán. Foto: Alejandro Saldívar La pirámide de Kukulkán, en la zona arqueológica de Chichén Itzá, en Yucatán. Foto: Alejandro Saldívar

CIUDAD DE MÉXICO (apro).- Los museos y zonas arqueológicas del Instituto Nacional de Antropología e Historia (INAH) tienen un nuevo costo desde el inicio de este 2020, cuando entró en vigor un aumento de cinco pesos.

Algunos como el Museo del Templo Mayor, ubicado en Seminario y Argentina, en el Centro Histórico de esta ciudad; el de los Murales Teotihuacanos “Beatriz de la Fuente”; el de la Cultura Teotihuacana, o el de Sitio de Monte Albán, alcanzaron con ello un precio de 80 pesos.

Igual sucedió con las zonas arqueológicas de Teotihuacán, Estado de México, y Chichén Itzá, Yucatán –las más visitadas–, y también Calakmul, Campeche; Monte Albán, Oaxaca; Palenque, Chiapas; Tajín, Veracruz, y Tulum, Quintana Roo, entre otras.

Hay que considerar además que en las zonas arqueológicas de Yucatán la Agencia de Administración Fiscal del estado cobra su propia tarifa que se suma a la del INAH, con el pretexto de que los visitantes “hacen uso de sus paradores turísticos”, pese a que hace años la Auditoría Superior de la Federación (ASF) hizo observaciones al instituto por haber permitido la construcción de estos espacios.

Por mencionar tres ejemplos, en el caso de Chichén Itzá, al costo que cobra el INAH deben añadirse 406 pesos para extranjeros y 127 para mexicanos; en Uxmal, 338 y 101 pesos, respectivamente; y en Ek Balam, 338 y 78 pesos. Pero el visitante nacional debe demostrar con identificación oficial su nacionalidad, de lo contrario terminará pagando como extranjero en su propio país. Así lo reportó la agencia Apro el 21 de diciembre de 2013.

Y vale recordar que la observación de la ASF se basó en el artículo 9 de la Ley General de Bienes Nacionales que señala que “los bienes sujetos a un régimen de dominio público de la federación estarán exclusivamente bajo la jurisdicción de los poderes federales”. Y es el caso de los monumentos y zonas arqueológicas, pues son propiedad de la nación, no de las entidades federativas.

Es preciso preguntar hasta qué punto beneficiará al propio INAH, a los museos y las zonas arqueológicas el incremento de cinco pesos. Para este 2020 su presupuesto es de 3 mil 918 millones de pesos, pero arrastra desde hace años un déficit de 900 millones de pesos que, como se ha publicado ya, impacta en el pago a sus trabajadores eventuales, la reducción y falta de creación de plazas nuevas y el mantenimiento e investigación del patrimonio.

Según el director del INAH, Diego Prieto, los recursos que recibe el INAH por concepto de ingreso a museos y zonas arqueológicas hacen de la institución “la gallina de los huevos de jade”. Así lo dijo al diario El Economista el 10 de junio de 2019, y aseguró que al menos 14% de quienes visitan el país van a un recinto museográfico o sitio arqueológico, lo cual representa “algo más de 2 mil 500 millones de dólares, mientras que el INAH cuesta 250 millones de dólares al año”.

Los recursos que genera el instituto, llamados “autogenerados”, no le son adjudicados para sus tareas; pasan a la Tesorería de la Federación y la Secretaría de Hacienda y Crédito Público (SHCP) decide qué monto le devuelve.

Según datos de la diputada Claudia Bárez Ruiz, del Partido Encuentro Social, en 2018 el INAH tuvo 27 millones de visitantes en zonas y museos. Y al mes de mayo de 2019 llevaba recaudados 350 millones de pesos.

El coordinador de Recursos Financieros del INAH, David Honorio García Ávila, informó al periódico Excélsior, en noviembre del año pasado, que hasta el 31 de agosto habían recibido 556 millones de pesos de los autogenerados, pero faltaba lo correspondiente al cuatrimestre de septiembre a diciembre, por lo cual su expectativa era llegar a los 800 millones, pues los ingresos se estaban comportando entonces “como de costumbre”.

Dijo entonces que el trámite para recuperar esos recursos “es simple”: una vez que ingresaron a la Tesorería, el INAH hace la solicitud. Sin embargo, en septiembre investigadores del propio instituto informaron en rueda de prensa que a tres meses de terminar 2019, la recuperación de los autogenerados estaba “aún en trámite”.

La propia diputada Bárez presentó en julio un punto de acuerdo para que la Comisión Permanente del Congreso de la Unión exhortara a la SHCP a considerar la “devolución expedita” de los autogenerados al INAH, y que fuese al 100%, dadas sus tareas: Servicios de educación superior y posgrado, Desarrollo cultural, Protección y conservación del patrimonio cultural, Investigación científica y desarrollo tecnológico, y Programa Nacional de Becas.

Si el constante crecimiento en los autogenerados que la legisladora presenta en su punto de acuerdo se mantiene, es posible que rebase los 800 millones de pesos en este 2020. En 2011 tuvo 153.77 millones, 187.22 millones en 2012, 377.46 millones en 2013, 425.31 millones un año después, 434.26 millones en 2015, 460.00 millones en 2016, 680.00 millones en 2017 y 710.00 millones de pesos en 2018. Más los 556 millones que se habían entregado al cierre de agosto de 2019.

Muchos pendientes tiene el INAH: en materia laboral, de preservación e investigación de patrimonio, restauración del patrimonio dañado por los sismos de 2017 (como lo publicó Proceso en su edición del 11 de enero pasado) e incluso el acompañamiento tanto arqueológico como antropológico al proyecto del Tren Maya (al margen de lo controvertido que es), por citar apenas unos ejemplos, en los que podrá avanzar si en Hacienda se le reconoce como la “gallina de los huevos de jade” y se le recuperan al cien sus autogenerados.

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