El grupo ‘Ain y la saga rock de Elena Garnes

Foto: Miguel Dimayuga Foto: Miguel Dimayuga

Hay un fenómeno en el ámbito rockanrolero mexicano: una nueva generación se asoma tras la de sus padres músicos. Es el caso de la cantautora Elena Garnes, quien lanza el CD “Flor d’elixir”, y de la banda Rebel Cats que estará en el próximo Vive Latino. Garnes reconoce la influencia de sus papás Nayeli Nesme y Jorge García Montemayor hasta en el nombre artístico (conformado por las primeras sílabas de los apellidos), mientras Vincent Van Rok y Vince Monster integran el grupo de rockabilly que cumple 15 años.   

CIUDAD DE MÉXICO (Proceso).- Flor d’elixir se intitula el primer álbum de la banda ‘Ain, fruto del proyecto de rock duro orquestal a cargo de la multi instrumentista, compositora y cantante Elena Garnes, con Francisco Velasco en los teclados, y una vasta constelación de invitados que incluye al requinto y coproductor Felipe Souza.

Los 12 temas del CD (escritos en inglés por ella) conforman esta saga alentada por poéticas lacustres y reinos gélidos sin tiempo; una mitología creada por la autora cual épica fantástica de desamores y renacimientos con personajes arcanos, esencias florales y diálogos oníricos: 

‘Ain proviene del mundo fenicio y significa “ojos”. La pieza “Adonia” nos remite a los jardines plantados en honor a Adonis por las mujeres en los antiguos pueblos helenizados; la mención a Athirat como la “Madre de los dioses” es también de origen cananeo.

Se le pregunta a Elena Garnes por la importancia de su madre, la cantautora Nayeli Nesme, en su trayectoria. Responde añadiendo en su respuesta la trascendencia de su padre, Jorge García Montemayor, a su vez arreglista y guitarrista de la cantante Nina Galindo:

“Mis padres, no solamente mi madre, han sido muy importantes para mi carrera. Claro que gracias a ellos yo soy quien soy, afortunadamente han estado en mi vida y les debo todo lo que soy, en el mejor de los sentidos.”

Ambos aportan su talento al álbum. Garnes, el apellido artístico de Elena, lo conforman las primeras sílabas de García y Nesme (éste, libanés); en el restorán coyoacanense “El Entrevero” la acompañan su mamá (recuperadora de la obra de María Grever en el disco de Pentagrama Di qué has dejado en mi ser) y un joven bajista, a quien presenta así:  

“Mike Brie es mi primo, casi no nos veíamos cuando crecimos pero me fascina la forma en que aborda la música, tanto en éste como en otros proyectos, aunque no tuve la fortuna de tenerlo en el proceso de grabación; sin embargo, nos sentimos sumamente afortunados –y me refiero a todos los involucrados en mi disco Flor d’elixir –de que él se haya sumado a ‘Ain–. Este primer disco mío es el comienzo de otras muchas cosas muy agradables por venir.”

Hace dos años, durante la época de lluvias, Elena Garnes y Francisco Velasco presentaron a dúo parte de este proyecto además de otras canciones escritas por ella en español y una de José Alfredo Jiménez, en el programa “¿Quién canta?” conducido por el periodista y cancionero sinaloense Cruz Mejía, de Radio Educación, video de una hora que puede verse en YouTube.     

Recordando a Betsy

Elena García Nesme (su nombre real), nacida en junio de 1988, explica por qué no escribió la docena de letras en castellano:

“Así salió… Quizás es una forma mía de estar practicando el idioma, siempre me ha llamado la atención el inglés británico. Lo aprendí por mi cuenta a través de canciones. Recuerdo haber escuchado un riff (fraseo melódico en la eléctrica) y dije, ‘¡Oh, esto se escucharía padrísimo con una voz femenina cantada de forma más clásica!’, y mi papá me insistió mucho en llevar a cabo mi propio proyecto. Audicioné para montones de bandas y ¡oh, sorpresa, no me quedé en ninguna!; pero tras un viaje a Finlandia empezaron a fluir más las ideas que se convirtieron en las canciones de Flor d’elixir.” 

El disco grabado en los Países Bajos, Estados Unidos, Francia y México, posee también influencia de otros grupos del género: el rock sinfónico finlandés de Nightwish; After Forever, de Países Bajos; la agrupación británica Tesseract, además de Queen o Aerosmith.

“Yo empecé a tomar clases de canto clásico desde la preparatoria, un año estuve estudiando con mi mamá y luego ella me envió con el maestro Emilio Pérez Casas Beltrán, quien falleció en 2015.”

Justo hace un lustro, Elena Garnes trabajó para Ave Phoenix de la inolvidable Betsy Pecanins (Yuma, EU, 1954-Ciudad de México, 13 de diciembre de 2016) en el trío Las Taylorettes, junto a Natalia Marrokín y Nayeli Standfield, quienes participan en el ensamble coral de los temas “Time’s Embrace” y “Oracle” (amén de las voces del Pantea Choir Ensemble con Romina Guardino, Ana María Pimentel Arámbula, Karina Méndez, Nancy Zamher, Isabel Bazán, Irene Rojas; Jairo Calderón, Erick Huesca, Jorge García Montemayor, Raúl Yescas y Ángel Rodríguez).  

–¿Cómo recuerda a Betsy?

–Por lo poquito que yo conocía del blues y ser ella una persona con la que se podía platicar de cualquier tema, Betsy igual conocía a papá y a mamá, entonces éramos como una familia a final de cuentas. Me hubiese gustado que escuchara Flor d’elixir porque ella lo iba a grabar. Así lo había estipulado, pero…”

El penúltimo tema del CD (“Lake Noir II”) los arreglos vocales llevan créditos de Elena García Nesme y Betsy. Nayeli Nesme afirma:

“Elena iba conmigo en conciertos para cantar las dos, yo quería que ella adquiriera seguridad para definir su sendero, lo que era sentir el escenario, grabar en vivo y siempre creí en ella. El resultado aquí está en Flor d’elixir.”

Tercia Mike Brie:

“Lo interesante es que Elena descubrió su propio camino musical, con sus gustos personales por cuenta propia, independientemente de que sus padres son músicos. A mí me sucedió igual y de alguna manera coincidimos, llevamos una vida muy similar.”

Con Elena, Paco Velasco y Mike, ‘Ain realiza presentaciones de Flor d’elixir acompañados del bajista Rodrigo Pratts y Alan Sieteoctavos López, en la bataca. Su música puede fácilmente encontrarse en redes internet y posee un futuro bastante prometedor para el arte de las nuevas generaciones.   

Este texto se publicó el 2 de febrero de 2020 en la edición 2257 de la revista Proceso

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