Aves de Presa: las chicas toman el control

Aves de presa: Margot Robbie como la supervillana Harley Quinn. Foto: AP Claudette Barius / Warner Bros Aves de presa: Margot Robbie como la supervillana Harley Quinn. Foto: AP Claudette Barius / Warner Bros

MONTERREY, N.L. (apro).- En Aves de Presa (Birds of Prey: And The Fantabulous Emancipation of  One Harley Quinn) se nota que las chicas tienen el control, al frente y detrás de las cámaras.

La directora de origen chino Cathy Yan ingresa a las ligas mayores con una producción en la que ellas tienen el control, el destino y la voluntad para destruir todo. Y, por supuesto, las guerreras que lanza a la arena saben muy bien cómo patear traseros.

La extravagancia visual y ultracafeinada de la encargada del nuevo proyecto de DC se desborda en un ejercicio de estilo visual que, en muchos momentos, se superpone a las interpretaciones, ya de por sí coloridas y flamboyantes, de la sicópata adorable Harley Quinn (Margot Robbie) y su equipo de asesinas, todas singulares, todas outsiders, que conforman un grupo genial que tiene como objetivo eliminar varones.

Aunque la narración es bastante refrenada dentro de la violencia coreografiada, para no sobrepasar los niveles de la censura con escenas cruentas, Yan deja que sus muchachas cumplan con la castración simbólica de los varones, al hacer que ellas derroten categóricamente todas las hordas de pillos, reduciéndolos a inútiles alfeñiques masculinos. El empoderamiento es tan intenso que borda el cliché.

Harley acaba de terminar su tóxica relación con Joker y está desolada. Anarquista por naturaleza, no sabe qué hacer con su vida. Está como una mascota sin dueño. Sicóloga de profesión y desahuciada por la sociedad, se evade en una catarsis de violencia y disipación sin sentido. Hasta que entra en su vida una niña, a la que debe proteger del malvado Roman Sionis (Ewan McGregor), que la busca, porque lleva en ella la clave para obtener una fortuna que le ayudará a controlar Ciudad Gótica.

McGregor, con su doble personalidad de Máscara Negra, es un empresario de un club nocturno sanguinario que sustituye muy bien al mismo Joker, como el varón encargado de las excentricidades sádicas.

Todos están sobreactuados. La historia lo demanda. Harley, de comportamiento descontrolado vive en un universo paralelo, en el que es inconsciente del peligro y de la destrucción que provoca. Todo el daño lo ocasiona con una sonrisa insana. Pero igual está Roman, que se convierte en una caricatura, atrapado por la neurosis.

Los eventos se suceden de manera caótica, peligrosamente desordenada en medio de escenas de acción que se suceden sin tregua y con respaldo de animaciones y grafías. La anécdota que cuenta la guionista Christina Hodson, a través de la voz de la misma Harley, da saltos en el tiempo muy abruptos y repentinos que pueden desorientar al cinéfilo desprevenido. El que parpadea se pierde.

Sin embargo, al final, consigue mantener la anécdota coherente hasta llegar a un final cargado de golpes y disparos, muy satisfactorio, de acuerdo al tono fantástico de cómic. Aunque ya ha demostrado su solvencia frente a la cámara, esta interpretación gradúa a Robbie como protagonista, al soportar todo el peso de la producción. DC ya tiene su nueva franquicia, con un personaje principal atractivo, taquillero y que puede expresarse en una amplia gama de emociones e intensidades.

Aves de Presa es una película de temática ligera, divertida y visualmente sobrecargada. Las antiheroínas se ven lindísimas, derrochando antivalores en las calles de una ciudad que es vigilada por un hombre murciélago que, en esta aventura, no aparece por ninguna parte.

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