Asuman “posiciones maduras”, pide titular de Semarnat a quienes se oponen a megaproyectos

Víctor Manuel Toledo, titular de la Semarnat, en el Foro Naturaleza, Derechos Indígenas y Soberanía Nacional en el Istmo de Tehuantepec. Foto: Twitter @SEMARNAT_mx Víctor Manuel Toledo, titular de la Semarnat, en el Foro Naturaleza, Derechos Indígenas y Soberanía Nacional en el Istmo de Tehuantepec. Foto: Twitter @SEMARNAT_mx

CIUDAD DE MÉXICO (apro).- Frente a académicos y activistas ambientales, Víctor Manuel Toledo, titular de la Secretaría de Medio Ambiente y Recursos Naturales (Semarnat), exhortó a opositores de los megaproyectos impulsados por el gobierno de Andrés Manuel López Obrador a asumir “posiciones maduras”, porque “los proyectos van a ir, indudablemente van a ir”.

El funcionario federal, quien durante décadas asumió una posición crítica hacia los megaproyectos, aseveró que la controvertida consulta sobre el Tren Maya realizada por el gobierno federal en la Península de Yucatán, en diciembre pasado, fue “totalmente legítima”. La declaración desató una ola de carcajadas entre el público que asistió al Foro Naturaleza, Derechos Indígenas y Soberanía Nacional en el Istmo de Tehuantepec.

“Ahí va la inmadurez”, comentó Toledo con molestia.

Momentos antes manifestó que el tema ambiental “sigue siendo incómodo” en el gobierno federal, donde existen “profundos debates y discusiones álgidas” en torno al Tren Maya y al Corredor Interoceánico, pero reiteró que este gobierno es “distinto” a sus antecesores, pues “se autodenomina anti-neoliberal y de izquierda”.

En el foro –al que asistió sólo para ofrecer su ponencia y se fue enseguida–, Toledo se convirtió en el único defensor del Corredor Interoceánico, que planea conectar los puertos de Salina Cruz y Coatzacoalcos mediante una vía de tren y carreteras nuevas, e implantar parques industriales y aeropuertos en la región del Istmo de Tehuantepec.

Si bien el gobierno de López Obrador asegura que este proyecto no es neoliberal, el ambientalista Miguel Ángel García recordó que la idea de conectar el Océano Pacífico con el Golfo de México mediante un tren se remonta al sexenio de Ernesto Zedillo y fue retomada en las sucesivas administraciones de Vicente Fox, Felipe Calderón y Enrique Peña Nieto.

Es más, en una exposición que se instaló a la entrada del Antiguo Colegio de San Ildefonso, donde se llevó a cabo el evento, figura un estudio realizado por Ferrocarriles Nacionales de México en 1977 sobre la viabilidad de un corredor ferroviario en el Istmo.

Según García, el megaproyecto representa el mismo “desarrollismo a ultranza, brutal y bestial” que se viene implementando en el país, y recordó que López Obrador presumió el Corredor Interoceánico en una carta que envió al presidente estadunidense Donald Trump en julio de 2018, en la que aseveró que dicho proyecto “evitaría que los jóvenes de la región sigan emigrando hacia el norte en busca de trabajo”.

El ambientalista subrayó que el Istmo de Tehuantepec ya se convirtió en el “muro sin tabiques” que el gobierno mexicano erigió en el territorio para impedir la llegada de migrantes y solicitantes de asilo a Estados Unidos, y detalló que en esa región se concentran miles de soldados de la Guardia Nacional.

A su vez, el abogado indígena Raúl Rangel, originario de San Mateo del Mar, Oaxaca, sostuvo que comunidades interpusieron amparos contra el proceso de “consulta amañada” que el gobierno federal llevó a cabo en el Istmo de Tehuantepec, en marzo pasado, pero los jueces locales –dijo– frenaron las iniciativas mediante trabas legales.

“Nos sentimos traicionados por la 4T y por compañeros del Instituto Nacional de los Pueblos Indígenas (INPI)”, deploró el letrado.

La activista Bettina Cruz Velázquez, integrante del Congreso Nacional Indígena (CNI) –una organización que expresó su rechazo tajante al Tren Maya y al Corredor Interoceánico–, afirmó que el gobierno consultó a “autoridades ligadas a Morena, que llegaron por lealtad política y económica”.

La mujer aseveró que los gobiernos que se sucedieron desde 1994 implementaron una serie de megaproyectos en el Istmo –entre ellos los controvertidos parques eólicos–, con las mismas promesas de desarrollo y empleo, y que durante todo este tiempo “la pobreza es más profunda, hay más conflictividad social, daños ambientales y el tejido de las comunidades se ha roto”.

Añadió: “Los proyectos no han traído beneficios a la gente, pero sí a las corporaciones, a los caciques. Dicen que ahora sí, porque es López Obrador, pero el proyecto plantea la instalación de 19 nuevos parques eólicos. El megaproyecto está diseñado para facilitar el tránsito entre las grandes economías mundiales, que no nos engañen de que es para nosotros”.

Y tras mostrar un mapa del megaproyecto, preguntó: “¿Dónde está la gente del Istmo aquí? Sólo está en la mano de obra barata. Que no nos digan que se acabó el neoliberalismo”.

En su oportunidad, el biólogo Elí García manifestó que la región de la Selva de los Chimalapas, Oaxaca, alberga uno de los ecosistemas más diverso del país, con más de 769 especies de macrofauna censada, más todavía que en la Selva Lacandona.

“No conocemos su costo ambiental, pero requerirá mucha energía”, añadió por su lado Carlos Samayoa, integrante de la organización Greenpeace en México.

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