CDHCM exige castigar filtración de imágenes de Ingrid

Nashieli Ramírez, presidenta de la Comisión de Derechos Humanos de la Ciudad de México (CDHCM). Foto: Twitter @vromog Nashieli Ramírez, presidenta de la Comisión de Derechos Humanos de la Ciudad de México (CDHCM). Foto: Twitter @vromog

CIUDAD DE MÉXICO (apro).- La Comisión de Derechos Humanos de la Ciudad de México (CDHCM) urgió a detener la violencia institucional hacia las mujeres, incluido el patrón de filtración de imágenes de sus cuerpos agredidos –como ocurrió con el feminicidio de Ingrid Escamilla –, para lo cual exigió un castigo con todo el rigor de la ley.

En un pronunciamiento emitido este viernes, el organismo presidido por Nashieli Ramírez reconoció la indignación generalizada y advirtió sobre “el peligro que representa para las mujeres la tolerancia institucional y social a tales actos de violencia”.

Ademas, destacó la existencia de “discursos que desvirtúan el tipo penal feminicidio, la impunidad frente al documentado patrón de filtración de imágenes señalado repetidamente por este organismo y el desinterés por desmontar los incentivos que generan el consumo de la violencia feminicida.

La CDHCM afirmó que “la vida de las mujeres no puede ser un botín, ni la extrema violencia hacia ellas, un objeto de consumo”.

También insistió en recurrir a los mecanismos existentes de investigación cibernética a cargo de la Secretaría de Seguridad Ciudadana (SSC) local para que contribuyan a las investigaciones del Ministerio Público y puedan sancionar “la más amplia gama posible de conductas penales involucradas en el feminicidio de Ingrid”.

De acuerdo con el organismo, “toda muerte violenta de una mujer debe de ser investigada con minucia y perspectiva de género para garantizar el acceso a la justicia y el derecho a la verdad. En ese sentido, los elementos de contexto para determinar la relación entre la víctima y el victimario son esenciales para arribar a la verdad”.

Reiteró que “la perspectiva de género en las investigaciones constituye una herramienta metodológica y su ausencia cuestiona el profesionalismo de quien omite incorporarla a su práctica; no es una concesión que depende de la sensibilidad o voluntad de las personas servidoras públicas, es una obligación”.

3 de cada 10 casos, con filtración

La CDHCM recordó que el año pasado publicó el Informe sobre las violencias de género en la procuración de justicia en la Ciudad de México en el que documentó, sistematizó y analizó patrones de violencia institucional tan graves como el hecho de que, en al menos 3 de cada 10 casos de feminicidios investigados por la Comisión, existe filtración de las imágenes de violencia feminicida.

En el Informe, propuso recomendaciones específicas para la SSC, como primer respondiente; la entonces Procuraduría General de Justicia, hoy Fiscalía General de Justicia de la Ciudad de México (FGJCDMX) en su papel de Ministerio Público y el Poder Judicial de la Ciudad de México en lo correspondiente.

Además del Informe, la Comisión recordó que ha emitido instrumentos recomendatorios en los que documentó los efectos de no investigar los delitos con perspectiva de género, entre ellos, las recomendaciones 06/2016, 4/2017, 2/2019 y la 9/2019, en la que se identificó a las niñas y mujeres que habitan y transitan por la Ciudad como víctimas estructurales del feminicidio.

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La CDHCM hizo un llamado a dejar de culpabilizar a las víctimas y a desmitificar el perfil del feminicida para permitir a la sociedad y a las instituciones constatar la urgencia de reconocer que “la construcción predominante de masculinidad implica asumir como normales y comunes las relaciones de poder ejercidas por el victimario sobre la víctima, por el hecho de ser mujer”.

Añadió que cada acto de violencia contra niñas y mujeres que queda impune –y en particular cada feminicidio– “contribuye a su normalización, validación y reproducción. El feminicidio de cada mujer perpetúa la dominación de los hombres sobre las mujeres y su cuerpo, así como el papel de éstas como personas inferiores y subordinadas”.

La CDHCM destacó la importancia de “reparar el tejido social roto tras estos actos de violencia y atender primordialmente a niñas, niños y adolescentes que han padecido de manera cercana los efectos de este delito, así como de los que los han atestiguado, como en el caso de Ingrid Escamilla”.

Cabe recordar que el hijo del agresor de Ingrid, un menor de 15 años con autismo, presenció el crimen y la forma en que el feminicida atacó el cadáver, en un departamento de la colonia Vallejo el pasado 9 de febrero.

La Comisión subrayó que este aspecto, el de los menores víctimas, es “con frecuencia olvidado y de inmediata atención”.

Por último, el organismo afirmó que “el Estado debe de implementar estrategias de intervención inmediata para atender y reparar la herencia de violencia institucional que su inacción ha dejado en ellas”.

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