Sindicato teme desalojo ante riñas internas en el INBAL

Palacio de Bellas Artes. Foto: Octavio Gómez Palacio de Bellas Artes. Foto: Octavio Gómez

CIUDAD DE MÉXICO (apro).– El Sindicato Sección D-III-22 INBAL responsabiliza al Sindicato Nacional Democrático y al Instituto Nacional de Bellas Artes y Literatura (INBAL), por lo que les pudiera pasar tras un posible desalojo de sus oficinas ubicadas en el Palacio de Bellas Artes.

Lo anterior tras los hechos generados a raíz del 14 de septiembre de 2019, cuando integrantes del Comité Ejecutivo Sector INBAL/ATM violentaron –en un día no laboral­– las oficinas de la sección D-III-22 del Sindicato Nacional de Cultura del INBAL el cual es un inmueble federal, denunció el secretario general, Rubén Darío Bermúdez Guerrero.

Acompañado por el secretario de Organización, Christian Michel Cortes Escobedo, el de Finanzas, Daniel Belmont y de Promoción y Escalafón, Yolanda Águila, denunciaron lo anterior, así como la violación de las chapas, la sustracción de documentación sindical y confidencial de los trabajadores, aparatos de cómputo arrendados por el INBAL y artículos personales.

“Nuestra organización sindical ha evitado caer en un enfrentamiento con esta organización aún con el agravio que, desde el día 14 de septiembre de 2019, donde allanaron nuestras oficinas, robaron nuestra documentación, acción que duró varias horas y que hasta el momento la autoridad hace caso omiso, argumentando que es un conflicto intersindical, en el supuesto de que unas personas puedan entrar a robar y no pasa absolutamente nada”, señaló Bermúdez Guerrero, en conferencia de prensa.

Calificó estas acciones como un acto de impunidad por parte de este sindicato, el cual no cuenta con la toma de nota expedida por el Tribunal Federal de Conciliación y Arbitraje (TFCA). Ellos sí la tienen, afirmó.

Criticó el silencio por parte de la directora del INBAL, Lucina Jiménez López y el subdirector general de Administración, Pedro Fuentes Burgos, quienes hicieron oídos sordos pese a la amenaza de allanamiento conocida desde días anteriores y la petición de seguridad hecha por ellos, con la finalidad de resguardar los espacios.

“Nos preocupa a sobremanera que la intolerancia y la violencia ejercida por el Sindicato Nacional Democrático de los Trabajadores de la Secretaría de Cultura y su campaña de linchamiento en contra de nuestra organización sindical ponga en riesgo nuestra integridad personal y a los trabajadores que laboran en este recinto”, añadió.

Insistió en este punto porque los hechos ocurrieron en un inmueble federal, es decir, adentro del Palacio de Bellas Artes, catalogado como monumento artístico por la Ley Federal de Zonas y Monumentos Arqueológicos, Artísticos e Históricos de 1972 y declarado por la UNESCO como Patrimonio de la Humanidad en 1987.

“Hasta la fecha, la autoridad ha hecho caso omiso de nuestra denuncia y, en su momento, se les comunicó cuando nosotros éramos parte de este sindicato democrático como sector INBAL-ATN en funciones mediante oficio 39/19 que le pedíamos a las autoridades resguardar los cinco espacios en el Palacio de Bellas Artes ante un posible allanamiento”, narró.

El 20 de enero, aprovechando un simulacro, Antonio López y su grupo sindical llegó con gente externa, alrededor de 40 “golpeadores” para tratar de entrar a sus oficinas, impidiéndole la entrada o salida a los trabajadores por varias horas.

“Ante esto, lógicamente denunciamos este hecho que no puede suceder en Bellas Artes. Nadie es dueño de las instalaciones. Es el propio Estado”, indicó.

La propuesta de las autoridades fue dividir las instalaciones para los espacios de los 19 sindicatos coexistentes en el INBAL, pero a final de cuentas el Instituto les pidió las instalaciones y les dio como fecha límite el 20 de febrero o los desalojaran “como sea”.

Finalmente, responsabilizaron al Sindicato Nacional Democrático y a la autoridad en el INBAL por lo que les pudiera pasar por la violencia ejercida contra la sección D-III-22 INBAL, pues están a punto de comenzar su revisión salarial.

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