“Las Olas”: errores y expiaciones

Película "Las Olas". Foto: Especial Película "Las Olas". Foto: Especial

MONTERREY, N.L. (apro).- “Las Olas” (Waves) es un historia extrema. Las emociones están tan exaltadas que terminan por superar la anécdota. En esta familia afroamericana no falta nada. Una pareja debe enfrentar el complejo proceso de ver a sus hijos adolescentes en el proceso de crecimiento. Están ubicados en la clase alta y gozan de privilegios.

En la primera parte, la historia se centra en Tyler (Keliv Harrison, Jr.), el hijo mayor que termina la preparatoria. La presentación del personaje es hipnótica. El beat incidental es parecido al de un corazón a punto de explotar, acompañando situaciones que se suceden a un ritmo frenético. La cámara no se detiene, para expresar el frenesí atlético en el que vive Ty.

Su padre (Sterling K. Brown) es un arquitecto que en su juventud fue un deportista que desea exactamente lo mismo para su hijo. Aunque sus intenciones son buenas, lo presiona demasiado. Hasta que el chico comienza a cometer errores cada vez más graves. No es tonto, sólo inmaduro. El punto de quiebre ocurre cuando el chico rebasa todos los límites, lo que provoca que la familia termine despedazada.

La segunda parte, desacelerada y apacible, se concentra en la hermana, que junto con la familia trata de entender qué fue lo que les ocurrió y cómo deben lidiar con una pérdida trágica. En su viaje de descubrimiento, en el que conoce un alma gemela, la chica debe aprender a lidiar con un sentimiento de culpa que se impone y a convivir con el perdón y la separación.

Trey Edawrd Shultz escribe y dirige esta fabula de la juventud moderna, donde demuestra que la falta de carácter de los chicos puede orillarlos a tomar decisiones erróneas. El ejercicio estilístico es impresionante, con una cuidadosa intención por ofrecer brillantes fotogramas, con imágenes prístinas, y una muy bien definida intención estética que raya en el virtuosismo.

Acompaña la propuesta estética un muy bien cuidado soundtrack y una cargadísima música incidental de Trent Reznor y Atticus Ross, que sigue el torbellino emocional en el que viaja toda la familia.

El final es anticlimático, pero sirve para juntar las piezas de un hogar fragmentado por la imprudencia juvenil. La fuerza del amor hace los días oscuros más llevaderos.

Qué difícil es aceptar una tragedia, dice la película. Pero ante lo irremediable, no hay otra opción que avanzar en la vida.

Las Olas es una cinta intensa y muy bien actuada. Mueve a comprender a los hijos que cruzan por la peligrosa etapa de la pubertad.

Comentarios

Load More

Informate en la revista digital de Proceso