Cruzada contra el Hambre fracasó: ASF; la pobreza extrema alimentaria aumentó 13%

Rosario Robles y Enrique Peña Nieto en la presentación de la Cruzada Nacional contra el Hambre. Foto: Miguel Dimayuga Rosario Robles y Enrique Peña Nieto en la presentación de la Cruzada Nacional contra el Hambre. Foto: Miguel Dimayuga

CIUDAD DE MÉXICO (apro).- La Cruzada Nacional contra el Hambre (CNCH), el programa estrella del sexenio de Enrique Peña Nieto para combatir la pobreza extrema alimentaria en el país, fracasó: la población en esta situación se elevó 13% de 2014 a 2018, según datos de la Auditoría Superior de la Federación (ASF).

En 2014 había 6 millones 974 mil personas que no podían garantizar su alimento diario, y para 2018 la cifra se disparó a siete millones 873 mil mexicanos en esa lamentable situación.

Según el documento “Auditoría de Desempeño 2018-0-20100-07-0288-2019 288-DS”, sólo 16 de los 30 programas presupuestarios participantes en la estrategia en 2018 registraron la población atendida, sin especificar la carencia en la que incidieron.

“En consecuencia, no fue posible valorar en qué medida la estrategia erradicó las precariedades sociales y mejoró el ingreso económico de esa población, ni dispuso de mecanismos para verificar que, con su atención, la CNCH logró desarrollar sus capacidades para que abandonaran dicha condición”, precisa.

Con la información disponible, la ASF realizó la alineación de los programas participantes con las carencias que atendieron, e identificó que mediante la política en 2018 sólo se atendieron todas las carencias de 9.7 mil personas, lo que significó únicamente el 0.1% de los 7.8 millones reportados por la Secretaría de Desarrollo Social (Sedesol) en esa condición.

Los resultados de la fiscalización mostraron que en 2018 persistieron las deficiencias en los diseños normativo, programático, presupuestal y de evaluación de la CNCH, observadas por la ASF desde que se implementó en 2013.

El diseño normativo careció de una legislación secundaria que reglamentara el derecho constitucional a la alimentación y regulara el carácter transversal de la política pública para coordinar a las dependencias con los gobiernos locales y municipales, estableciendo funciones y responsabilidades.

Asimismo, en el diseño programático no se definieron objetivos para solventar la falta de acceso de la población en pobreza extrema alimentaria a los derechos sociales de educación, salud, seguridad social, calidad de la vivienda y servicios básicos en la vivienda.

Por otra parte, el número de programas presupuestarios que participaron en la CNCH disminuyó en 57.1%, al pasar de 70 programas en 2013 a 30 en 2018, lo que evidenció deficiencias en la identificación de los programas presupuestarios participantes en la estrategia.

En el diseño de evaluación, la Comisión Intersecretarial para la Instrumentación de la Cruzada contra el Hambre elaboró la Matriz de Marco Lógico (MML) para valorar el avance de la estrategia.

No obstante, ésta no fue oportuna para evaluar la implementación de la cruzada y la contribución en la solución del problema público, debido a que se operó hasta el último trimestre de 2018, por lo que durante los seis años que se instrumentó la CNCH careció de un parámetro de medición pertinente de lo que pretendía lograr, así como de los mecanismos para evaluar su contribución en la solución del problema público.

Así pues, en opinión de la ASF, al concluir 2018 –a seis años de la puesta en marcha de la Cruzada Nacional contra el Hambre–, la Sedesol (actualmente Secretaría de Bienestar) no acreditó que esa estrategia hubiera sido una solución estructural para “erradicar la pobreza extrema alimentaria” de 7.0 millones de personas en esa condición.

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