Con mariachis despiden a estudiante xalapeño asesinado en Puebla

XALAPA, Ver. (apro).- Los restos de Francisco Javier Tirado Márquez, estudiante de Medicina, fueron depositados en un ataúd blanco sellado con dos pequeñas banderas, una de México y otra de Colombia, además de una playera de futbol de ese país sudamericano.

Francisco Javier fue privado de la vida el pasado domingo 23, junto con sus compañeros Ximena Quijano Hernández y José Antonio Parada –ambos de origen colombiano–, además del conductor de Uber Manuel Vital Castillo, cuando regresaban del carnaval de Huejotzingo, Puebla.

Cindy Tirado, hermana del joven xalapeño asesinado, exige “justicia” al gobierno y, entre sollozos, afirma que el país “se está pudriendo”.

El último adiós a Tirado Márquez se realizó esta tarde en el Panteón Bosques del Recuerdo. Su familia, vecinos, amigos de Xalapa y de la Benemérita Universidad Popular Autónoma de Puebla (BUAP), donde estudiaba, despidieron al joven que semanas atrás había regresado de Colombia, luego de un intercambio de nueve meses.

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Frente al ataúd blanco, Cindy grita una y otra vez, en medio del llanto: “Eres el mejor, eres el mejor, gordito, siempre lo vas a ser”. Luego abraza con fuerza a su padre, Javier Tirado. La madre del joven, al borde del desmayo, tiene que ser auxiliada con algodones de alcohol. El resto de la familia agradece la concurrencia de amigos y familiares que los acompañan en su dolor.

Y, mientras, mariachis vestidos con trajes negros entonan “Cruz de Olvido” para despedir al “alegre” Francisco Javier, apasionado de la medicina, quien en sus ratos libres gustaba de bailar y reía mucho.

Los estudiantes de la BUAP se abrazan entre ellos para fortalecerse, y el compañero de cuarto de “Javi” pide “El rey”. Con la canción “Un puño de tierra”, solicitada por otro residente de Medicina, llega el momento de bajar el ataúd con los restos de Tirado.

El viento golpea con fuerza los rostros de los deudos y los rehiletes de otras lápidas giran con violencia. Hay lágrimas a raudales, ojos de tristeza, zozobra y preocupación entre los jóvenes xalapeños. Todos dan el último adiós a Francisco Javier.

Minutos antes, en la parroquia “María de la Madre”, el cura pidió a los familiares y feligreses abrazarse a Dios y a la fe, pero también reprochó la situación de violencia que priva en el país.

“Mi solidaridad como párroco por la terrible tragedia. El asesinato del joven Javier y de los otros muchachos es un golpe muy fuerte. Estamos en una situación de indefensión, una situación crítica de inseguridad en la patria”.

Finalizada la misa, en el velatorio las pláticas y susurros giraron en torno al “infierno de la inseguridad” en Veracruz y en Puebla, estado este último donde los cuatro jóvenes fueron asesinados mientras circulaban sobre la carretera a la autopista México-Puebla, muy cerca del Aeropuerto Hermanos Serdán.

Tres de los presuntos responsables del cuádruple crimen se encuentran en prisión preventiva.

Fotos: Noé Zavaleta

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