Maiden: ellas contra la marea

Ellas contra la Marea. Foto: Especial Ellas contra la Marea. Foto: Especial

CIUDAD DE MÉXICO (apro).- “La vuelta al mundo a vela” (Whitbread round the world race), actualmente ‘The Ocean Race’, es una regata de veleros que hasta 1989 se asumía como deporte exclusivamente masculino y destilaba litros de testosterona; en ese mismo año, la británica Tracy Edwards logró participar en la carrera, a cargo de una tripulación exclusivamente de mujeres.

El documental ‘Maiden, ellas contra la marea’ (Maiden; Gran Bretaña, 2018), realizado por Alex Holmes, reconstruye la experiencia.

‘Maiden’, doncella, es el muy afortunado nombre con el que Tracy bautizó al velero de segunda mano que alistó para la competencia, verdadera épica femenina. Holmes preludia la gran aventura con la biografía de Tracy Edwards: la pérdida del padre, adolescencia truculenta, abandono de escuela y descubrimiento de la adrenalina de navegar mientras trabaja en un crucero como cocinera. Sigue la batalla desesperada por conseguir un velero y equiparlo para cumplir con las especificaciones requeridas, previa hipoteca de su casa; ahí aparece un inesperado patrocinador, un gran patriarca que funge como deus ex machina.

No causa sorpresa que Edwards tuviera que enfrentar la sorna de la opinión masculina y cuando menos el escepticismo de organizadores y reporteros que auguraban que el ‘Maiden’ se iría a pique a las primeras de cambio; era irresistible el morbo ante los esperados pleitos entre mujeres, sobre todo cuando Edwards vive una lucha de poder con la timonel del yate. Treinta años después, uno de los periodistas entrevistados todavía defiende el mote ‘lata de tartas’ con el que calificó al yate tripulado por mujeres. Además de tarta como postre, tart, en caló británico, puede significar mujer bonita, o simplemente puta.

‘Maiden’ tenía que hacerse, existían montones de imágenes y material documental de muy buena calidad que corría el riesgo de perderse con el tiempo; Holmes tuvo la suerte de contar con las largas secuencias que filmó una de las tripulantes con una cámara atada al mástil para registrar el trabajo, y captar momentos de alto riesgo.

El resultado permite que el espectador asista, de manera directa, a proezas y accidentes de navegación, olas y corrientes bravas, temperaturas de menos 20 grados.

Al documental le faltan anécdotas y explicaciones que permitieran explorar un tanto más relaciones y vínculos entre las muchachas, girls, como nunca dejaron de llamar al equipo de mujeres, de un suceso que fue único en su momento, y no deja de serlo, pues no puede decirse que las cosas hayan cambiado mucho en el medio de ese deporte extremo.

El mérito de Holmes fue amar el rompecabezas, añadir entrevistas y testimonios actuales, y permitir que esta gesta femenina se narrara por sí misma.

Lo bello de este documental es que en su momento Edwards y su tripulación no intentaban probar ningún dogma, sólo las movía el ánimo del deporte, y fue cuando se enfrentaron al contexto machista que surgió su postura feminista.

Comentarios

Load More