El poder de Fernando Espino, líder del sindicato del Metro  

Fernando Espino Arévalo, líder del sindicato de trabajadores del Metro. Foto: Octavio Gómez Fernando Espino Arévalo, líder del sindicato de trabajadores del Metro. Foto: Octavio Gómez

CIUDAD DE MÉXICO (proceso).- El miércoles 11 por la madrugada, al salir de la estación Tacubaya de la Línea 1 del Metro de la Ciudad de México, tras el choque de dos trenes que provocó la muerte de un pasajero y heridas a otros 41, la jefa de Gobierno, Claudia Sheinbaum, encaró a la prensa, acompañada por Fernando Espino Arévalo, uno de los personajes más polémicos de ese sistema de transporte público.

Secretario general del Sindicato Nacional de Trabajadores del Sistema de Transporte Colectivo Metro desde hace 42 años, Espino apareció frente a las cámaras de televisión a la izquierda de Sheinbaum para ofrecer los primeros informes del percance.

Aunque el choque ocurrió a las 23:37 horas del martes 10, el representante de más de 14 mil trabajadores llegó pocos minutos después de la una de la madrugada del miércoles 11. Tenía aliento alcohólico, según testimonios recabados por la reportera. A su arribo, como es común, los empleados del Metro lo saludaban efusivamente; algunos hasta hicieron fila para saludarlo.

En actitud protagónica, mientras la directora general del Metro, Florencia Serranía, estaba en el túnel atendiendo la emergencia, Espino abordó a Sheinbaum y la acompañó en un breve recorrido por el andén, haciéndole algunos comentarios técnicos; incluso le pidió el número de su celular.

Algunos empleados le dijeron que el conductor del tren estacionado en Tacubaya alertó a los pasajeros del peligro y los ayudó a salir antes del impacto del tren que venía “en deslizamiento en reversa” desde Observatorio.

Y esa misma versión le dio a la jefa de gobierno. No habían pasado ni dos horas del choque ni había empezado peritaje alguno, pero el sindicalista le adelantó que el choque fue por una “falla en el tren” y no por “error humano”.

Horas más tarde, entrevistado en radio y televisión, Espino dio su propia versión: casi al llegar a la estación Observatorio, los frenos del tren “se quedaron sin aire”, lo que causó que éste se quedara “sin control de mandos”, se deslizara en reversa por la pendiente en ese tramo y chocara con el convoy estacionado en Chapultepec.

Sin embargo, el jueves 12 Sheinbaum dio una versión distinta: “estuvimos platicando en ese momento; inclusive él (Espino) lo que recomendó fue esperar los peritajes para saber exactamente qué ocurrió y no generar ninguna especulación”.

Líder 42 años

Ingeniero eléctrico por el IPN, Espino Arévalo es uno de los hombres que mejor conoce la operación del llamado “gusano naranja” de la Ciudad de México y quien tiene más fuerza laboral dentro del mismo, pues lidera a más de 14 mil trabajadores sindicalizados.

En los 42 años que lleva al frente del sindicato ha modificado los estatutos para permanecer en la dirigencia, sin importar quién gobierne la capital.

Aficionado al box, ha sido acusado de desviar dinero del sindicato para financiar a practicantes del pugilismo, además de que ha creado empresas cuyos servicios han sido contratados por el propio sindicato, vía asignación directa. Actualmente pretende crear un nuevo partido político local llamado Un Árbol por México.

Una prueba de su poder la dio el 24 de enero de 2001, cuando, en medio del choque frontal con la dirección del Sistema de Transporte Colectivo, entonces a cargo de Javier González Garza, por los cambios que éste hacía para eliminar su control y sus bastiones, Espino aseguró: “Si el jefe de Gobierno del Distrito Federal, Andrés Manuel López Obrador, quiere guerra, que nos ponga un ring y hasta con la mano amarrada le doy una madriza” (Proceso 1265).

Otro: el 8 de agosto de 2002, el entonces diputado local por el PRI organizó un paro de labores en las líneas 9 y B con el argumento de que las condiciones de operación ponían en peligro a miles de usuarios. El gobierno obradorista –en el que Sheinbaum era secretaria del Medio Ambiente– lo acusó de los delitos de “despojo, ataques a las vías generales de comunicación y daño patrimonial”. Y aunque intentó quitarle el fuero para que pudiera ser juzgado, ninguna de esas iniciativas prosperó.

Exdiputado federal y militante del Partido Verde y luego de Nueva Alianza, aliado con Elba Esther Gordillo, Espino tiene un poder tan grande que prácticamente desde que fue nombrado líder sindical ha mantenido el control de plazas para sus familiares y personas allegadas, incluso, con la anuencia del gobierno capitalino.

El “visto bueno” más reciente se lo dio Miguel Ángel Vásquez Reyes cuando era jefe de la Oficina de la Jefatura de Gobierno, donde lo impuso Miguel Ángel Mancera.

El martes 3 Vásquez Reyes fue vinculado a proceso por los delitos de uso indebido de atribuciones y delitos cometidos por servidores públicos y permanece en el Reclusorio Preventivo Varonil Oriente.

Vásquez Reyes acordó desde junio de 2018 –antes de las elecciones–, la creación de las plazas en el Metro. El acto se formalizó en un oficio con carácter “extra urgente” y firmado por José Antonio Zárate Domínguez, director general de Administración y Optimización de Capital Humano, el 22 de noviembre de 2018, dos semanas antes del fin de la gestión mancerista.

La nómina protectora

De la lista de plazas aprobadas, publicada en el portal de Transparencia del Sistema de Transporte Colectivo, destacan los nombres de, al menos, 18 familiares de Espino, cuyos salarios van de casi 17 mil hasta casi 43 mil pesos mensuales y que, en suma, le cuestan al erario 605 mil 941 pesos cada 30 días.

En el documento destacan en el máximo nivel, el 20, su hermana Guadalupe Espino Arévalo adscrita a la Coordinación de Análisis de Procesos, y su cuñada María Enriqueta García Villarreal, en la Coordinación de Taquilla. También están dos de sus hijos: Fernando Espino González en la Gerencia de Instalaciones Fijas, y Mabel Espino Suárez, en la Dirección de Transportación. Ambas plazas corresponden al puesto de “subjefe coordinador” y los hermanos Espino reciben un salario bruto de 42 mil 990 pesos.

En el siguiente nivel, el 14, con un salario bruto mensual de 24 mil 786 pesos, figuran sus exesposas María del Carmen García Villarreal, inscrita en la Subgerencia de Servicio Médico; Ana María Suárez García, en la Coordinación de Baja Tensión, y Marina Alejandra González Sánchez, en la Coordinación de Mantenimiento Mayor Ticomán, así como su actual pareja, Lorena Moreno Martínez, en la Subgerencia de Instalaciones Eléctricas.

Dentro de ese mismo nivel y salario aparecen otros dos hijos del líder sindical: Fernando Espino García en la Gerencia de Obras y Mantenimiento, y Mayra Espino Suárez en la Coordinación de Trámite y Expedición de Póliza. Además están sus sobrinos Óscar Galicia Espino en la Gerencia de Seguridad Institucional y Luis Alonso Galicia Espino en la Gerencia de Atención al Usuario.

En la misma condición están sus cuñadas Claudia Julieta y Estela Patricia y su cuñado Jesús Roberto García Villarreal, en la Coordinación de Egresos, la Coordinación de Prestaciones y en la Subgerencia de Instalaciones Eléctricas, respectivamente, así como el propio Espino, también en la Subgerencia de Instalaciones Eléctricas.

En la lista, aunque en el nivel 12, está, con un sueldo bruto de 20 mil 483 pesos mensuales, su sobrino Erwin Iván Oliva Espino en la Coordinación de Compras en el Extranjero, y en el nivel 10, con salario bruto de 16 mil 922 pesos, está su primo José Ambriz Espino en la Coordinación de Evaluación de Proyectos y Mantenimiento de Áreas Generales.

Asimismo, la nómina incluye de nuevo a su cuñada María Enriqueta, su hija Mabel, su hijo Espino González y su hermana Guadalupe, con un sueldo de 24 mil 786 pesos mensuales.

Réplica

Sobre: “El poder de Fernando Espino”

Carta de Fernando Espino Arévalo by Revista Proceso on Scribd

 

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