Covid-19 en Latinoamérica: “La lógica del pánico”

Un soldado detiene un vehículo de transporte público en Callao Perú, el lunes 16 de marzo de 2020. Foto: Martin Mejía/AP Un soldado detiene un vehículo de transporte público en Callao Perú, el lunes 16 de marzo de 2020. Foto: Martin Mejía/AP

Las reacciones de los países latinoamericanos ante el coronavirus han sido distintas y poco efectivas: van desde el establecimiento de severas medidas de excepción hasta actitudes indolentes e irresponsables. América Latina (con sistemas de salud pública venidos a menos para favorecer a la medicina privada), afirma un especialista, no aprovecha las experiencias asiática y europea para controlar la pandemia, y aplica sólo “la lógica del pánico”.

BOGOTÁ (Proceso).- Las medidas de estado de excepción que se han tomado en los últimos días en la mayoría de países sudamericanos para enfrentar la pandemia del coronavirus hacen recordar las épocas de la dictaduras militares en la región.

No sólo por los toques de queda que han sido impuestos en diferentes naciones del área para evitar que los ciudadanos rompan el “aislamiento social” decretado por los gobiernos locales, sino por las imágenes de policías y soldados patrullando calles desiertas o capturando a noctámbulos taciturnos que ignoraron las restricciones de movilidad.

Sólo en Perú, donde el presidente Martín Vizcarra decretó “inmovilización social obligatoria” durante dos semanas a partir del lunes 16, han sido detenidas más de 100 personas cada día por violar el toque de queda.

Y en Argentina, el gobierno del presidente Alberto Fernández anunció el jueves 19 una “cuarentena total” hasta fin de mes en la que ninguna persona podrá salir de su casa, a menos que sea para consultas médicas o comprar víveres y medicamentos, y en la que nadie podrá entrar ni salir del país. Sólo estarán abiertos supermercados, farmacias, hospitales y gasolineras.

En Ecuador, Panamá, El Salvador y Venezuela se han tomado medidas similares que tienen a esas naciones en una virtual parálisis.

Y en Colombia, tres departamentos y la capital del país, Bogotá, que en conjunto concentran 34% de la población nacional, están en “aislamiento social” desde el viernes 20 y lo prolongarán hasta la medianoche del lunes 23, que es día festivo, a pesar de que el gobierno del presidente Iván Duque los desautorizó para ejecutar esa medida.

En Brasil ha ocurrido un fenómeno parecido: ante la criticada “pasividad” del presidente Jair Bolsonaro para afrontar la pandemia del coronavirus, los gobernadores de Sao Paulo, Joao Doria, y de Río de Janeiro, Wilson Witzel, declararon “estado de emergencia” en sus jurisdicciones, restringieron horarios de oficina y suspendieron actividades en las escuelas.

En Sudamérica permeó el discurso del presidente francés, Emmanuel Macron, quien el martes 16 ordenó a sus compatriotas quedarse en sus casas y aseguró que con el coronavirus “estamos en guerra”.

Los llamados a la batalla y a luchar con patriotismo contra la pandemia se multiplican por toda la región, y son seguidos de decisiones políticas drásticas que tienen confinados en sus casas a millones de latinoamericanos y mantienen selladas gran parte de las fronteras desde Guatemala hasta Argentina.

Las excepciones más notables a estas disposiciones radicales para contener la pandemia del coronavirus son México y Brasil, las dos naciones más pobladas de la región y cuyos presidentes, Andrés Manuel López Obrador y Jair Bolsonaro, respectivamente, han sido acusados de inacción frente al mayor desafío de salud pública que ha enfrentado el mundo en varias décadas.

Fragmento del texto publicado en la edición 2264 de la revista Proceso, actualmente en circulación.

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