El sueño de María Martha que el covid-19 convirtió en pesadilla

Nietos y yerno de María Marta, la primer mujer que falleció de covid-19 en México fotografiados en el balcón de su departamento en el sur de la Ciudad de México donde se encuentran en confinamiento. Foto: Miguel Dimayuga

CIUDAD DE MÉXICO (apro).- El sueño que guardó María Martha desde que tenía ocho años, conocer Europa, se convirtió en la pesadilla de la que ya no despertó y que ahora mantiene en vilo a tres de sus hijos, declarados como portadores del covid-19, tras ser contagiados por su madre.

María Martha, de 61 años, fue la primera mujer mexicana fallecida por coronavirus, el 23 de marzo, siete días después de llegar a México en el vuelo 6303 de Iberia en compañía de su esposo, el segundo de sus cuatro hijos y su nuera.

Tras la muerte de Martha en un hospital privado, su hijo, y sus dos hijas fueron hospitalizados por covid-19; su nieta mayor, de 15 años, también dio positivo al virus, pero se encuentra en cuarentena en casa, en tanto que su esposo, adulto mayor, permanece confinado solo en su domicilio en la Ciudad de México.

Las últimas confirmaciones en la familia de Martha, la de su hija mayor y su nieta, son controversiales. Mientras el Laboratorio Estatal de Salud Pública de la Ciudad de México, descartó que estuviera infectadas, ante el agravamiento de sus malestares, acudieron a un servicio privado que descartó el diagnóstico de la institución pública, confirmando su afectación por el virus.

Familiares de María Martha fueron entrevistados el 26 de marzo, en videoconferencia por Apro, mientras Tania, una de sus hijas se encontraba en un hospital público, y Nandy, la mayor, no era ingresada todavía y se encontraba confinada con su familia nuclear en su domicilio.

Sin dudas, las hermanas sostienen que el fallecimiento de su madre, a las 17:30 horas del 23 de marzo, se debió a “una cadena de negligencias” de las autoridades federales y de la Ciudad de México, no sólo los precedentes médicos que tenía María Martha, diabetes y cáncer, males que le fueron detectados en diciembre de 2019 y febrero pasado, respectivamente.

Los señalamientos por la falta de controles en el Aeropuerto Internacional de la Ciudad de México a la llegada de sus familiares el 16 de marzo, y la inoperancia de Locatel, donde se comunicaron para informar de los síntomas de su madre en espera, sin respuesta, de que personal médico acudiera a su domicilio, llevaron a la familia a ser blanco de ataques en las redes sociales, de manera particular al hermano que acompañó a sus padres.

Por los ataques en redes sociales, las hijas de María Martha piden la reserva de sus nombres completos, aunque aceptan narrar la vida de su madre, una mujer de orígenes muy humildes que vivió su niñez y adolescencia en el municipio de Netzahualcóyotl, de donde se desplazaba todos los días a la Ciudad de México para trabajar como secretaria a la edad de 15 años, para ayudar a su familia y continuar sus estudios en la Preparatoria Popular Tacuba.

Un sueño que duró 50 años

María Martha suspendió su educación al casarse y procrear cuatro hijos, pero a la edad de 50 años retomó sus estudios y terminó la Licenciatura en Derecho, para continuar con una maestría y doctorado, y dedicarse al litigio privado.

Hojeando un libro de texto de Geografía de los años setenta, herencia de su madre, Nandy narra que su madre “trabajó durante más de 50 años para cumplir un sueño, conocer Europa, sueño que nació de las lecturas escolares”.

El año pasado María Martha y su familia hicieron los arreglos para recorrer algunas ciudades europeas, aprovechando el primer aniversario del matrimonio de su segundo hijo. Meses más tarde llegarían los diagnósticos de diabetes y cáncer, padecimientos que, de acuerdo con Tania, fueron debidamente atendidos y estaban controlados, por lo que María Martha no estaba impedida para realizar el viaje que tanto había anhelado.

Los cuatro partieron de la Ciudad de México el 28 de febrero, y enterados de los cuidados que se estaban tomando para evitar contagios del covid-19, “llevaron suficientes tapabocas para cambiarlos cada cuatro horas, y también termómetro electrónico para estar midiendo, al menos dos veces al día la temperatura”, apunta.

En constante comunicación con su familia, los viajeros habían pasado por Londres, Inglaterra y Brujas, Bélgica, “donde no había ninguna medida especial, pero al llegar a Florencia, Italia, advirtieron el cierre de negocios, y que no podían comprar alimentos con facilidad.

“Se dieron cuenta por los dependientes que algo grave pasaba, y es ahí cuando termina el viaje de placer; mi papá empezó a buscar información en español y se enteraron que se iban a cerrar las fronteras, y que tienen problemas para llegar a Roma, donde iban a tomar un vuelo hacia Madrid”, retoma Nandy.

Ante las restricciones de movilidad, el grupo de turistas con quienes viajaba María Martha y su familia decidió salir de Italia por tierra, llegando a Niza, pasaron por Barcelona hasta llegar a Madrid, donde fueron obligados a permanecer en un hotel, del que sólo salían para buscar alimentos en establecimientos que ofrecían comida para llevar, o en restaurantes en los que sólo podían permanecer máximo cuatro comensales, separados entre sí.

Interviene Tania, quien se comunica desde la cama de hospital en la que fue confinada: “Nos mandaron videos de los gritos de la gente, de los cantos, y que fue algo muy impresionante para ellos vivir esa situación en su primer viaje a Europa, verse atrapados en esta condición sanitaria. Me parecía una situación de guerra, porque desde que estaban en Italia empecé a buscar la forma de sacarlos de Europa, y no había vuelos”.

La familia de Tania y Nandy regresaron a México dos días antes de que su tour por el viejo continente terminara, viajando con personas de distintas nacionalidades.

Sin medidas de seguridad en México

De acuerdo con Nandy, cuando sus familiares llegaron al aeropuerto, les impresionó ver la ausencia de medidas de seguridad para los trabajadores que revisaban equipajes sin guantes y sin cubrebocas, mucho menos la “sana distancia” para quienes esperaban pasar por migración, “parecía el metro Pantitlán”, por las fotos que tomó su padre.

Cuando la familia llegó por fin a su domicilio, María Martha presentó signos de cansancio que atribuyeron al viaje pesaroso, y un flujo nasal leve, que consideraron una reacción a la contaminación de la Ciudad de México.

Al día siguiente de su llegada, María Martha presentó una fiebre de 38 grados y la familia decidió llevarla a un hospital particular autorizado para tomar muestras, para que se analizara la posibilidad de que estuviera infectada por el coronavirus, al tiempo que se comunicaron a Locatel para notificar la situación, donde se comprometieron a enviar equipo médico al domicilio de la mujer de 61 años y la conminaron a quedarse confinada.

Las hermanas recuerdan que cuando le tomaron la muestra a su madre, pidieron que también se hiciera lo mismo con los otros tres miembros de la familia que viajaron con ella, servicio que les fue negado, bajo el argumento que, por instrucciones de la Secretaría de Salud federal, sólo se aplicaría el estudio de covid-19 a pacientes con síntomas evidentes.

El sábado 21, ante el agravamiento de síntomas de María Martha, sin resultados aún y el silencio de las autoridades locales, su familia la internó en otro hospital privado, donde accedieron a tomarles muestras a su esposo, a su hijo y a su nuera.

“Nos comunicábamos con ella por teléfono o por WhatsApp; le dábamos ánimos, pero su voz ya era muy débil, decía que sentía dolores intensos porque ya no podía respirar”, recuerda Nandy.

Cuando se informó de la muerte de María Martha, a las 17:30 horas del lunes 23, los médicos también notificaron que su hijo se encontraba infectado por lo que tuvo que ser hospitalizado. Fue el principio de los males para los familiares de la mujer, que no pudieron organizarle un funeral, “ni siquiera abrazar el depósito en el que están sus cenizas”, dice Nandy.

La misma tarde que murió, Tania denunció en redes sociales que su deceso se debió a errores en el sistema de salud, y que no había sido considerada en la conferencia de ese lunes para hablar sobre el avance del Covid-19 en el país por el subsecretario de Salud, Hugo López Gatell.

Nos han llamado asesinos

Esa misma noche, de forma inusitada, por las mismas redes sociales la familia fue atacada:

“Nos decían mentirosos que dónde estaba el acta de defunción de mi mamá; a mi hermano le han llamado asesino por realizar el viaje a Europa, de su cuenta de Facebook fueron extraídas fotos del viaje; se ha incitado un discurso de odio contra mi familia, han transgredido nuestra imagen, nuestra dignidad en los medios y no quisiéramos que esto pasara a una condición física”.

En horas, Tania fue diagnosticada en una institución privada como portadora del virus y se comunicó a Locatel para que médicos acudieran a su domicilio a valorarla. “Me dijeron que, si me llevaban a un hospital público, no me iban a recibir, a lo que les respondí que me llevaran y por escrito me rechazaran. Cuando llegué aquí, me diagnosticaron neumonía”, cuenta.

El 24 de marzo personal de la Secretaría de Salud de la Ciudad de México tomó muestras a Nandy y su familia nuclear.

“Estamos esperando la llamada que nos diga cómo estamos, pero honestamente tenemos desconfianza de la gente que vino a tomar la muestra, que no haya hecho bien su trabajo, o que nos digan quédense encerrados y vayamos a morir todos en la casa”, razonaba Nandy el 26 de marzo, cuando fue entrevistada.

Un día después, ante molestias repentinas, fue ingresada a un hospital privado y el 28 de marzo diagnosticada con covid-19. A su hija mayor de 15 años, se le confirmó la afectación dos días después.

Diagnóstico equivocado

Sin embargo, ambas habían sido clasificadas como libres del virus por el Laboratorio Estatal de Salud Pública de la Ciudad de México, de acuerdo con los resultados fechados el 26 de marzo a los que tuvo acceso la reportera.

El documento de Nandy refiere que la muestra fue ingresada al Laboratorio el 25 de marzo, en respuesta a una solicitud de diagnóstico de SARS-CoV-2 014, formulada por la Jurisdicción Sanitaria Benito Juárez del Centro de Salud T-III Mixcoac.

El estudio realizado a Nandy, señala que el tipo de muestra que se le tomó fue a través de un “exudado nasofaríngeo y exudado faríngeo”, sometido a un análisis de “reacción en cadena de la polimerasa con transcriptasa reversa en tiempo real”, lo cual tuvo como resultado “negativo” a SARS-CoV-2.

El documento es firmado por Marlene Gabriela Domínguez Gómez, del Laboratorio de Virus Respiratorios LESP-CDMX, y por el coordinador del Departamento de Vigilancia Epidemiológica, Amaury Díaz de Jesús.

En cambio, el resultado del laboratorio privado, aplicando la misma técnica y con el mismo tipo de muestra, Nandy tuvo un resultado positivo para SARS-CoV-2, con una “estimación de carga viral moderada”, mientras que la carga viral de su hija fue “severa”.

Mientras su hija permanece en cuarentena en su casa, Nandy permanece hospitalizada y sus hermanos están en recuperación.

 

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