Entregan capilla afectada por sismo de 2017 en Guerrero

La capilla de San Juan Bautista. Foto: INAH

CIUDAD DE MÉXICO (apro).- Al entregar la capilla de San Juan Bautista, que sufrió afectaciones por el sismo de 2017, se descubrió en su templo anexo un escudo relacionado con la orden dominica que data la época virreinal.

El Instituto Nacional de Antropología e Historia (INAH) informó que la reapertura de la capilla ubicada en San Juan Teocalciongo, Guerrero, se efectuó el pasado fin de semana, y participó una pequeña comitiva de 15 personas, guardando la “sana distancia” recomendada por las autoridades por la emergencia sanitaria.

La restauración, que incluyó frontón, techumbre, grietas en muros y otros elementos, como el retiro de micro y macro flora, le tomó al INAH un año y dos meses de trabajo en la capilla que data del siglo XIX; adicionalmente se identificó en el templo anexo, que se remonta al siglo XVIII, un escudo cuya iconografía vincula al recinto con la orden dominica de la cual no había registro alguno en territorio guerrerense.

El escudo, sin daños derivados del sismo, está conformado por una cruz negra y una flor de lis en el centro, y se ubica en el derrame poniente de lo que fuera la puerta del lado norte del inmueble, que ya fue “encofrado” para evitar su exposición a la intemperie.

La arquitecta María Inés Soto Valenzuela, adscrita al Centro INAH Guerrero, detalló que la restauración se centró en el colapso del frontón de la fachada y en grietas estructurales en muros. En el caso del frontón, los trabajadores del INAH se apoyaron en los habitantes de Teocalciongo, quienes compartieron fotos antiguas de bodas y XV años, y como acabado final se aplicó pintura a la cal.

“En el caso de la techumbre, se rehabilitó respetando los vestigios y restos de una primera cubierta, de modo que, en colaboración con artesanos de la comunidad, se consiguieron varas de tlahuil y palmera que, entretejidas, fueron puestas bajo tejas de barro artesanal. Todo bajo un sistema constructivo vernáculo que se conoce en la región como ‘par y nudillo’”, apuntó.

Como medidas extraordinarias, y dado que el INAH refirió que templo y capilla están construidos sobre un terreno con vestigios de estructuras prehispánicas, y por ello se realizarán delimitaciones con labores de investigación, el Instituto sugirió a los pobladores y al municipio la reubicación del cementerio fuera del patio atrial y la nave del inmueble, probablemente también dominico, a fin de detener la descontextualización de esos monumentos.

Finalmente, se propuso a la comunidad y al párroco del recinto crear un campanario ‘exento’ para dar mantenimiento y conservar de mejor forma la campana de 1774 consagrada a San José, ubicada en la capilla de San Juan Bautista.

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