Sin apoyo al trabajador, imposible el confinamiento por covid-19 en México: OIT

El director general de la Organización Internacional del Trabajo (OIT), Guy Ryder. Foto: Twitter @GuyRyder El director general de la Organización Internacional del Trabajo (OIT), Guy Ryder. Foto: Twitter @GuyRyder

GINEBRA (apro).- En un escenario como el de México, donde cerca de 50% de la fuerza del empleo es informal, es decir sin derecho a protección social, frente a la pandemia por covid-19 debe darse apoyo a las pequeñas y medianas empresas, que van a ser las más afectadas, además de facilitar transferencias en efectivo a los más vulnerables, señaló a Proceso el director general de la Organización Internacional del Trabajo (OIT), Guy Ryder.

En rueda de prensa virtual en Ginebra, desde la sede de la OIT, Ryder dio a conocer un nuevo informe y urgió a los líderes gubernamentales “prestar apoyo inmediato a los sectores y grupos de población más afectados, en particular a las empresas y los trabajadores de la economía informal’’.

Añadió: “Tenemos que encontrar maneras, formas, medios para apoyar directamente con transferencias en efectivo a los que más lo necesitan. Al mismo tiempo las empresas necesitan recibir apoyo del Estado’’.

Al cuestionarlo sobre el temor de miles de personas en el país que han perdido sus empleos, en el sentido de que si no mueren por el covid-19, podrían morir de hambre, ya que necesitan el sustento de cada día para sobrevivir, Ryder fue categórico al señalar que tiene que apoyarse el empleo.

Si se pide a las personas que lleven a cabo medidas de encierro parcial o de confinamiento, se tiene que apoyar ese llamado con medidas efectivas y apoyo directo a trabajadores, porque “de otra manera es imposible”, remarcó.

“Las disciplinas no pueden respetarse si la gente se confronta con este dilema (entre contagiarse o sobrevivir)”, abundó.

Tanto las empresas pequeñas y medianas necesitan apoyo del gobierno de México, como las grandes corporaciones, “siempre que los recursos públicos sean destinados a la protección del empleo y de los trabajadores de dichas empresas”, soltó Ryder.

“En los países con alto nivel de informalidad se necesitan medidas específicas, entre otras cosas: transferencias en efectivo que ayuden a los más afectados por el confinamiento y por la reconversión de la producción, y que proporcionen empleo alternativo (por ejemplo, en la fabricación de equipos de protección personal)’’, recomienda en su informe el organismo laboral de la ONU.

Ello debe complementarse con iniciativas que garanticen el suministro suficiente de alimentos y demás productos de primera necesidad, sostiene.

Añade: “Sin medidas apropiadas a nivel político, los trabajadores corren un alto riesgo de caer en
la pobreza y de tener mayores dificultades para recuperar sus medios de vida durante el periodo de recuperación’’.

Casi 2 mil 700 millones de trabajadores afectados

Las medidas de paralización total o parcial ya afectan a casi 2 mil 700 millones de trabajadores, es decir, alrededor del 81% de la fuerza de trabajo mundial.

En la situación actual, remarca la OIT, las empresas de diversos sectores económicos, en especial las empresas más pequeñas, se enfrentan a pérdidas catastróficas que amenazan su funcionamiento
y solvencia, y millones de trabajadores están expuestos a la pérdida de ingresos y al despido.

Además, las consecuencias para las actividades generadoras de ingresos son especialmente graves para aquellos trabajadores de la economía informal que carecen de protección.

La OIT observa que en muchos países ya ha comenzado una contracción del empleo a gran escala, “en muchos casos sin precedentes”.

Y precisa que, para obtener un panorama más preciso de la grave realidad de la situación actual del mercado laboral, a falta de otros datos se utiliza la variación de las horas de trabajo, que refleja tanto los despidos como otras reducciones temporales del tiempo de trabajo.

Aplicando este método a partir del 1 de abril de 2020, las nuevas estimaciones mundiales de la OIT apuntan a que en el segundo trimestre de 2020 habrá una reducción del empleo de alrededor de 6.7%, equivalente a 195 millones de trabajadores a tiempo completo.

El recuento final de las pérdidas anuales de puestos de trabajo en 2020 dependerá fundamentalmente de la evolución de la pandemia y de las medidas que se adopten para mitigar sus repercusiones.

Por ello, la OIT seguirá vigilando la situación y actualizará sistemáticamente la estimación de las horas que se han perdido y la pérdida de empleo equivalente, apunta en su informe.

De igual manera, estima que mil 250 millones de trabajadores –es decir, 38% de la población activa mundial– están empleados en sectores que hoy afrontan una grave caída de la producción y un alto riesgo de desplazamiento de la fuerza de trabajo. Entre los sectores clave figuran el comercio al por menor, los servicios de alojamiento y de servicio de comidas, y las industrias manufactureras.

La peor crisis mundial desde la Segunda Guerra

Desde la evaluación preliminar de la OIT, con fecha 18 de marzo, las infecciones mundiales por covid-19 se han multiplicado por más de seis. El 3 de abril el recuento se situaba en 1 millón 030 mil 628, además de 4 mil 760 muertos, con lo que el total de fallecimientos ascendía a 54 mil 137, según último informe de la Organización Mundial de la Salud (OMS).

Ryder destacó que a fin de evitar resultados catastróficos para los sistemas nacionales de salud y reducir al mínimo la pérdida de vidas, muchos países han comenzado a aplicar medidas de distanciamiento físico para así frenar la propagación del virus.

Pero no se trata de una encrucijada en la que se deba elegir entre salvar vidas y salvar la economía, “ese es un falso dilema”, argumentó.

Respecto a los trabajadores del transporte, la agricultura y los servicios públicos esenciales, y en especial los trabajadores de la salud, que están
en primera línea luchando contra el virus y asegurándose de que las necesidades básicas de la población estén atendidas, se calcula que unas 136 millones personas siguen trabajando a favor de la sociedad en su conjunto.

Especialmente los trabajadores en actividades de atención de la salud humana y de asistencia social, entre otros: el personal de enfermería; los médicos
y demás trabajadores de salud; los trabajadores de centros de atención en residencias y los trabajadores sociales, así como los de apoyo, como personal de lavandería y limpieza, que corren un grave riesgo de contraer la infección por el covid-19 en el lugar de trabajo.

Aproximadamente 70% de los puestos de trabajo del sector están ocupados por mujeres, y son ellas las que necesitarán más incentivos, más protección, más apoyo y reconocimiento, concluyó Ryder.

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