“El Hoyo”: Una alegoría pretenciosa

"El hoyo", dirigida por Galder Gaztelu-Urrutia. Foto: Especial

CIUDAD DE MÉXICO (proceso.com.mx).– Dirigida por Galder Gaztelu-Urrutia, esta cinta española es una alegoría burda y pretenciosa sobre el capitalismo, aunque por momentos perturbadora; la mayor parte del tiempo utiliza lugares comunes escandalosamente para generar miedo y asco, dejando la coherencia y los arcos narrativos en segundo plano.

La cinta gira en torno a un sujeto llamado Goreng, encarcelado en un extraño lugar conocido como El Hoyo. ¿Por qué llegó ahí? Al parecer fue de manera voluntaria, pues deseaba dejar de fumar… Y como a los internos se les permite llevar con ellos un artículo, Goreng eligió un libro: El Quijote.

El Hoyo está conformado por decenas de niveles que van de arriba hacia abajo, y en cada uno hay dos internos.

En un principio nos preguntamos por qué Goreng está ahí si no cometió ningún crimen. Después entendemos que El Hoyo pareciera ser una especie de programa reformatorio donde pude llegar cualquiera, y al salir se les promete un “título homologado” (o lo que que esto signifique). Quizá les ayude a ser aceptados en la sociedad o a tener un lugar más prominente. O es sólo la ilusión para reincorporarse al mundo de arriba.

El problema de estar en El Hoyo es la alimentación: hay una plataforma al medio que baja comida, la cual se queda durante unos minutos, para después seguir al siguiente nivel. Conforme va descendiendo, la comida se va acabando. Así pues, los de arriba comen bien y en exceso, mientras que los de abajo sólo sobras y los de más abajo no alcanzan nada.

¿Quién diseño este sistema? Sólo se dice que es la administración.

El compañero de celda de Goreng es Trimagasi, un asesino que optó por  llevar consigo el cuchillo más filoso que existe, y cuya particularidad consiste en irse afilando más a medida que se usa.

Ambos están en el nivel 48, donde reciben comida suficiente, pero como a todos los van rotando cada cierto tiempo, quizá mañana les toque en un nivel más abajo.

¿Podrá Goreng ser capaz de cambiar el sistema? La dinámica se presenta tan sólida gracias debido a la estructura de la prisión, que las probabilidades son pocas, sin mencionar que eso saca lo peor de los seres humanos. ¿Persistirá en su empresa como El Quijote?

El Hoyo es una alegoría de la sociedad capitalista, y la esperanza de que el día de mañana estemos en un lugar mejor.

Los seres humanos, malos o no por naturaleza tiene pocas opciones y al parecer no se les puede culpar por ser viles. Así que necesitan de uno o varios valientes que quieran y encuentren la manera de poner fin al sistema.

Narrativamente, nada de lo que termina haciendo el protagonista tiene sentido; al final todo descansa en el discurso político del realizador y guionistas (David Resola y Pedro Rivero). El desarrollo de personajes no está para tirarse a la basura, pero no se resuelven de manera efectiva.

El Hoyo es un discurso político disfrazado burdamente de narrativa, con cierto tufo de superioridad moral.

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