“Sergio”: homenaje al pacificador

Escena de la película "Sergio". Foto: Netflix Escena de la película "Sergio". Foto: Netflix

MONTERREY, NL (apro).- La Historia lo consigna: Sergio Vieira de Mello fue un alto funcionario de la ONU que hacía labor de mediador en conflictos internacionales.

El brasileño fue asesinado junto con una veintena de colaboradores, cuando estalló un coche bomba, en 2003, frente a sus oficinas en Bagdad, donde hacía trabajo como representante de Naciones Unidas, después de la invasión de Estados Unidos.

‘Sergio’ (Sergio, 2019) es la historia de los puntos más altos de su carrera, en la que hizo labor para evitar derramamientos de sangre en múltiples países. Conocido por su carisma, astucia e inteligencia, tenía la capacidad de sentarse a dialogar con las partes en conflicto, para arreglar diferendos que parecían irreconciliables.

El siempre magnético Wagner Moura interpreta al diplomático en un trabajo histriónico en el que resalta sobre todo su cercanía con la gente –en los barrios y en los palacios– con quien se relacionaba para desanudar situaciones complejas.

La cinta es un homenaje al hombre que dio la vida acercando naciones. Con elevado presupuesto, la producción viaja entre países para describir los tiempos de un individuo que estuvo en el corazón de la diplomacia mundial, en una época políticamente confusa y llena de violencia bélica.

Según se esmera en exponer el director Greg Barker, Vieira de Mello se esforzaba por ser un tipo alegre. Apasionado por su trabajo, buscaba mantener a su personal unido y optimista. Creía en la bondad de las personas, aunque esa confianza en la bondad humana fue definitoria para el episodio que terminó con su vida.

El hombre que daba todo por el trabajo buscaba mantener cohesionada su vida personal, aunque no era capaz de balancearse afectivamente. Apasionado por sus misiones diplomáticas, desatendía su corazón y lastimaba a su más íntimo círculo de afectos.

La narrativa es, por momentos, caótica. La historia del pacificador es dispersa, y se extravía en los saltos del tiempo y de los países en los que anduvo como un ciudadano del mundo que ofrecía su corazón, más allá del deber.

El relato es claro y directo, aunque al final se pierde el sentido del drama, pues además de que ya se conoce el final, en ningún momento Sergio se encuentra en riesgo, factor que le resta totalmente la tensión.

Queda el retrato de un buen hombre que prestó grandes servicios a la humanidad y que debe ser recordado por las generaciones venideras.

Esta cinta de Netflix presenta a ‘Sergio’ como un héroe de la política internacional, que dialogó con tiranos y criminales, para hacer que el mundo fuera mejor y que millones de oprimidos obtuvieran la libertad.

Aparece Ana de Armas como pareja del prohombre.

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