Despliega la Iglesia su proyecto de economía solidaria

Foto: Eduardo MIranda Foto: Eduardo MIranda

A principios de mes la Conferencia del Episcopado Mexicano anunció el programa de Redes Vecinales de Solidaridad y ya comenzó a instrumentarlo en varias entidades. El propósito es que todas las parroquias del país organicen el acopio de medicinas y alimentos y los distribuyan entre la población más vulnerable, dice el impulsor de este proyecto, Jorge Atilano González Candia. Y agrega: en esta situación de emergencia, el gobierno de la Cuarta Transformación no podrá por sí solo, necesita del concurso de todos. 

CHALCO, EDOMEX (Proceso).– Previendo ya una hambruna en las zonas más marginadas del país, debido al colapso económico provocado por el coronavirus, la Iglesia católica comienza a implementar el programa Redes Vecinales de Solidaridad (Reves), el cual consiste en que cada parroquia organice a su comunidad para proveer de alimento, medicinas y atención sicológica a la población más vulnerable.

Las Reves, anunciadas por la Conferencia del Episcopado Mexicano (CEM) el viernes 3, parten de la idea de que son las propias comunidades las que se encargarán de la “recolección de víveres” para ayudar a sus miembros “más necesitados”, ya que el gobierno de Andrés Manuel López Obrador no podrá por sí solo afrontar la crisis.

El religioso jesuita Jorge Atilano González Candia, principal impulsor del proyecto, comenta: “Las Reves se sustentan en la cultura de la solidaridad del pueblo mexicano; el compartir lo nuestro con el más necesitado, el apoyarnos mutuamente en tiempos difíciles. Apostamos a que, a través de las parroquias, se pondrá en marcha la capacidad de las propias comunidades para afrontar la actual crisis económica”.

–¿La población más vulnerable podrá llegar al extremo de padecer hambre?

–Sí, y ya lo estamos observando; con la paralización económica, las personas que viven al día comienzan a padecer escasez de alimentos. De ahí la urgencia de la ayuda mutua, principalmente con los recursos de la propia comunidad, pues aquí la prácticas asistencialistas y clientelares no ayudan, más bien generan individualismo y desorganización.

Este texto es un adelanto del reportaje publicado en el número 2269 de la edición impresa de Proceso, en circulación desde el 26 de abril de 2020.

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