Piden ayuda cuatro cines independientes para no cerrar

Una de las salas independientes que busca recaudar fondos. Foto: Tomada de video Una de las salas independientes que busca recaudar fondos. Foto: Tomada de video

CIUDAD DE MÉXICO (proceso.com.mx).– Cuatro salas de cine alternativas e independientes solicitan apoyo para no desaparecer tras cerrar por la pandemia. Son Cine Too, de Guelatao, Oaxaca; Cine la Mina, de Guanajuato, Guanajuato; NayarLab Cinema, de Tepic, Nayarit, y El Cine Club de Playa del Carmen, Quintana Roo.

Dichos proyectos, cuyo principal objetivo es exhibir películas de autor y documentales sobre todo de México, se unen para lanzar la campaña ¡Ayuda a que las pantallas sigan brillando! para conseguir donativos a través de la plataforma Donadora (https://donadora.org) para los sueldos de 16 personas, y la renta de los lugares para seguir con sus servicios y abrir las salas ya que las autoridades lo autoricen.

Anahí Estudillo, antropóloga social de NayarLab Cinema, explica, vía Facebook y YouTube de la Comunidad de Exhibición Cinematográfica (Cedecine), que los cuatro espacios “compartimos gastos de operación muy parecidos y al mismo tiempo no nos encontramos en las grandes ciudades y tenemos en común la exhibición de cine de autor, mexicano principalmente, y la formación, y el tope de recaudación es de 264 mil pesos, el cual será distribuido en cuatro partes equitativas”.

Deben lograr la cantidad en 45 días.

Existen distintos montos que el público puede aportar: 100 pesos, 250, 500, 900, dos mil, tres mil y 5 mil pesos, con distintas recompensas. “Sin embargo, se pueden efectuar donativos de cualquier suma”, agrega.

Luna Marán, directora, productora, cinefotógrafa y guionista, explica que Cine Too se encuentra en Guelatao de Juárez, el cual surgió en 2016:

“Aquí aún no hay un caso de covid-19, pero como prevención la autoridad nos pidió que también cerremos las salas. Aquí el objetivo es poder utilizar al séptimo arte como una herramienta de educación para niños, niñas y jóvenes de la comunidad”.

Destaca que Guelatao es un pueblo muy pequeño:

“Tal vez no rebasamos las 500 personas, pero viven muchos jóvenes de más de 50 comunidades indígenas de todo el estado de Oaxaca. Existe un internado con niños y niñas de muy bajos recursos, quienes son nuestro principal público. Todos los domingos se les programa una proyección gratuita en las salas Cine Too. El cine es como una herramienta para poder abrir una ventana a otros mundos, a otras culturas, ese es nuestro objetivo”.

La directora del documental Tío Yim (2019) agrega:

“Contamos con otros proyectos. Hay un espacio de formación autogestiva de cine comunitario feminista, y tuvimos la primera generación en el 2019, y contamos con otro plan educativo muy bonito que se llama Cine Too Lab, que es un semillero de proyectos audiovisuales donde jóvenes de más de cinco estados de la República Mexicana vienen periódicamente a la comunidad a aprender cine, a compartir propuestas que están en proceso de desarrollo. Ahora muchos de ellos ya están produciendo y algunos ya están potsproduciendo”.

Expone:

“Cine Too no sólo es un lugar donde se ven cintas, sino que también se forman nuevas generaciones de cineastas. Nos interesa mucho que el cine sea una herramienta con la que más niños y jóvenes puedan contar sus propias historias, pero en este momento todos nos debemos guardar en casa y mantener cerrado el espacio.

“Para poderle darle un largo aliento a Cine Too nos hemos unido con Leslie Borsani, Grisel Alcántara, Hibrain Bañuelos y Anahí Estudillo y CedecineE para poder reunir fondos y apoyarnos entre todos y aguantar el periodo que nos toca mantener cerradas las puertas”.

Leslie Borsani, fundadora de Cine la Mina, relata:

“Somos espacios de exhibición fuera de la Ciudad de México, lo cual es un granito más de dificultad para mantenernos, pero aquí ofrecemos cine que generalmente no llega a nuestros estados”.

Sigue:

“Cine la Mina es un foro de exhibición de cine alternativo e independiente en Guanajuato, con varios objetivos, y el principal es traer a la capital una oferta más variada. Antes se suplía con el cineclub y el Festival Internacional de Cine de Guanajuato, pero faltaba un espacio permanente para ver filmes. Surgió hace cuatro años, lo inauguramos en diciembre del 2016. Somos un equipo de ocho personas, contamos con dos salas audiovisuales con capacidad máxima de quince personas, lo cual le ha dado un concepto y una vivencia totalmente diferente tanto en diseño y en inmobiliaria, ya que no tenemos butacas, sino sillones, lo cual nos permite tener una experiencia distinta. Contamos con una cafetería, donde privilegiamos el uso de productos locales y así es como mantenemos vivo el proyecto”.

Detalla que es totalmente autogestivo:

“Se consiguen los derechos de exhibición de los filmes. Trabajamos directamente con distribuidoras, y mediante el porcentaje que nos corresponde, podemos pagar nuestros gastos. Además de las proyecciones normales o regulares que realizamos, nos gusta vincularnos con otras disciplinas. Usamos al cine para la formación de públicos y la reflexión crítica. Invitamos a especialistas para trabajar temáticas y con públicos específicos, como niños, adultos, comunidades LGBT y asuntos de género”.

Cuenta que Cine la Mina posee un convenio firmado con la Universidad de Guanajuato, Amnistía Internacional Guanajuato apoya cuando se abordan tópicos de derechos humanos, y existe una vinculación con el Centro de Investigación Matemática “con el cual llevamos a cabo un programa de divulgación de la ciencia”.

Narra:

“El 17 de marzo decidimos cerrar nuestras puertas para evitar el contagio del covid-19, lo cual ha frenado totalmente el ingreso de nuestra cafetería y la venta de boletos para cine. Por ello, hemos buscado ciertas alternativas y estrategias para mantenernos en contacto con nuestro público, desde la parte virtual, y otras formas para monetizarnos y poder aguantar los meses que vamos a permanecer cerrados, y una de esas acciones es precisamente esta campaña de fondeo”.

Grisel Alcántara, de El Cine Club, explica:

“Playa del Carmen es nuestra casa desde hace diez años y hemos desarrollado esta idea con mucho cariño y con mucho entusiasmo, con la intención de compartir el cine con nuevos públicos y con una comunidad residente que de pronto no estaba enterada, ni siquiera interesada en el cine mexicano, y desde el principio era muy importante mostrar las películas contemporáneas mexicanas que no llegan a las salas comerciales, y es un espacio que vive al aire libre”.

Aunque cuenta con un espacio cerrado:

“Es un salón que vamos transformando cuando es necesario y organizamos ciclos de filmes. Igual elaboramos algo de cine itinerante, lo cual es muy importante para nosotros ya que visitamos las escuelas públicas de nivel primaria y bachillerato, y ha sido un trabajo súper interesante y muy necesario”.

Desde el 2019 se trasladan a veces a Mérida:

“Ahí hemos conquistado un público. El Cine Club ya no sólo es de exhibiciones de cine también es educativo, como cuidar el medio ambiente y ofrecemos cintas de ese tema”.

Víctor Morillas, también de El Cine Club, interviene:

“Aquí es una suma de esfuerzos. Su sede es el Parque la Ceiba en Playa del Carmen, espacio gestionado por Flora Fauna y Cultura de México A. C.”

Hibrain Bañuelos, de NayarLab Cinema, agrega:

“Nos ubicados justo en Lerdo de Tejada, la calle que funda a Tepic, Nayarit. Tenemos un año cinco meses. Es un centro cultural, que en realidad es una sala de cine, pero a su vez es un espacio para la formación, la experimentación y la producción audiovisual. Igual proyectamos películas en parques, plazas públicas, calles o la universidad. La Muestra de Cortometrajes en Nayarit en este año será su cuarta edición. Y también en este 2020 esperamos ser la sede del Festival Ultracinema en su novena edición, en noviembre. Creemos que el cine es una herramienta para transformar a la sociedad. Somos seis personas. Cerramos el 20 de marzo pasado. Paramos las actividades que hacen que este lugar funcione”.

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