Acusan al gobierno de AMLO de continuar con el fracking

Activistas durante una protesta contra el fracking en Coahuila en 2014. Foto: Miguel Ángel Reyna / Coahuila. Activistas durante una protesta contra el fracking en Coahuila en 2014. Foto: Miguel Ángel Reyna / Coahuila.

CIUDAD DE MÉXICO (apro).- En contradicción con los compromisos de Andrés Manuel López Obrador, la administración actual continúa con la extracción de hidrocarburos no convencionales mediante la fracturación hidráulica, o fracking, una técnica altamente contaminante lanzada y promovida en México durante el sexenio de Felipe Calderón Hinojosa y que el gobierno de Enrique Peña Nieto potenció en la reforma energética de 2013, con la asignación de 8 mil 241 km² de territorio para este fin.

De acuerdo con la Alianza Mexicana Contra el Fracking, a lo largo de 2019 la Comisión Nacional de Hidrocarburos (CNH) –que en ese año tuvo numerosos cambios en su directorio– elaboró seis Planes de Exploración de hidrocarburos en yacimientos no convencionales en Puebla y Veracruz, mientras que la Secretaría de Energía (Sener) –dirigida por Rocío Nahle– mantuvo 12 asignaciones de posibles yacimientos de lutitas a Pemex Exploración y Producción (PEP), la filial de Pemex que empezó perforar pozos en 2010.

La organización recordó que Pemex, en su Plan de Negocios 2019-2023, tiene a la exploración de yacimientos no convencionales como una prioridad, mientras que PEP ejerció mil 697 millones de pesos para el proyecto “Aceite y Gas en Lutitas” y otros 4 mil 817 millones de pesos al proyecto Aceite Terciario del Golfo entre 2019 y 2020.

Discursos no se traducen en hechos

Ello, según la Alianza Mexicana Contra el Fracking, muestra que “los compromisos y los discursos no se están traduciendo en hechos” y que “la fractura hidráulica para explotar hidrocarburos en lutitas sigue estando en la agenda pública”, en referencia a los compromisos de gobierno que López Obrador anunció en su discurso de investidura el 1o de diciembre de 2018, cuando aseveró que “no usaremos métodos de extracción de materias primas que afecten la naturaleza y agoten las vertientes de agua como el fracking”.

Dicho método consiste en introducir en el suelo, bajo alta presión, una mezcla de agua con productos químicos para liberar el petróleo y los gases atrapados en las rocas profundas.

La organización también recordó que, escasos días después de tomar el poder, el presidente canceló la Licitación 3.3 que “contemplaba la entrega de contratos a empresas para áreas con yacimientos no convencionales de lutitas”.

De acuerdo con la organización, entre 2010 y enero de 2019, PEP perforó y fracturó 27 pozos exploratorios –diez en Coahuila, siete en Tamaulipas, seis en Nuevo León, dos en Puebla y otros dos en Veracruz– y ejerció más de 2 mil 407 millones de pesos en su proyecto presupuestario “Aceite y gas en lutita” entre 2013 y 2018.

En la llamada Cuarta Transformación, la fracturación hidráulica tiene como promotor a Santana Armando Guadiana Tijerina, senador de Morena por Coahuila y presidente de la Comisión de Energía de la Cámara Alta, quien en agosto pasado pretendió rectificar dos iniciativas dirigidas a impedir esta práctica, y en septiembre afirmó que los avances en la tecnología –con “mayor cuidado ecológico y menos agua” – permitía su uso en México.

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